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María Fernanda Rivera, Javier Montenegro e Ítalo Antoniotti, representantes del Consejo Nacional Empresarial, en la entrevista al medio, el 01 de junio 2021. Simone Dalmasso

CNE: «La presencia del sector privado en espacios estatales de decisión no es buena»

«Es importante decir es que la mayor parte del sector privado en Guatemala no es Cacif»
«¿Qué tiene que hacer un empresario en actividades estatales? ¿Tiene que estar ahí? No hay ninguna razón. Aparte es el papel del Estado, aparte el del empresario
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CNE: «La presencia del sector privado en espacios estatales de decisión no es buena»

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Una cuarentena de empresarios se ha organizado para desafiar el discurso empresarial dominante, «unidimensional», y para modernizar la economía y las instituciones del país. Dicen que el modelo actual es retrógrado, está lastrado de privilegios y prebendas, y carece de visión de país. Quieren, dicen, una economía en la que los emprendedores tengan posibilidades, y que haya una sana competencia empresarial. Hablamos con tres de sus directivos fundadores.

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—«Consejo Nacional Empresarial» suena un poco a «Cacif 2.0».

—Somos una opción diferente, un grupo de empresarios sin sector particular —responde María Fernanda Rivera (MFR)—. Nosotros defendemos valores, ellos a su gremio. También son importantes y han tenido un espacio en la vida pública del país. Pero necesitábamos un espacio en que nos sintiéramos representados, desde el que podamos impulsar agendas más modernas que tal vez no han gozado de prioridad.

—Faltaba una participación más integral que transforme el esquema económico, que haga que nuestra economía se modernice y libere y que salgamos del rezago en que estamos —explica Javier Montenegro (JM)—. Queremos un capitalismo moderno, dinámico y competitivo, de libre empresa. Esa necesidad de una visión más integral nos hace de crear este consejo, que no riñe con la participación en gremiales.

—Cacif es un sindicato —corta Italo Antoniotti (IA)—. Está catalogado legalmente como sindicato*.

—¿Sindicato patronal? —preguntamos.

—Sindicato patronal —ratifica Antoniotti—. Hay gente que dice que representa una porción del Producto Interno Bruto (PIB). Nosotros buscamos representar principios y valores con los colaboradores, con los clientes, con nosotros mismos. Gente eficiente que sale adelante, gente competitiva que pueda enorgullecerse de ser empresarios, de no depender de prebendas o privilegios para superar a sus competidores. Somos una asociación de principios, no de defensa gremial o de privilegios. Postulamos iniciativas en función de valores. Buscamos acabar con los privilegios y queremos un Estado fuerte que homologue las oportunidades para que los ciudadanos puedan competir en igualdad de condiciones. Si vamos, por ejemplo, por la ley de competitividad, que es antimonopolios, es porque queremos eso.

***

¿Quién es María Fernanda Rivera? ¿Quién, Javier Montenegro? ¿Quién, Italo Antoniotti?

Una empresaria del cacao y del licor, y la presidenta del Consejo Nacional Empresarial.

Un maderero y comerciante, de San Miguel, y el secretario.

Y un miembro de la Federación de cooperativas agrícolas de productores de café de Guatemala (Fedecocagua), y vocal.

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Les sonará en cambio el nombre de Luis von Ahn, el guatemalteco que creó el Captcha y Duolingo. Es probable que de este grupo de alrededor de 40 empresarios sea uno de los pocos que identifiquen. Jayro Bustamante, el cineasta que representó a Guatemala en los Oscar, o Alfonso Muralles, empresario de turismo y miembro de Agexport, quizá entren también en esa lista.

Aunque no faltan quienes han sido incluso directivos en algunas gremiales, de los demás, solo unos pocos han participado en la vida pública de forma visible. Hay empresarios del agro, de la banca y las finanzas, del arte, tecnológicos, hay industriales, hoteleros, publicistas, abogados, y empresarios de la construcción, pequeños y grandes y gigantes. «Si crees en lo mismo que nosotros, aquí eres bienvenido, si compartes visión. No hay otro filtro», dice Rivera, aunque luego añadirá dos detalles: todos están trabajando con sus propios recursos, y ninguna de sus empresas tiene contratos con el Estado.

