Francisco Rodríguez

¿Cuándo se deja de escribir la historia de un migrante?

Discurso de bienvenida a la proyección del documental «Arizona 314: Lecciones para una elección», filmado por Plaza Pública en Estados Unidos durante las elecciones presidenciales 2024.

¿En qué momento dejamos de contar la historia de un migrante?

¿En el momento en que una caravana se lo lleva sin trámites ni preguntas?

¿Cuando nos llegan noticias sobre su detención por autoridades en México?

¿O cuando en el camino deja de enviar noticias?

¿Decimos «hasta aquí llegó su historia» cuando vuelven a Guatemala en un ataúd, aunque el sepelio es más bien una carrera de relevo, pues una vez enterrado alguien más debe salir de inmediato para cubrir la deuda del coyote?

¿O cuando cruzan la frontera y logran comprar su primer vehículo, porque el sueño americano tiene aroma a carro nuevo?

En el pasado Plaza Pública retrató abundantemente las desigualdades que expulsa vidas humanas; también seguimos paso a paso una de las caravanas más grandes de la historia moderna; y estuvimos presentes en las repatriaciones de cuerpos que marcaron a comunidades enteras.

Si las tres fases del migrante son el origen, el camino y el destino —Guatemala es origen y camino— sabemos cómo se ve el origen y con frecuencia retratamos el camino, pero pocas veces habíamos capturado el destino. 

El documental «Arizona 314: lecciones para una elección» es la última fase del migrante, la del destino, aunque esta es diferente porque continúa escribiéndose, ahora con más temor que antes.

Llegamos a Estados Unidos durante la semana de elección presidencial, y volvimos con una historia tan grande que solo cabía en una sala de cine. A la distancia creímos que era un territorio péndulo que se balanceaba entre el rojo y el azul, estando dentro nos dimos cuenta que no era una decisión tan fácil, y que en realidad esta era una ciudad púrpura, el color que una comunidad latina eligió para luchar contra la iniciativa 314 —de ahí el nombre del documental— que facilitaría la detención y deportación de personas. 

Es importante anotar que esta es una pieza en construcción, porque las amenazas están por cumplirse —o no— en cuatro días, el 20 de enero. Si viene lo peor, estaremos ahí para contar las historias importantes de las familias que solo quieren trabajar. Y si no, también estaremos aquí para contarte la vida antes y después de la frontera.

Entonces ¿cuándo se deja de escribir la historia de un migrante? Cuando nadie esté obligado a dejar su casa para sobrevivir.


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