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Temporada de incendios forestales 2026: Un llamado a la prevención y monitoreo continuo

Tipo de Nota: 
Ensayo
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Temporada de incendios forestales 2026: Un llamado a la prevención y monitoreo continuo

Gráficos: Lionel Fock
Historia completa Temas clave

Cada año, Guatemala enfrenta un período crítico de incendios forestales, que coincide con la época seca, generalmente entre noviembre y mayo. Con mayor incidencia a partir de febrero.

Los incendios forestales y no forestales se ven intensificados por condiciones climáticas extremas, como la ausencia de lluvias, los fuertes vientos y las altas temperaturas, que favorecen la propagación del fuego (Sistema Conred, 2024). De acuerdo con la Estrategia Nacional para la Gestión del Fuego (2023-2032), los incendios forestales son recurrentes, y alcanzan un pico máximo en los meses más calurosos como marzo y abril.

 Aunque existen diversas instituciones que dan seguimiento a los incendios, el Sistema de Alerta Temprana (SAT) del Observatorio de Tierra y Clima de IARNA-VRIP-URL cumple un rol crucial al permitir pronosticar, con hasta tres días de antelación, la probabilidad de incendios en zonas específicas. Esta capacidad de anticipación posibilita un monitoreo preventivo más preciso, a diferencia de los enfoques centrados únicamente en la producción de estadísticas posteriores al evento. En este sentido, la prevención se consolida como la estrategia más eficaz para mitigar el impacto de los incendios y fortalecer la respuesta institucional.

Causas del fenómeno y sus impactos

Los incendios forestales, están influenciados por las prácticas humanas, especialmente las asociadas con la agricultura. El uso del fuego para preparar terrenos agrícolas (prácticas como la rosa, tumba y quema) sigue siendo una de las principales causas de incendios en Guatemala, contribuyendo a la alta incidencia de estos eventos (MAGA, 2024).

Los factores socioeconómicos también juegan un papel relevante, ya que muchas comunidades rurales dependen de actividades agrícolas de subsistencia donde el uso del fuego es una práctica común debido a la falta de recursos para implementar métodos más sostenibles de manejo de tierras.  La migración interna y el déficit de empleo en ciertas zonas también han exacerbado la presión sobre los recursos naturales (MAGA, 2025)[1].

En cuanto a la cantidad de eventos y hectáreas afectadas, el récord del año 2001 al año 2025, indica que, por mucho, la temporada 2023-2024, es la que presenta mayores hectáreas afectadas (193,940) y eventos (2,635), con un promedio de 73.60 hectáreas afectadas por evento, muy por arriba de la media de los 25 años que reporta 40.83 hectáreas afectadas.

Según las estadísticas del Sistema de Alerta Temprana del INAB para SE-CONRED, durante la temporada 2023-2024, de las 193,940 hectáreas afectadas, 101,927 hectáreas tenían cobertura forestal. De esta cantidad, el 86 % de los incendios se concentraron en Petén, donde se encuentra el Parque Nacional Laguna del Tigre y otras áreas protegidas.  Estos incendios no solo afectan la biodiversidad (flora y fauna), sino que también contribuyen a la liberación de gases de efecto invernadero y al deterioro de los recursos hídricos esenciales para las comunidades locales (CONAP, 2024).

Según el Instituto Nacional de Bosques (INAB) y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), factores como el calor extremo, la sequía prolongada y el déficit de lluvias incrementan la vulnerabilidad de áreas sensibles como Quiché, Petén, Guatemala y Huehuetenango, lo que facilita la propagación de los incendios. En 2024, las condiciones de El Niño y la sequedad exacerbada en la región provocaron que los incendios se prolonguen más allá de lo habitual. Además, los factores sociales y económicos, como la falta de sensibilización sobre el impacto ambiental de la quema de terrenos, agravan la situación (INAB, 2024).  Las estadísticas del Sistema Integral de Información para la Gestión del Fuego en Guatemala para la temporada 2025 (01/01/25 al 31/10/25) SE-CONRED, reportan que fueron liquidados 1,706 siniestros dejando un total de 41,117.71 hectáreas afectadas durante el año 2025.

La temporada 2024-2025, en comparación con la temporada 2023-2024, estuvo menos afectada por estos factores climáticos por lo que la incidencia de incendios fue menor.   Por mucho Petén sigue siendo el más afectado cuando se hace referencia a la afectación en áreas protegidas

Las afectaciones según el tipo de vegetación

Según el tipo de vegetación, los bosques mixtos constituidos por especies de hoja ancha latifoliadas y coníferas tienden a ser los más afectados en su extensión con un 1.97 % de su cobertura, ubicados en el altiplano central y occidental de Guatemala. Otra de las áreas que por su riqueza biológica es importante atender es el Parque Nacional Laguna del Tigre, sitio de importancia mundial por su categoría Ramsar[2], que reporta con 1.58 % de su territorio afectado.

