Cuento con el apoyo de un equipo que está trabajando en el programa de gobierno y con una agenda legislativa ajustada a la realidad nacional. Los presentaremos en el momento oportuno. Pero no quiero hablar de ello ahora. Quiero hablarte a ti, ciudadano, que estás del otro lado de la pantalla. Quiero que sepas que estoy de tu lado y que este proyecto político también es tuyo.
En primer lugar, te digo que entiendo la frustración. Has visto un gobierno tras otro y todos te han defraudado. Toditos los últimos tres gobiernos, sin excepción alguna: Portillo, Colom y Pérez Molina. O sea, ¡todos los que han pasado por la guayaba le han mentido al pueblo! Y lamentablemente muchos confiaron en ellos por no conocer la historia. Por eso yo quiero ser claro contigo desde el inicio.
No hay por qué rehuir hablar de ideología. Ya estamos en otros tiempos. Te hablo sin rodeos y sin ambigüedades de lo que pienso. Soy de derecha, sí. De derecha, pero con pensamientos avanzados. Creo en una economía con rostro social y que ponga al ser humano al centro de sus preocupaciones. Sin embargo, no me adhiero a la izquierda porque yo siempre estaré a favor del libre mercado y tengo un gran respeto por el emprendedor que saca adelante su negocio.
Si me favoreces con tu voto, voy a revisar a profundidad el modelo de desarrollo de nuestro país. Los proyectos oligárquicos son los que nos han hundido en el hoyo en que nos encontramos. Han corrompido a los gobernantes para que sus empresas tengan éxito. De aquí en adelante debemos ser muy firmes: no más minería, no más pozos petroleros y no más hidroeléctricas. ¡Una condena firme a toda forma de extractivismo!
También debemos ser escépticos respecto de otras industrias. El azúcar, el café y el banano le han hecho un gran daño a Guatemala. Y ni hablar de la palma africana. Por otro lado, la industria textil ha demostrado ser incapaz de sobrevivir por sí misma. ¡Cuántas veces no los hemos visto pidiendo exenciones fiscales y salarios diferenciados! En mi gobierno todo esto terminará. Si una industria no es capaz de pagar buenos salarios y de cumplir con el fisco, no debe existir.
Pero no debemos olvidar tampoco la banca y esos centros de explotación de la juventud urbana que son los call centers. Basta de hacernos de la vista gorda. No se puede ser un gobierno a favor del pueblo sin favorecer también al ciudadano víctima de los cobros de su tarjeta de crédito. Con tu apoyo vamos a regular a estos sectores fuertemente, como corresponde. Nuestra apuesta es la pequeña y mediana empresa, el turismo y la economía comunitaria, pero ante todo la educación, que formará no solo mejores profesionales, sino también mejores ciudadanos, más compasivos y solidarios.
Pero primero lo primero. Sin seguridad no vamos a ninguna parte. Son bienintencionadas pero ingenuas las posiciones de algunos organismos internacionales en este tema. Soy un guatemalteco de a pie que, como tú, entiende la importancia de la pena de muerte. Es inútil intentar rehabilitar a algunos individuos: asesinos, violadores, mareros y políticos corruptos. Lo que ha hecho falta es enviar un mensaje claro de que estas conductas no serán toleradas. Y qué mejor que hacerlo ahora que contamos con la Cicig y con la Embajada de Estados Unidos para acuerparnos en la aplicación de justicia y darnos credibilidad.
Guatemalteco, en mí tendrás siempre a un defensor de lo nuestro. No entregaré nuestra cultura a los experimentos sociales que nos imponen otros países. Defenderé la familia tradicional como génesis (perdón, quise decir éxodo) primario y fundamental de los valores espirituales y Morales (Cabrera). ¡Y, no jodas, si tuviera un hijo gay, lo amaría (que tampoco somos intolerantes), pero lo orientaría para que no siguiera un camino que va a ser más difícil para él con tanto intolerante que hay! ¿Oíste?
Emmm… Regreso a lo que nos ocupa hoy: mi candidatura. Pues concluyo invitándote a unirte a este proyecto de derecha con pensamientos de avanzada, reformista y reivindicativo de lo nuestro. Es un proyecto aún sin nombre (ya casi no quedan verbos desocupados), pero de avanzada también en cuanto a márquetin político.
Mis asesores han identificado que en el próximo ciclo ya no será el nombre del partido, sino el del candidato, el que acaparará la atención. Por eso he ido a cambiar mi apellido al Renap y conseguí algo casi tan bueno como Jimmy y que captura el espíritu de este movimiento:
Juan Democrazy.
Pienso como tú. Puedes contar conmigo[1].
***
[1] Y si quedo, también cuentas con una plaza en el Estado.
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