Hoy por la tarde habrá una conferencia de prensa en el Capitolio en la que los senadores explicarán los alcances de la propuesta que incluye un más estricto control fronterizo para detener el flujo de inmigrantes y leyes para regular el trabajo de los extranjeros obligando a los empleadores a realizar verificaciones, pero también estableciendo un camino para que los inmigrantes que hoy están en condición ilegal puedan tramitar y obtener su ciudadanía de Estados Unidos cumpliendo con determinados requisitos.
La reforma migratoria se convirtió en un compromiso del presidente Barack Obama durante la última elección para su segundo mandato puesto que en distintos foros lo asumió y ello fue determinante para su elección en la que el voto abrumadoramente mayoritario de la población de origen latinoamericano fue decisivo. Uno de los ingredientes más importantes que tiene la posibilidad de esa reforma es el cese de las deportaciones, pero también significa dotar a los inmigrantes de una condición que permita combatir los focos de discriminación que son tan fuertes en muchas comunidades donde se trata con absoluto desprecio a esos trabajadores de origen latino que allá llaman despectivamente como “hispanos” aunque muchos no tengan ancestro español.
Porque una vez regularizada su condición migratoria, los inmigrantes tendrán todos los derechos inherentes a cualquier norteamericano y podrán exigir un trato sin esa discriminación que ha cobrado características dramáticas en Estados como Arizona, donde desde la más alta autoridad estatal hasta los policías de pequeños poblados, actúan en forma prepotente y arrogante contra trabajadores honrados que se esfuerzan por servir a sus empleadores y se parten el alma para cumplir extenuantes jornadas de trabajo. Yo he visto el constante acoso que policías realizan en las calles de pequeñas comunidades en contra de conductores de vehículos de trabajo, especialmente los que son visiblemente ocupados para jardinería o construcción, los que son detenidos aunque no hayan cometido ninguna infracción simplemente porque por su aspecto latino son sospechosos de conducir sin licencia toda vez que la autorización para manejar en Estados Unidos no se otorga más que a los residentes permanentes que han legalizado su situación.
Pienso que uno de los legados más importantes de Obama en este período puede ser el de una reforma migratoria que repare en el necesario respeto a la dignidad inherente a todo ser humano que tienen todos los inmigrantes de cualquier lugar del mundo, pero de manera muy especial los latinoamericanos que son sin duda los que más sufren de discriminación y también de explotación para asignarles los más duros trabajos con paga inferior a la que se reconoce como mínima legal para cualquier trabajador debidamente documentado.
Y eso traerá un cambio importante en la demografía norteamericana porque la minoría de más rápido crecimiento sigue siendo la de origen latinoamericano que este año superará, junto con la afroamericana, en California a la población blanca.
Aun con el acuerdo bipartidista en el Senado, falta mucho camino por recorrer porque los grupos más radicales de la extrema derecha del partido Republicano no pueden ocultar su desprecio a la población inmigrante y su deseo que los deporten masivamente como única solución al tema migratorio. Por imposible que sea una medida así, los miembros del radical movimiento Tea Party, insisten en que es el paso previo para hablar de una reforma migratoria y harán hasta lo imposible por impedir el avance de una legislación con sentido humano.
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