Mariano González

Ilegalidades del Consejo Superior Universitario y la necesidad de reabrir la Universidad

Al fraude electoral en la USAC, que llevó a Walter Mazariegos como rector, se le añaden otra serie de irregularidades que muestran la falta de respeto legal e institucional del Consejo Superior Universitario (CSU).

Entre otras cosas, al momento existen seis decanaturas (Medicina, Humanidades, Económicas…) y dos direcciones (Escuela de Ciencias Políticas y Mazatenango) bajo la figura de «en funciones». Es decir, una figura que asume las funciones de Decano o Director electo porque se pasó el período para el que asumió y que no corresponden al mecanismo regular que se tiene previsto para ocupar el puesto. Este mecanismo es el de las elecciones, en las que participan profesores, estudiantes y profesionales.

Es decir, más de la mitad de las decanaturas (que son parte importante del propio CSU) se encuentran bajo una figura que se utiliza en situaciones emergentes o excepcionales. La excusa del CSU para que no se realicen elecciones es que, debido a la toma, no hay padrón estudiantil, lo cual es pueril. ¿Cómo cuernos pueden administrar una Universidad si ni siquiera saben cuántos y quiénes son los estudiantes que se encuentran actualmente? Lo que pasa es que no le conviene al rector espurio ni al propio CSU que se produzcan elecciones, porque las van a perder.

No le conviene al rector espurio ni al propio CSU que se produzcan elecciones, porque las van a perder

Otro aspecto es que el CSU ni siquiera ha puesto en agenda la resolución que ampara al estudiante Camilo García para que sea reinstalado como representante y que no prosiga su expulsión de la Universidad. Es decir que el CSU no acata lo dictado por el Juzgado Décimo de Instancia Civil. Lo único bueno de esto es que el propio CSU se está colocando la soga al cuello al desentenderse abiertamente de lo dictado por el tribunal. Uno esperaría que el sistema funcione y que se castigue estas conductas.

He de reconocer el ánimo y la constancia de las y los estudiantes que se mantienen en resistencia y ocupan el campus central y otros espacios de la Usac. Pero en este momento, a la administración le conviene que se mantenga el cierre de la Universidad porque así puede presentar excusas para evitar realizar elecciones y perder poder.

A la administración le conviene que el campus central esté cerrado y los estudiantes que se encuentran en la toma deberían repensar que su postura impide una organización política más efectiva

Además, Walter Mazariegos no puede aparecer en actos públicos. Si los estudiantes se enteran, lo van a esperan y lo increpan, por lo que ha evitado estar en ciertas reuniones. Lo mismo sería si se abre la Universidad. No podría llegar a sentarse tranquilamente en su silla porque en algún momento estudiantes, docentes y trabajadores le recordarían que está en esa posición gracias a un fraude abierto. De hecho, no ha llegado al Centro Universitario Metropolitano (CUM) que ya se encuentra funcionando, porque sabe que si los estudiantes lo reconocen pasaría por un mal momento. 

En otras palabras, a la administración le conviene que el campus central esté cerrado y los estudiantes que se encuentran en la toma deberían repensar que su postura impide una organización política más efectiva para oponerse a la administración. Creo que es hora de que estudiantes y docentes en oposición, abran la universidad y exijan la presencialidad. Al final de cuentas sería una medida política que saque de su comodidad e impunidad al CSU.


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