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A partir de la relación entre el tipo de vegetación afectada y los esfuerzos de recuperación impulsados por el INAB mediante el Programa de Incentivos para el Establecimiento, Recuperación, Manejo, Producción y Protección de Bosques en Guatemala (PROBOSQUES), es posible estimar las pérdidas monetarias que la temporada 2024-2025 representa para el país. Para ello, es necesario establecer los siguientes supuestos:

  • Asignar valores monetarios diferenciados según se trate de bosque natural o de plantaciones.

  • En el caso del bosque natural, utilizar precios estimados con base en el tamaño promedio de los eventos registrados en los últimos 25 años, equivalente a 40.83 hectáreas por evento. Las primeras 15 Hectáreas equivalen a Q37,500.00, en adelante el se adicionan las 25.43 hectáreas multiplicado por 500.00 que equivalen a Q50,215.00

  • Para las plantaciones, aplicar los valores reconocidos por PROBOSQUES como promedio para plantaciones con fines industriales.

Entonces, se estima primero el costo de un evento cuando se trata de hectáreas afectadas en bosque natural que se representa en la Tabla 2.

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El valor unitario de una hectárea de bosque natural se relaciona con el total de hectáreas afectadas durante la temporada 2024-2025.  En cuanto a las plantaciones se toma como valor monetario la media que el PROBOSQUES reconoce por el establecimiento y mantenimiento de plantaciones industriales durante los primeros 6 años, valor que se multiplica por la pérdida de plantaciones en la temporada

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Obteniendo un total de pérdidas por sustitución equivalentes a Q59,042,028.07.

A estos valores hay que adicionar los costos de presupresión y supresión de la temporada 2024-2025, que sólo la SE-CONRED, ejecutó Q. 6.77 millones (de los cuales sólo 0.15 % se destinó para la prevención). Con lo cual se obtiene un total de Q65 812 028.07

El rol crucial del monitoreo preventivo

El INAB cuenta con un sistema de alerta temprana por medio de puntos de calor que indican la ocurrencia de un incendio forestal o no forestal, que se basa en la detección satelital de puntos de calor mediante el sistema FIRMS de la NASA, que cuenta con una constelación de satélites de observación terrestre capaces de detectar puntos de calor asociados al fuego, mediante sensores infrarrojos. Cuando el sistema detecta puntos de calor sobre áreas cubiertas por bosques, se activa una alerta automatizada que es enviada a los funcionarios correspondientes de INAB, CONAP y SE-CONRED para que se habiliten los mecanismos institucionales de respuesta. Se considera que este sistema tiene un enfoque reactivo, ya que el sistema genera alertas cuando detecta fuegos que ya están ocurriendo en el territorio.  Este sistema de monitoreo también brinda estadísticas del estado actual de los incendios forestales y no forestales, incendios liquidados y activos por departamento, la participación de las fuerzas de tarea y las afectaciones según el tipo de vegetación.

Conviene detenerse en cómo opera este enfoque preventivo. La Universidad Rafael Landívar, a través del Observatorio de Tierra y Clima del Iarna-VRIP-URL, ha desarrollado un sistema de alerta temprana de incendios que utiliza pronósticos climáticos a tres días para estimar el riesgo de propagación del fuego. A partir de condiciones atmosféricas favorables —como la humedad relativa y otras variables meteorológicas—, el sistema permite anticipar escenarios críticos y emitir alertas dirigidas a las instituciones competentes, antes de que los fuegos se conviertan en incendios forestales. Actualmente, el sistema se prueba con dos modelos: el del Sistema Global de Información sobre Fuego del programa Copérnicus y un modelo propio basado en el pronóstico diario de humedad relativa del INSIVUMEH.

El monitoreo y la prevención deben ser una prioridad durante la temporada de incendios, ya que aunque las estadísticas suelen aparecer después de que el daño ya ha ocurrido, la información previa es limitada. Aquí es donde el Sistema de Alerta Temprana (SAT) de Incendios del Observatorio de Territorio y Clima (OTC) juega un papel esencial. Este sistema proporciona una herramienta clave para la toma de decisiones en tiempo real y la implementación de estrategias preventivas.