Algunos, como el propio von Ahn, o el tesorero, Benjamin Fossen, ni siquiera viven en Guatemala: son migrantes que desean recuperar su vínculo con el país para, dicen, modernizarlo.

Y han irrumpido con estrépito.

Ayer se publicó su página web e hicieron sus primeras publicaciones en Twitter. Se recibieron con algarabía, recelo, jolgorio, agresividad, desprecio, perplejidad, esperanza, burla. Y también desinformación: hubo cuentas falsas que intentaron adjudicarle la iniciativa tanto al empresario Dionisio Gutiérrez como a la activista de justicia Helen Mack. Los primeros tuits anunciaban que escribirán «contigo la nueva historia del empresariado nacional», que «un mercado más justo y competitivo es posible», que el sistema económico nacional es «un sistema diseñado para que fracasemos» los que compiten sin privilegios.

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Hasta esta entrevista, que sucedió mientras esos mensajes veían la luz, no habían hablado en público, pero algunos de sus documentos internos se han filtrado. En uno, breve y escrito en inglés con motivo de la inminente visita de la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, defienden que, mientras el sistema económico político disfuncional expulsa a sus ciudadanos a migrar a EEUU, también le permite a miembros del establishment cosechar privilegios gracias a una paupérrima gobernanza y al subdesarrollo económico: las propias remesas, dice, fortalecen las actividades económicas dominadas por las élites históricas, robusteciendo su alcance político, y dotándolas de poder de veto sobre reformas económicas e institucionales como la modernización de la Superintendencia de Administración Tributaria, la ley de competencia y antimonopolios, o la reforma judicial.

Ahí proponen «un nuevo marco de gobernanza económica» para «modernizar» Guatemala.

¿Qué sugieren para empezar?

Crear un banco de desarrollo local con una gobernanza híbrida, con autoridades y públicos de interés internacionales; asistencia técnica para establecer autoridades de competencia y antimonopolio, y para profundizar los mercados financieros; darle un impulso a la inclusión financiera por medio de las plataformas de tecnología financiera (FinTech), y respaldar la comisión regional contra la corrupción que propone EEUU para el norte de Centroamérica.

«La economía no está bien», dice la presidenta, Rivera. «Y eso se deriva de problemas de gobernanza que tenemos en Guatemala, que resultan en desempleo, pobreza, desnutrición, migración. Nos mueve sobre todo cambiar este tipo de cosas. Creemos que la constante es el cambio. Y si no modernizamos nuestra economía, vamos a seguir empantanados».

«No hay que inventar el agua azucarada», agrega Montenegro, «sino hacer lo que otros países han logrado: sofisticar y modernizar su economía. Estamos metidos en un círculo vicioso: expulsamos a buena parte de los ciudadanos, que nos envían una buena cantidad de dólares, que subsidian esta economía de consumo. Esa masa de dólares encarece nuestra moneda, lo que hace que se vuelva menos competitiva la manufactura local, que demandaría grandes cantidades de empleo. Y eso hace que la inversión, los capitales y el financiamiento bancario termine en bienes no transables, como los centros comerciales, las telecomunicaciones y la energía. O sea, bienes que no se pueden exportar y que tampoco generan una gran cantidad de mano de obra. Y eso hace que, para tener acceso a dólares, la gente tenga que irse. Así, paradójicamente cuantos más dólares entran, más se tienen que ir, y al irse, entran más dólares. Eso no lo resolvemos solo con leyes».

«Esos ingresos no están sirviendo para generar una transformación económica», dictamina Antoniotti. «Tenemos que llevar al país de una economía de consumo a una de producción. Y creemos que para logarlo tenemos que ventilar muchas cosas. El sistema bancario se ha relajado mucho: adquiere bonos del Estado y no arriesga. El apetito de riesgo de las instituciones financieras ha disminuido sensiblemente. Así, es muy difícil que vos tengás acceso a créditos para una empresa. Nosotros buscamos promover un mercado competitivo a nivel financiero. También tenemos que ventilar impuestos de exportación en el agro. O muchas micro regulaciones que obstaculizan el comercio o la producción. Eso queremos poner sobre la mesa».

