Con ese origen cuestionable y con el CSU alineado a sus intereses, Mazariegos ha controlado la Usac (con una oposición interna y externa mucho más fuerte de lo que entró en sus cálculos) y ha formado alianzas y relaciones con otras figuras que han recibido señalamientos. Son alianzas cambiantes (incluyendo al expresidente Alejandro Giammatei y a la fiscal del MP Consuelo Porras), pero que tienen como objetivo mantener cuotas de poder y privilegios a través de la impunidad y la corrupción. Fue evidente en 2023, con el caso Toma de la Usac: botín político que fue parte del intento de golpe de Estado de ese año y que también sirvió para castigar a figuras de la resistencia universitaria que se opusieron al fraude electoral que llevó a Mazariegos a la rectoría..
La importancia de la Usac en el campo político resulta evidente al observar las elecciones que se están llevando a cabo para designar magistrados en el Tribunal Supremo Electoral o en la Corte de Constitucionalidad. Esto influye en la vida nacional. Una influencia para mal, porque representa esas fuerzas políticas con intereses oscuros.
En definitiva, es urgente un cambio en la rectoría y en el Consejo Superior Universitario, y este es el momento, ya que han comenzado las elecciones. En todas las unidades académicas y colegios profesionales, diversos grupos se están organizando para participar en el proceso electoral. Además del oficialismo, también compiten agrupaciones vinculadas a figuras cuestionables, como el exrector Estuardo Gálvez.
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¿Cuál es la línea de demarcación? La oposición contra la figura de Mazariegos y lo que representa, así como el firme propósito de rescate de la Usac. Esto es lo que permite reunir a grupos y liderazgos que están participando en los distintos cuerpos electorales. Ya existen resultados alentadores en algunos cuerpos estudiantiles donde ha ganado esta oposición: Ingeniería, Agronomía y Económicas. En otras unidades académicas, al momento de escribir estas líneas, ha pasado a segunda vuelta.
Pero hay que estar atentos. Mazariegos y el CSU ya han actuado de manera arbitraria y antidemocrática en varias ocasiones. El ejemplo más claro se encuentra en las elecciones de 2022. Y son muy capaces de hacerlo de nuevo: impedimento de inscripciones a figuras de oposición, impugnaciones y otros mecanismos similares o, en última instancia, otro fraude descarado.
Lo cierto es que hay posibilidades de un cambio. Los primeros resultados permiten cierta esperanza. También los resultados en el Colegio de Abogados y Notarios en las elecciones a representantes a Corte de Constitucionalidad dan cuenta de que un cierto ánimo conformista y/o pesimista va cambiando. También es tiempo de un cambio en la Usac.
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