Desafíos institucionales y la falta de recursos

En diciembre de 2025, el Instituto Nacional de Bosques (INAB) inauguró la campaña Prevenir para conservar 2026, que consiste en promover la prevención de los incendios forestales e impulsar acciones para impulsar la mitigación de estos. Otras dependencias gubernamentales como la SE-Conred y CONAP, también vienen desarrollando acciones de prevención de incendios forestales.

Según el Informe de la temporada de incendios forestales y no forestales 2023-2024, el 94 % del presupuesto disponible para la temporada se destinó a actividades de supresión, mientras que las estrategias preventivas siguen siendo escasas (SE-Conred, 2024)[3].  Esto refleja una falta de planificación en la fase de presupresión, que es clave para mitigar los riesgos antes de que ocurran estos fenómenos.

Aunque no existen niveles específicos para categorizar las actividades preventivas en términos de alcance y efectividad, las estadísticas actuales muestran una clara deficiencia en la cobertura y en la implementación de acciones preventivas. Por ejemplo, no se tiene conocimiento si los 340 municipios de la república de Guatemala, cuentan con planes institucionales de respuesta. Asimismo, la realización de cursos de capacitación a nivel nacional también es insuficiente para abarcar a un buen segmento de los municipios que cuentan con áreas vulnerables a los incendios forestales.

En cuanto a las campañas de prevención por medios radiales, no existe un registro claro del público objetivo alcanzado, lo que dificulta evaluar la efectividad de estas iniciativas. Estas deficiencias en la planificación y ejecución de estrategias preventivas representan una limitante para enfrentar la ocurrencia de incendios forestales en su localidad de manera eficiente y oportuna.

También es oportuno señalar que, al 23 de enero del presente año, la SE-CONRED aún no contaba  con el Protocolo Nacional para la Temporada de Incendios Forestales y No Forestales 2026. Este instrumento se elabora con el objetivo de garantizar la protección del patrimonio natural de Guatemala mediante la reducción del impacto del fuego sobre la fauna, la flora, los recursos hídricos y los suelos del país. Asimismo, el protocolo establece los lineamientos para la coordinación de las acciones de prevención, mitigación, combate, control y extinción de incendios entre las distintas organizaciones que participan en la atención de estos eventos, entre ellas las Brigadas de Respuesta a Incendios Forestales (BRI/GUA) y las instituciones INAB, CONAP, MARN y el Ministerio de la Defensa Nacional.

A medida que se avanza la temporada de incendios 2025-2026, las proyecciones climáticas y los estudios sobre cambio climático sugieren que, aunque algunos factores podrían mitigar la magnitud de los incendios en comparación con la temporada 2024-2025, la variabilidad climática global sigue aumentando el riesgo de incendios forestales en Guatemala.

El pronóstico realizado por el Met Office, la agencia meteorológica del Reino Unido, « estima que la temperatura media mundial en 2026 se ubicará 1,46 °C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900), dentro de un rango posible de 1,34 °C a 1,58 °C. …anticipando, será el cuarto año consecutivo en la variación del clima» que confirma la continuidad del calentamiento global (INFOBAE, 2025).  Para la Organización Meteorológica Mundial (2025), calentamientos de está naturaleza, no solo incrementan la frecuencia de las olas de calor, sino que también exacerba la sequía prolongada, especialmente en áreas secas o muy secas, verbigracia el corredor seco de Guatemala y el noreste del país.  La identificación de puntos críticos de incendios mediante herramientas tecnológicas avanzadas como el sistema Integral para la Gestión del Fuego, ofrece nuevas oportunidades para el control y liquidación de incendios (forestales y no forestales), permitiendo una gestión más eficiente de los recursos disponibles.

Perspectivas para la temporada 2025-2026

Si bien se estima que la temporada 2025-2026, podría estar en niveles similares o superiores a años anteriores, hay que considerar en los análisis la persistencia de condiciones climáticas adversas, como el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que hacen que el riesgo de incendios sea más preocupante, lo que incluye una mayor probabilidad de eventos climáticos extremos, incluidos los incendios forestales en Guatemala y América Central.

A continuación se presentan las perspectivas para las regiones vulnerables:

  • Petén: Como en años anteriores, se prevé que esta región seguirá siendo una de las más afectadas debido a la presencia de ecosistemas secos y la intensidad de la deforestación. Se espera que las altas temperaturas, sumadas a la sequía prolongada, intensifiquen la vulnerabilidad de la región, haciendo que la propagación de incendios sea más rápida y de mayor magnitud.  Como ya se ha mencionado, las áreas protegidas, como el Parque Nacional Laguna del Tigre, se enfrentan a un desafío crítico debido a las limitadas capacidades de respuesta institucional para combatir los incendios en estos territorios ecológicamente sensibles.