«La banca está muy cómoda», apunta Rivera, «y además todas las decisiones está en manos de pocas personas. Los tres bancos más grandes tienen el 55% del capital. Los créditos no están llegando abajo, adonde deben llegar. No hay un incentivo para los bancos. No es tan fácil que un empresario pueda acceder. Se ve en todos los emprendimientos. No se logra empezar, o no se logra escalar la producción. Sobre todo, si no tienes garantías hipotecarias. Pero la mayoría de gente no tiene. Eso es la traducción para el ciudadano común, pero afecta igual a las industrias, que podrían ser más demandantes de mano de obra».

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Rivera se refiere a algo que detallan en un documento titulado Hacia una agenda de modernización económica. Actualmente, se lee, dos grupos de familias tienen el control de un tercio del capital financiero. El hecho de que los mercados de capitales dependan tanto de los bancos, prosigue, impide que se desarrollen otras formas de financiamiento relevantes para proyectos empresariales, pequeños o grandes. Esto último es muy relevante, argumenta, al notar que los créditos voluminosos dependen de que los aprueben por lo general los consejos de administración, gobernados por esos consorcios familiares y económicos que, según el CNE, «anteponen intereses sectarios»: evitan financiar proyectos que amenacen los negocios del sector privado tradicional.

En este documento el Consejo Nacional Empresarial diagnostica el modelo económico actual como «retrógrado» y «carente de visión de país», y le atribuyen esos problemas a «una visión empresarial unidimensional», a la corrupción sistémica, a cómo los gremios empresariales han capturado las instituciones públicas; y a las barreras legales y privilegios que protegen a ciertos grupos empresariales, mientras impiden la competencia y bloquean a los emprendedores que están dispuestos a asumir riesgos e innovar.

El discurso empresarial «unidimensional» que domina la discusión pública nacional es a grandes rasgos el del Cacif y sus satélites. ¿Desafían el CNE esa idea de empresarialidad, esa visión de país?

IA: Pues no es un desafío porque no estamos pidiendo puestos en la Junta Monetaria ni...

Plaza: Desafío a sus lógicas... ¿Es así?

MFR: Sí, así es. De hecho, es fundamental la diferencia. Por definición, un empresario tiene como cierto gusto por el riesgo. Si no, no te metes a nada. Ahora necesitamos otro modelo: que se pueda emprender bajo unas condiciones que le dejen a uno aprovechar el hambre de riesgo. En este momento todo el mundo está como «¿qué hago si no tengo acceso a crédito?, ¿si me tardo un año en registrar una marca?» Es una tramitología espantosa. Eso va mermando la dinámica de la economía.

IA: El empresario no privatiza ganancias y nacionaliza pérdidas. Siempre se habla de la actividad empresarial, pero siempre se piden rescates. Siempre se busca, por ejemplo, que el Estado compre mis fincas o que me done activo o que ayude a mi sector cuando los precios están bajos. Un círculo vicioso. Siempre se quieren los beneficios del empresario, pero no los sacrificios.

JM: Es inevitable tratar de hacer una contraposición entre Cacif y nosotros, pero tampoco se puede decir que todas las empresas que están en él son de tal o cual forma: hay un montón de modelos alrededor de eso. Lo que es importante decir es que la mayor parte del sector privado en Guatemala no es Cacif. El sector privado es amplísimo. Cacif tiene una representación valedera y no es que no compartamos nada. El llamado es a que pongamos sobre la mesa estos grandes temas que consideramos importantes. Pero hay mucho más sector privado. Nosotros somos una alternativa para quienes compartan esta visión más integral y más de largo plazo para la transformación estructural hacia una economía capitalista, más moderna y sofisticada.

Plaza: No me refería a las empresas sino a las lógicas político económicas de las gremiales. Ustedes en sus documentos las ponen en el centro de los problemas nacionales.

IA: Quizá discursivamente haya mucha similitud entre nosotros, porque el papel aguanta con todo. Pero aquí buscamos tener coherencia. Yo he visto a muchos paladines de la libre empresa que al final defienden privilegios, monopolios y protecciones. Discursivamente puede haber similitud en muchos casos, pero en la práctica no. ¿Qué tiene que hacer un empresario en actividades estatales? ¿Tiene que estar ahí? No hay ninguna razón. Aparte es el papel del Estado, aparte el del empresario.

MFR: No debemos estar donde pueda haber conflicto de intereses. No es sano para nadie que haya empresarios en donde exista conflicto de interés.

IA: Guatemala es el país del conflicto de interés por excelencia.

