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Sandra Torres se despide tras emitir su voto el 25 de junio de 2023. / Diego Alvarado
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El deterioro electoral de la Une confirma la última derrota de Sandra Torres

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El deterioro electoral de la Une confirma la última derrota de Sandra Torres

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Sandra Torres nunca ha reconocido cuando pierde las elecciones. En 2023 desapareció del escenario público y replica mensajes de su partido que reclama fraude en la elección, aunque sin pruebas. Plaza Pública analizó el comportamiento  de los votos de la Unidad Nacional de la Esperanza (Une), por municipio, en las tres últimas elecciones y muestran que a pesar de adaptarse a cada contienda, a Torres siempre se le escapa de las manos la Presidencia.

Los datos de las últimas tres elecciones generales en Guatemala muestran que la Une se ha debilitado de manera progresiva y, aunque en el balotaje de 2023 obtuvo su mejor resultado en los tres comicios, la tercera derrota consecutiva del partido y de su principal figura, Sandra Torres, es una consecuencia del deterioro de la agrupación. Aún contra los datos, Torres se niega a reconocer los resultados.

«Yo no me ahogo antes de cruzar el río», respondió Sandra Torres el 20 de agosto cuando Plaza Pública le preguntó si aceptaría los resultados del balotaje. Dijo lo mismo el día de la primera vuelta cuando se le cuestionó sobre sus alianzas políticas. Es una salida fácil que la excandidata usa cuando evade argumentos.

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Las encuestas y los análisis de datos de las últimas tres elecciones demuestran que Torres sí se ahogó antes de cruzar el río, perdió antes del día de las votaciones. Los datos reflejan que la Une, de la mano de Torres, se empezó a debilitar desde 2019 y que este año llegó a su punto más bajo de votos en la primera vuelta.

El desgaste del partido es paralelo al de la figura de Torres. Hace cuatro años, ella y sus principales colaboradores fueron acusados de financiar de manera ilícita al partido Une en las elecciones de 2015. Pero una jueza cerró la investigación en contra de la excandidata presidencial y el Ministerio Público (MP) de Consuelo Porras la favoreció al no apelar esa decisión. Así corrió por la Presidencia, perdió y de nuevo su participación fue determinante para definir al nuevo presidente de la República.

En el balotaje de 2023 contra Bernardo Arévalo, del Movimiento Semilla, Torres logró su mejor resultado —1,567,472 votos— después de recibir el apoyo del oficialismo y de algunos alcaldes, en su mayoría del partido Vamos. Sin embargo, lo anterior no le bastó para ganar la presidencia.

Esta vez, la Une también luce debilitada porque a partir de 2024 tendrá la bancada en el Congreso menos nutrida de las últimas tres elecciones: ganó 28 escaños, que la ubican como la segunda fuerza del Legislativo después de Vamos que contará con 39 diputados.

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El «voto duro» en declive  

Hay tres distritos electorales que históricamente han sido clave para que Sandra Torres obtenga votos: Alta Verapaz, Quiché y Huehuetenango, en ese orden, se mantienen como los departamentos que más sufragios le han aportado al partido.  Son regiones donde prevalecen pobreza y desnutrición infantil, y donde la mayoría de la población se identifica como indígena.

Los datos también coinciden con la campaña de la Une: el ofrecimiento de programas de asistencia como la Bolsa Solidaria, esta última el estandarte de propaganda de Torres. También el discurso de la excandidata siempre ha estado dirigido a esa población en condiciones más precarias.

En estos distritos, los votos de la Une se mantienen. Un caso particular es el de San Pedro Carchá, Alta Verapaz, donde Torres ha obtenido entre 20,000 y 33,000 votos en cada jornada de votaciones. En este municipio, desde 2015, el partido  siempre ha sobresalido en la elección presidencial, en comparación con los demás.

Si bien el voto duro de la Une se ha mantenido en estos distritos y este partido se consolida en el país, la Une de Torres cada vez obtiene menos apoyo. Al observar los resultados de las primeras vueltas, este efecto se aprecia mejor: en 2015 ganó los comicios con el 18%, cuatro años más tarde subió a 22.2% y en 2023 cayó al 16% de votos emitidos, de acuerdo con los datos preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Al cierre de la segunda vuelta, Sandra Torres le apostó a las redes clientelares de los alcaldes con el fin de capitalizar una mayor cantidad de votos; sin embargo, los pasados comicios demostraron una vez más que ese tipo de sufragios no se «endosa» a los candidatos presidenciales.

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De alegar «fraude» a pedir que se adelante el fin del proceso electoral

Sandra Torres nunca ha aceptado sus derrotas electorales. Y esta vez no solo se niega a reconocer los resultados de los comicios sino que alega «fraude», pese a que oficialmente el partido Semilla obtuvo 875,054 votos más que la Une en el balotaje del 20 de agosto.

Una denuncia que presentó la Une por medio del abogado Carlos López Aquino, señala que el supuesto «fraude» ocurrió tanto en la primera como en la segunda vuelta electoral, y que este se realizó por medio del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Trep) del TSE. Sin embargo, este no cuenta los votos, solo registra los datos que contienen las actas físicas que suscriben los integrantes de las mesas electorales en presencia de los fiscales de los partidos políticos.

Los datos del sistema Trep tampoco son vinculantes, pues este solo transmite resultados preliminares y estos se oficializan con base en la información de las actas físicas y después de realizar las audiencias de revisión de escrutinios.

El pasado 7 de septiembre, el mismo abogado —quien fue fiscal de delitos electorales del MP— acudió a la reunión de los fiscales de partidos políticos con los magistrados del TSE, a quienes pidió que se adelante el fin del proceso electoral, programado para el 31 de octubre.

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«Tomando en cuenta que prácticamente el evento electoral concluyó, incluida la entrega de credenciales, les pedimos que modifiquen el Acuerdo 1-2023 (de convocatoria a los comicios) y se dé por finalizado el proceso electoral porque no tiene razón que esté abierto hasta el 31 de octubre. Ya acreditaron cargos y, en ese orden de ideas, consideramos que es factible que se dé por terminado el proceso electoral», dijo Aquino, quien llegó acompañado de Teresita de León Torres, hija de Sandra Torres y diputada electa al Congreso, con la Une.

Plaza Pública buscó a Aquino para preguntarle si con esta solicitud el partido automáticamente acepta los resultados electorales, pero no atendió las llamadas hechas al número telefónico registrado en el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (Cang).

A casi un mes de la segunda vuelta, Sandra Torres sigue sin pronunciarse de manera pública. Solo lo hace por medio de comunicados firmados por el partido. Fuentes de la Une que piden el anonimato por temor a represalias de Torres, sostienen que solo un grupo reducido del partido, incluida la excandidata, sigue con la idea de desconocer los resultados electorales que significan la tercera derrota consecutiva de la Une, así como insistir en que hubo anomalías en la primera vuelta, un discurso que va en la misma línea de las investigaciones del MP que lo han llevado, incluso, a abrir cajas electorales y contar de nuevo los votos emitidos por los ciudadanos el 25 de junio, un procedimiento fuera de la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

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