Como pasa con cualquier esfuerzo serio por realizar transformaciones de fondo, tenemos que reconocer que hay luces y sombras en la evaluación que debe hacerse ahora al llegar a la mitad del período de gestión. Entre las luces está el avance que hay en temas muy puntuales como la evidencia de que hay una notable mejora en los mecanismos de investigación para fortalecer casos no sólo en los delitos contra la vida sino aun en los más complejos y difíciles de fundamentar como son, por ejemplo, lo...
Como pasa con cualquier esfuerzo serio por realizar transformaciones de fondo, tenemos que reconocer que hay luces y sombras en la evaluación que debe hacerse ahora al llegar a la mitad del período de gestión. Entre las luces está el avance que hay en temas muy puntuales como la evidencia de que hay una notable mejora en los mecanismos de investigación para fortalecer casos no sólo en los delitos contra la vida sino aun en los más complejos y difíciles de fundamentar como son, por ejemplo, los delitos de intermediación financiera y lavado de activos. Porque hemos visto que si bien persiste la debilidad de la acusación en más casos de los que uno quisiera, por vez primera estamos frente a la posibilidad de que hasta delitos de los llamados de cuello blanco puedan ser debidamente perseguidos y llevados a los tribunales como corresponde.
Entre las sombras, al menos desde mi perspectiva muy particular, está el hecho de que el Ministerio Público no ha tenido un aire con remolino para actuar seriamente en los casos de corrupción que involucren a altos funcionarios de gobierno, ni del actual ni del anterior, lo que deja un sabor de insatisfacción en la boca porque sabemos que pocas cosas son tan perjudiciales para el avance del país como el desvío constante de fondos y las maniobras que se utilizan para encubrir el enriquecimiento ilícito en que incurren no sólo los funcionarios públicos, sino también particulares que se convierten en sus socios para repartirse el jugoso pastel del presupuesto nacional.
Agrada saber, por ejemplo, que al menos algunos de esos criminales que andan segando vidas para despojar a la gente de un teléfono celular han sido castigados con todo el peso de la ley. Es positivo darse cuenta que las escuchas telefónicas que se realizan cotidianamente por cualquier hijo de vecino en este país donde no existe el derecho a la privacidad, también tengan en algunos casos la función de aportar pruebas y permitir la condena de algunos delincuentes y criminales.
No todo el avance en investigación criminal se puede atribuir a los aportes, también innegables, que ha tenido la CICIG en ese campo. La mística de trabajo y la voluntad de fortalecer la institucionalidad del Ministerio Público es algo que se le tiene que reconocer a la doctora Claudia Paz y Paz, quien aun en medio de gravísimas dificultades personales ha tenido la presencia de ánimo, entrega y entereza de convertirse en motor de un cambio verdaderamente trascendente en la forma de actuar de nuestros fiscales y auxiliares del sistema de justicia.
Repito que no puede considerarse suficiente ningún esfuerzo dado el nivel de descomposición que se tuvo en el Ministerio Público desde que se estructuró tal y como ahora funciona, puesto que siendo quien tiene el monopolio de la acción penal fue debidamente cooptado por poderes fácticos para asegurar el imperio de la impunidad. Cambiar esa mentalidad, eliminar esa cooptación, no es cosa sencilla ni libre de riesgos, pero la fiscal Paz y Paz y su equipo han dado pasos certeros en la dirección correcta.
Queda pendiente la asignatura de la lucha por la transparencia y para combatir también la impunidad que prevalece en el tema de la corrupción. Ojalá estos dos años venideros le permitan centrar buena parte de su empeño en perseguir a los pícaros que lucran con el hambre y la miseria de los guatemaltecos para cerrar con broche de oro su gestión.
* Publicado originalmente en La Hora, 13 de diciembre
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