Plaza: Los empresarios suelen decir que ellos tienen que estar en esos espacios de decisión porque son los que saben de ciertos temas. Pero también se puede entender que esa participación implica ser juez y parte. ¿Qué lógica es la que les mueve a ustedes?

MFR: Eso te dice que piensas que la otra persona no es capaz. Y puede ser cierto. Pero si no funciona tu matrimonio, no le pones amante: tratas de hacerlo funcionar primero. Entonces, si no te funciona el gobierno, ¿por qué le pones el paralelo? Eso es lo que ha pasado. Ese corporativismo genera cuestiones paralelas en los órganos de decisión. No en cualquier lugar. Están en todos los lugares del Estado en que se toman decisiones. En 58 espacios. Y no decimos que no se puede participar en la discusión y aportar la experiencia y una visión diferente. Se vale. Pero no te enquistes en donde se toma la decisión y donde tienes un claro conflicto de interés. Ese es el mensaje. Nosotros creemos que arreglarlo pasa por reformar el servicio civil.

JM: Tener una burocracia más capaz y basada en el mérito.

MFR: Una tecnocracia.

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Plaza: Habitualmente se aduce que esos cargos se ocupan ad honorem como una contribución cívica, para dar lo que saben. Ustedes sostienen que, por ejemplo, las agencias internacionales de promoción de inversión son espacios que le sirven a miembros del sector empresarial para promocionarse a sí mismos.

MFR: Pronacom. Sí. ¿Por qué? Porque en este momento hay una corta paleta de opciones para promover al país afuera. ¿Por qué? Porque son los sectores tradicionales que están exportando ya, pero no se puede decir que hay una economía suficientemente dinámica como para que otras industrias alcancen ese punto. Tal vez no es por diseño, no sé. Puede ser que simplemente sea consecuencia de que no podamos salir con una cantidad suficientemente grande de producto para llenar un mercado que se está abriendo. O puede que sí sea tan restrictivo que solo les sirva a los sectores que pueden hacer lobby y cuarto adjunto en la negociación de tratados, o a los que tienen sillas en este tipo de instancias.

JM: Si en la mañana me siento en mi silla de gerente, y estoy viendo cómo llego a mis números y en la tarde me cambio el sombrero y voy ad honorem como encargado a promover que se vendan ciertas cosas del país, es iluso pensar que esta misma persona no promueva su propio producto o interés. Es humano. El diseño de una institución del Estado lo debería evitar.

MFR: Es válido el acompañamiento empresarial, como expertos, pero no en los puestos de decisión, y que solo lo suyo se mueva.

IA: No pudimos suscribir el Tratado de Libre Comercio con Corea del Sur porque no lo quiso la gente del plástico y del acero, a pesar de que los coreanos habían ofrecido 20 años de ventaja para que se modernizaran las industrias y después empezar a exportar sus productos. ¿Dónde están los principios de la libre competencia? No quisimos competir. Eso, por ejemplo, le afectó al sector del café porque ahora Honduras paga 20% menos de arancel para entrar a Corea del Sur que Guatemala. Y nosotros teníamos una buena clientela ahí, que disminuyó.

Plaza: Su propuesta reposa en tres pilares: el análisis de cómo una economía política de privilegios y corrupción obstruye la libre competencia y el desarrollo económico, el de cómo la gobernanza económica está cooptada por intereses particulares de las gremiales, y su propuesta de modernización.

IA: Quizá del privilegio más dañino y pernicioso que tiene Guatemala es la corrupción. Ese privilegio es el motor de la pobreza y el statu quo, que se siente en una zona de confort con este sistema, posterga esta lucha. La corrupción trae capitales perniciosos y ahuyenta los sanos. Lo primero es abanderar la lucha contra la corrupción. Pero no hay una posición fuerte del sector privado contra ella. Es muy distinto decir «estoy contra la corrupción” a señalar determinados privilegios obtenidos gracias a ella. Por ejemplo, medicinas, carreteras. El modelo económico.

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Plaza: Quizá donde más ha tenido el sector privado organizado un discurso anticorrupción sea en los temas de carreteras y medicinas. Hace tiempo que perdieron el control ahí. Proponen una Ley de infraestructura vial.

IA: Pero no lo ha tenido.

