ascensor_social

El ascensor social no sube, baja

Guillermo Díaz

Durante años se repitió que estudiar y trabajar duro era la clave para mejorar la calidad de vida. Pero en Guatemala, esa promesa se desvanece: la clase media se reduce, la pobreza crece y el ascenso social parece cada vez más inalcanzable. A diferencia de otros países de América Latina, donde el progreso educativo trajo consigo mejoras económicas, aquí la educación ya no garantiza una vida mejor. ¿Qué ha ocurrido para que, en lugar de avanzar, vayamos en retroceso?


Estudios del Banco Mundial (2021) y de la Comisión Económica para América Latina (Martínez, Holz, Vargas y Espíndola, 2022) revelan que, durante las primeras dos décadas del presente siglo, la clase media latinoamericana aumentó. De acuerdo con el Banco Mundial, dicha clase —medida en términos económicos a partir de un rango de ingreso entre 13 y 70 dólares por día— se expandió de 22 % en 2002 a 38 % en 2019. El estudio de la CEPAL, que cuantifica la clase media a partir de estratos con ingresos por persona entre 1.8 y 10 líneas de pobreza, indica que la clase media, compuesta por los estratos medio bajo, medio y medio alto, aumentó de 28 % a 44 %, respectivamente, como lo muestra la tabla uno.  Cabe destacar que ambos estudios, con diferente metodología, coinciden en un incremento de 16 puntos porcentuales en la clase media de América Latina.

En Guatemala la situación de la clase media es contraria a la de América Latina. Un estudio de Díaz (2024) identificó que luego de la pandemia de la COVID 19 la participación de los estratos medios en la estructura social se redujo, en casi 5 puntos porcentuales, debido a la crisis económica provocada por la pandemia. Sin embargo, al reencauzar el crecimiento económico no se observa recuperación en el nivel de ingreso de los estratos medios, por lo que siguen en descenso. A lo anterior se debe agregar que la caída ya se venía produciendo desde antes de la pandemia, como se explica a continuación.

Con base en datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2023 (Instituto Nacional de Estadística, 2024) y la metodología de CEPAL (Martínez, Holz, Vargas y Espíndola, 2022) se estimó a dicho año la participación de los estratos bajo, medio y alto en la estructura social guatemalteca. Los primeros tienen ingresos por persona menores a 1.8 líneas de pobreza y en el alto, los ingresos por persona son mayores a 10 líneas de pobreza.  Los datos de la participación de los estratos para los años 2000 y 2014 se obtuvieron de Velásquez (2022).

Los resultados contenidos en la tabla dos muestran diferencias de evolución en los estratos. El extremo pobre presenta una disminución entre 2000 y 2023, lo cual es un indicador de movilidad social ascendente. Sin embargo, dicha movilidad es de corta distancia y se estanca en el siguiente, el de pobres no extremos, cuyo porcentaje permanece casi estable en el lapso  analizado. La movilidad social descendente se empieza a observar en el estrato bajo pobre, que aumentó de 21 % en 2000 a 31% en 2023. Esta tendencia también se observa en el medio bajo, que incrementó dos puntos porcentuales. Desde el nivel medio-bajo, se nota que los siguientes son cada vez más pequeños.

Al comparar la evolución en Guatemala con América Latina, solo se observa similitud de tendencia en el estrato pobre extremo. En los demás la dinámica guatemalteca es diferente a la latinoamericana, en especial en los que conforman la clase media.

En general, el estrato medio se contrajo de 23 % en 2000 a 20 % en 2023. En consecuencia, aumentó el estrato bajo de 75 % a 79 %, respectivamente. Como ya se dijo, la evolución de los estratos medios durante el primer cuarto del presente siglo en Guatemala es contraria a la evidenciada en América Latina. Adicional, se debe indicar que el tamaño de dichos estratos en Guatemala es casi la mitad del promedio latinoamericano, de 20% contra 44%, en su orden.

La educación ya no constituye un motor de ascenso social, porque sus retornos han disminuido y obtener un mayor nivel académico no garantiza mejores ingresos.

En Guatemala, la movilidad social descendente no solo ocurre en lo económico, sino también en lo educativo. Datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida indican que en 2000 el índice de movilidad social educativa era de 0.42, cifra que en 2023 se redujo a 0.40 en personas mayores de 25 años.  Esa disminución se explica porque en 2023 fue menor el porcentaje de hijos de padres con estudios universitarios que lograron alcanzar dicho nivel educativo. Adicional, conviene decir que la educación no constituye un motor de movilidad económica. Los estratos pobres tienen como característica común el tener en su mayoría estudios a nivel primario, pero quienes están en el estrato bajo pobre tienen en segunda instancia estudios a nivel de diversificado, característica que comparten con quienes se ubican en el estrato medio bajo.  Los estratos medio y medio alto se diferencian porque en su mayoría tienen educación de nivel diversificado para arriba. Uno de los factores que influye en que la educación no constituye un motor de ascenso social es que sus retornos han disminuido. La obtención de un nivel educativo más alto ya no genera una diferencia de ingresos tan importante como a principios de siglo. Por ejemplo, en 2000 una persona con estudios de nivel diversificado ganaba 80 % más que alguien que solo completó la primaria. A 2018 esa cifra se redujo a 64% (Díaz, 2019).

Por último, es importante indicar que el estancamiento de la tasa de pobreza, en 56 %, durante el primer cuarto del presente siglo es otro indicador de que en Guatemala el ascensor social no sube, sino que baja. Esto último se observa en el aumento de la tasa de pobreza en el área urbana.

___________________________________________________________________________

 Referencias

Banco Mundial. (2021). The gradual rise and rapid decline of the middle class. World Bank Group.

Díaz, G. (2019). Disminución de los retornos a la educación en Guatemala. Atlantic Review of Economics 2, (1), 1-23.

Díaz. G. (2024). La clase media se contrae con la pandemia del covid-19. Landivar Economics (1), 23-33.

Martínez, R., Holz, R., Vargas, L. y Espíndola, E. ( 2022). Estratificación y clases sociales en América Latina. Dinámicas y características en las dos primeras décadas del siglo XXI. Comisión Económica para América Latina.

Velásquez, A. (2022). La desigualdad social en Guatemala. Evolución y respuesta institucional. Comisión Económica para América Latina.

Autores


Recomendados