El tema tomó notoriedad durante la reciente visita del Secretario de Estado, Marco Rubio, y su campaña abierta en contra de la infraestructura y tecnología chinas, que dicho sea de paso, han venido causando avances sorprendentes hacia la democratización de la Inteligencia Artificial, con el lanzamiento de la Deep Seek. El dilema centroamericano es, hoy en día: el coqueteo hacia Xi Jinping, la nomenklatura comunista y la contención de las amenazas de la Casa Blanca. Panamá es quizás el caso más paradigmático, pero don Nayib Bukele no se queda atrás.
En las notas de prensa se resalta la anterior participación en Huawei Guatemala del señor Jorge Mondal, expresidente del Banco de los Trabajadores, quien fue expulsado del banco por el actual gobierno bajo diversas acusaciones de irregularidades en su nombramiento y gestión.
La adquisición del IGSS llama también la atención porque, fue en la reunión de Marco Rubio con el presidente costarricense Rodrigo Chavez, cuando se habló con insistencia de las preocupaciones hemisféricas en relación con la miríada de ciberataques que hoy se confabulan contra la data oficial y confidencial de nuestros países.
Cabe mencionar que el IGSS ha venido firmando sendos convenios con entidades como la Superintendencia de Administración Tributaria —SAT— para cruzar datos de personas y empresas en pro de una más adecuada fiscalización de los contribuyentes. Recordemos que el pago de la Seguridad Social es considerado, en cualquier país civilizado, como otro impuesto más, a cambio de una pensión digna o de apoyo médico y curativo.
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Las hoy en día conocidas bóvedas de recuperación cibernética son entornos protectores de información y sistemas de una organización en caso de un ataque cibernético. Estas soluciones forman parte de los planes de recuperación ante desastres o pérdidas, permitiendo a la organización restaurar su contenido de manera rápida y automatizada. Así, los datos se aíslan en bóvedas especiales, se protegen mediante novedosas innovaciones con palabritas como air gap, almacenamiento inmutable, herramientas de escaneo, detección de malware, y otros métodos de la llamada recuperación puntual.
Estamos entonces ante nuevos riesgos de la era de la Inteligencia Artificial y de la cuarta revolución industrial en pleno; y el mundo de los ingenieros en sistemas nos domina por completo. Tal como antes nos dominó el mundo de los ingenieros de la metalurgia del carbón y del acero, y de los cableados estructurales, que llenaban de alambres las oficinas y los grandes recintos de acceso a datos electrónicos y del mundo de los emails.
Es evidente que en todo esto privan los grandes monopolios, tanto de la oferta de equipo, como de la transmisión de datos, y su transformación a procesos virtuales, conocidos hoy como icloud, o en la nube. Además, el espionaje y el crimen cibernético es toda una ola del mal que, dicho sea de paso, no ha sido bien abordada por el Congreso de la República. Es más, todos los gobiernos centroamericanos deberían tener convenios y empujar las estrategias del llamado Gobierno Abierto, que es parte de los grandes retos de la Modernización del Estado y la simplificación de trámites y procesos.
En los tiempos cuando la UNOPS —Oficina de proyectos de Naciones Unidas— estuvo bastante activa en las adquisiciones y modernización del IGSS, se habló de montar una unidad de excelencia en materia de lo que hoy en día se denomina como Tecnologías de la Información (IT, por sus siglas en inglés) y se comenzó a efectuar una comparación de las áreas de compras de varios institutos de Seguro Social de otros países. Se inició el trabajo de un proyecto integral de arquitectura institucional que vinculara todas las áreas del IGSS sobre la base de las tecnologías de la información, alineando los procesos institucionales para cumplir con los planes de largo plazo de la institución, conocidos en el argot de la planificación como Plan Estratégico Institucional —PEI—.
Para empezar el diseño de ese proceso de cambio se habló con UNOPS, a fin de que por medio del proyecto AMEDIGSS —que generó cambios importantes en la adquisición de medicamentos— se impulsara toda esa arquitectura institucional. Fue así como se gastaron muchos euros en honorarios por viáticos para que una misión de Copenhague llegara con el objetivo de echar a andar el proyecto Camino de la Excelencia del IGSS, que sería desarrollado en función del denominado Modelo EFQM (Fundación Europea para la Gestión de la Calidad).Y es que los temas de gestión integral y protección de datos son precisamente INTEGRALES, y vinculados con la administración.
El IGSS ha pasado en fechas recientes por verdaderos fiascos en materia de tecnologías de la información. Por ejemplo, el tránsito de licencias anuales a perpetuas del lenguaje ORACLE —que es una de las plataformas de gestión de información predominante en materia de gestión estatal— acusó verdaderos líos entre los dos proveedores autorizados para Guatemala. Es un tema que debería ser parte de la agenda con Marco Rubio y la Embajada de los Estados Unidos, y sus agregados comerciales, en el sentido de empujar alta ética en la proveeduría de equipo y base de datos, a través de la casa matriz y sus representantes locales.
A ello se añaden los diferendos y corruptelas de contratación de la Junta Directiva de Pérez Molina, en términos del escaneado de millones de datos, que se mantienen en archivos arcaicos. Claramente, estos deben ser cambiados a la virtualización de la nueva era digital para mejor servicio del afiliado.
Y para colmo del surrealismo, la contratación del conocido sistema SAP fue todo un fracaso de millones de dólares, sin que a la fecha haya podido llegar a buen puerto. Afortunadamente, este escribiente, estando en la Junta Directiva, observó un voto contrario en relación con la renovación de tan fallido contrato, que fue muy publicitado por los medios.
El tema de las adquisiciones tecnológicas, el costo para la hacienda pública y la transparencia es, entonces, algo que rebasa los estrechos alcances de una simple entidad autónoma y descentralizada. Definitivamente, debe ser de estricta observancia en las esferas más altas de los tres principales organismos del Estado. Es más, forma parte de mis propuestas de montar, por parte de la sociedad civil, un Observatorio de la Seguridad Social, consejo que está más vigente que nunca. Ojalá tuviera eco.
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