MFR: Aquí todo el mundo aquí dice que defiende la república. Pero en realidad lo que se hace es ponerle algo paralelo al Estado. Eso no tiene nada que ver con una república. La ley de infraestructura es ponerle un paralelo de construcción.

IA: Volviendo al tema general, proponemos una reforma al sistema financiero para que la economía no sea de tesorería, y pasemos de una economía financiera a una productiva. Además, tenés micro regulaciones que contienen muchas trampas que impiden la actividad económica y que favorecen a ciertos sectores. Es uno de los señalamientos concretos. También creemos que la presencia del sector privado en espacios estatales de decisión no es buena. Que haya delegaciones del sector privado en esto, en lo otro, no es bueno.

MFR: Corporativismo. En un momento hubo que sacar la religión del gobierno, ahora toca purgar el corporativismo del Estado. Son espacios en los que solo se defienden los sectores.

Plaza: ¿A quién le está beneficiando ese corporativismo?

IA: A sectores específicos. Las micro regulaciones existen gracias a ese corporativismo. Tenemos que empezar a limpiar la casa y parte pasa por hacer este tipo de reformas. Existen como diez proyectos de ley de competencia y aducen eso para no ponerse de acuerdo. Mientras tanto duerme el sueño de los justos y no tenemos una ley antimonopolios. Eso le conviene a quien tiene una posición de privilegio de mercado. Si quieres competir, tiene que haber un ente que trate de que las personas con ventaja no obstaculicen a los que vienen atrás emprendiendo. Un zar antimonopolio tiene que regular los mercados para que se vuelvan competitivos, no solo libres. Podés tener libre mercado, pero no competitivo. Por ejemplo, en las telecomunicaciones. Prueba de ello es que no podemos ser propietarios de nuestro número telefónico. Estos son micro regulaciones que existen gracias a un sistema de privilegio.

Plaza: ¿Cómo se evita la captura del regulador?

IA: Las respuestas no las tenemos nosotros, pero sí tenemos que poner el tema en la mesa para que se discuta. Ese es el diálogo que estamos promoviendo.

JM: Creemos que debería ser una prioridad en la agenda nacional y que deberíamos de estar discutiendo para llegar a ese modelo de gobernanza de ese ente regulador.

Para entender a qué se refiere Antoniotti cuando habla de micro regulaciones hay que volver a Hacia una agenda de modernización económica. En su diagnóstico, recuerdan algunas. Por ejemplo, la que obliga a fortificar el azúcar con vitamina A que, concluyen, tiene mayor importancia como barrera de protección de la industria que como política alimentaria, y como forma de transferir riqueza de los consumidores nacionales a los azucareros. También está la regulación de las telecomunicaciones, que omite obligar a Tigo y Claro a arrendarles derechos de paso a otros operadores sin infraestructura pero que podrían proveer los servicios, reducir los precios e innovar. Registran asimismo las décadas de protección al monopolio del cemento, al que se excluye de los tratados de libre comercio bajo el argumento de que es un «sector estratégico», y se privilegia especificando en las bases de licitación y cotización del Estado que debe venir reforzado con puzolana, un material que solo usa, según el CNE, una empresa en Guatemala. Y siguen con otros ejemplos.

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Plaza: Hace unos años La Cantina supuso un pequeño desvío del discurso empresarial. Socios por el desarrollo también, pero no trascendió por la vinculación de algunos de sus miembros con la elite tradicional. Ustedes quieren desafiar ciertas estructuras de privilegio e incluso sostienen que los bancos, concentrados fundamentalmente en unas pocas familias son utilizados por sus directivos para conjurar cualquier posibilidad de negocios que compitan con los suyos, privándoles de créditos. ¿Qué reacción esperan hacia ustedes, como empresarios y como colectivo, de este sistema que se pertrecha para no desaparecer?

MFR: Puede sucedernos. Es lo que le sucede día a día a la mayoría. Lo que tenemos es una propuesta para que eso no ocurra. ¿Cuál es la solución? Opciones de financiamiento que no sean sólo la banca privada nacional como la conocemos, sino bolsa, FinTech... Cómo captamos las remesas y las convertimos en una forma de financiar proyectos productivos. También una banca de inversión con una gobernanza híbrida que ponga el dinero a funcionar en sectores realmente productivos y generadores de empleo. Los migrantes están subvencionando a sectores ineficientes.