  • Corredor Seco: Los estudios sobre el corredor seco centroamericano, que incluye varios departamentos de Guatemala, indican que la tendencia hacia la desertificación podría exacerbar la sequedad de la vegetación. Esto, a su vez, podría aumentar el riesgo de incendios forestales. La vulnerabilidad de las áreas agrícolas y las comunidades rurales podría empeorar, especialmente durante los meses de mayor debido al estrés hídrico (febrero a mayo).

  • Altiplano Central y Occidental:  Las actividades de rosa que se llevan a cabo en estas regiones ponen en alto riesgo los bosques remanentes de pino-encino y de pino que permanecen en la región, en especial en los departamentos de Quiché y Quetzaltenango.

  • Regiones de Nor-oriente: los departamentos de Izabal y Zacapa, en particular la región de la Sierra de Las Minas, que es recurrente en incendios forestales y no forestales.

  • Región de Las Verapaces: Se manifiesta con una susceptibilidad alta en especial Alta Verapaz para ampliar zonas de cultivo o para propiciar invasiones de áreas como el Parque Nnacional Laguna Lachuá, que mantiene una amenaza permanente de las comunidades Rocja Pontilá y Salacuim, de Cobán, Alta Verapaz.

 

Reflexiones Finales

La evidencia presentada confirma que los incendios forestales y no forestales en Guatemala no son un fenómeno excepcional, sino un problema estructural asociado a condiciones climáticas cada vez más adversas y a un modelo de gestión que privilegia la supresión por encima de la prevención. Aunque la reducción observada en la temporada 2024–2025 es relevante, no modifica la tendencia de fondo ni elimina los factores que sostienen la recurrencia del fuego, particularmente en territorios de alta vulnerabilidad ambiental y social.

En un contexto marcado por el fenómeno de El Niño, la sequía prolongada y el aumento sostenido de las temperaturas —con proyecciones que sitúan la media global en 1,46 °C por encima de los niveles preindustriales—, insistir en un enfoque reactivo implica asumir mayores riesgos ecológicos y económicos. Redirigir recursos hacia la prevención, fortalecer prácticas productivas que no dependan del fuego y consolidar la cooperación territorial entre instituciones y comunidades no es una opción complementaria, sino una condición necesaria para reducir la magnitud de los impactos.

La temporada 2025–2026 aún no ha alcanzado su punto crítico. En ese margen de tiempo, Guatemala tiene la oportunidad de ajustar su estrategia y priorizar la anticipación sobre la reacción. El uso sistemático del Sistema de Alerta Temprana de incendios del OTC, integrado a una gestión más equilibrada entre prevención, pre-supresión y supresión, puede constituir un punto de inflexión. Romper el ciclo de incendios recurrentes no depende únicamente de más control del fuego, sino de decisiones sostenidas orientadas a evitar que el fuego ocurra.

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[1] Se presentan para el año por ser la forma como están registradas las estadísticas.

[2] La Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, conocida como la Convención de Ramsar, es un acuerdo internacional que promueve la conservación y el uso racional de los humedales. Es el único tratado mundial que se centra en un único ecosistema. https://www.ramsar.org/sites/default/files/fs_6_ramsar_convention_sp_0.pdf

[3] Se presenta este dato por no estar disponible el informe de la última temporada de incendios 2024-2025.

 

Referencias

INAB. Sistema Integral de Información para la Gestión del Fuego en Guatemala. Estadísticas. (2025). Recuperado de: https://sig.inab.gob.gt/portal/apps/experiencebuilder/experience/?id=9dc...

INAB, & CONAP. (2025). Segundo Inventario Forestal Nacional -IFN- 2021 - 2024 de Guatemala, resultados (p. 228). Instituto Nacional de Bosques y Consejo Nacional de Áreas Protegidas.

Observatorio de Territorio y Clima (OTC), Universidad Rafael Landívar. (5 de enero de 2025). Sistema de Alerta Temprana de Incendios. Recuperado de https://otc.url.edu.gt

Observatorio de Territorio y Clima. (2024). Boletín sobre el incendio en el Volcán de Agua. Universidad Rafael Landívar. Recuperado de https://www.url.edu.gt/documentos/Boletin_OTC_incendio_volcan_de_agua_feb2023.pdf

Organización Meteorológica Mundial. (2025). Perspectivas para 2025: podría ser uno de los tres años más cálidos registrados con datos modernos.

SE-CONRED. (18 de agosto de 2025). Nota de Prensa No.165-2025. La prevención de incendios es tarea de todos.

   

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