IA:  Nosotros aplaudimos el esfuerzo de La Cantina. Disidencia y disciplina enfocó unas «pocas» presiones que tuvieron las personas de ese núcleo. Pero eran un grupo de amigos. Nosotros nos volvimos institucionales, que es muy distinto. Y tratamos de incluir empresarios que no dependan de ningún privilegio.

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JM: Hay un riesgo que todos aquí meditamos, el libro de Alejandra Colom lo recoge, pero tenemos que hacer algo y alguien lo tiene que hacer. Si pasa, tendremos que ponernos creativos.

Plaza: ¿Qué le ofrecen a los empresarios para se acerquen?

JM: Formalización y compliance para que todos cumplan los marcos regulatorios y capacitaciones para mejorar el acceso a financiamiento. Nos organizamos en dos ejes: el primero es acerca de la visión de país y las propuestas macro, y el segundo es el de servicios a los asociados.

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MFR: Poner nuestra experiencia al servicio de otros. Si logramos tener mejores condiciones para competir, todos vamos a estar mejor, incluso los que ahorita están en las cámaras sectoriales (algunos de nosotros lo estamos).

PLAZA: Mencionaste el riesgo empresarial como un concepto central del modelo. Un concepto que va aparejado es el de certeza jurídica, que establece marcos estables que permiten resultados más predecibles y limitar el riesgo. El binomio es riesgo empresarial con certeza jurídica. Intuyo que lo que ustedes sostienen es que aquí, por la corrupción, existe lo contrario: incerteza jurídica (para la mayoría) y certeza de negocio (para los que incurren en prácticas corruptas).

MFR: Si estás dispuesto a participar en corrupción, eres competitivo. Si no, estás fuera.

PLAZA: Salen unos días antes de la llegada de la vicepresidenta Kamala Harris y su primer comunicado lo hacen en inglés. ¿Por qué ahora? ¿Por qué dirigido a Estados Unidos?

MFR: Es un actor clave. Es un interlocutor natural porque está recibiendo la migración. Han sido muy explícitos desde la toma de posesión en que este tema les interesa. A nosotros también nos interesa poner todo esto sobre la mesa y aportar una visión diferente de lo que tradicionalmente dice el empresariado.

IA: Además es nuestro mayor cliente. Sería gravísimo que se les ocurriera aplicar una sanción a nuestros productos. Sería gravísimo por inanición ante lo que está ocurriendo. Como empresarios también nos preocupa eso.

PLAZA: ¿Les parece un actor más fiable que los actores nacionales, con los que no empiezan?

MFR: Es un actor que ha fijado postura muy clara. Nos resulta muchísimo más fácil ver dónde empatamos.

IA: Hay una coincidencia de agendas. La corrupción les afecta con la migración porque reduce las oportunidades y hace que la gente huya de Guatemala. Ellos entienden que la corrupción no es buena, y nosotros lo tenemos como una prioridad. A diferencia de otros representantes del sector privado, abrazamos esa agenda de erradicación de la corrupción. También la generación de oportunidades. El apoyo a los pequeños productores, a los pequeños empresarios, etcétera.

MFR: La vicepresidenta así ha hablado con las empresas, con Microsoft, con Duolingo... Una serie de actores quieren cambiar el sistema porque su diagnóstico es que la gobernanza económica no está funcionando. Entonces estas son empresas altamente competitivas que a Guatemala ni se acercaban.

PLAZA: En menos de un mes Estados Unidos pasó de señalar directamente a las élites depredadoras de Guatemala como la raíz del problema a decir que son el interlocutor más fiable de la región y bajar bastante la presión. ¿Cómo lo encajan ustedes?

MFR: Los cambios en El Salvador y Honduras modificaron su lectura. Están reaccionando y ajustando. Y se vale a ajustar cuando se trata del destino de millones de personas. Ante esto, Guatemala se percibe en este momento como el país más tranquilo.

JM: Estados Unidos tiene su forma de hacer política. Tratarán de ser lo más diplomáticos posible. Lo de Bukele, con China ahí atrás, es algo que ellos tienen que manejar. Nosotros tenemos que plantear esto a todos los sectores, incluyendo a Estados Unidos.

 

*Con la entrevista publicada, Antoniotti aclaró que el Cacif surgió por acuerdo gubernativo de 1961 (antes del actual código de trabajo) y que «hace las veces de sindicato patronal».

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