Los gobiernos de ultraderecha no ocasionan, como reacción defensiva, la consolidación y fortalecimiento de los movimientos progresistas y de izquierda. Al contrario, se ensañan contra ellos y los combaten y neutralizan por todos los medios posibles, con frecuencia de manera efectiva; se vio con Arana, Lucas y Giammattei. No se debe volver a caer en esa trampa.
Será un signo de madurez para los movimientos progresistas y de izquierda dejarse de remilgos innecesarios; dejar de creer que «nosotros somos más progresistas que ustedes» o que «somos la verdadera izquierda». Estamos ante la amenaza de un retorno a la ultraderecha y toca aunar fuerzas para impedirlo, no arriesgarse a perder lo poco que se ha ganado.
Esto se puede lograr a través de la más amplia unidad de los sectores progresistas y de izquierda. Los contrincantes van a estar unidos, por lo que sería contraproducente cultivar la desunión. Sin embargo, tampoco se puede comprometer o abandonar los objetivos principales de movimientos, entre ellos el indígena campesino.
Conviene, entonces, definir una agenda mínima para gestionar y consolidar alianzas políticas que impida el retroceso que significaría otro gobierno de extrema derecha. Cada grupo tendrá su propia agenda mínima y al final de cuentas puede privar la repartición de puestos, pero eso no le resta importancia a proponer algunas bases para esta agenda. Este artículo se centra en dos: a) promover el acceso de agricultores desposeídos a tierra cultivable para eliminar la desnutrición y b) realizar una consulta ciudadana para la creación de un estado plurinacional.
La columna titulada «Pobres porque quieren», publicado en Plaza Pública el 25 de abril de 2025[1], dice: «Haría falta [sembrar] otras 400,000 hectáreas dedicadas a la producción de alimentos de consumo interno para producir la canasta básica de todos los guatemaltecos. Según un estudio de CEPAL[2], en el año 2000 había en Guatemala una oferta de tierras en venta de 156,105 hectáreas. El precio promedio era Q16,421.00/ha, por lo que comprar las 400,000 [adicionales] requeriría una inversión de Q6,568.4 millones».
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Sigue diciendo: «Es probable que esas otras 243,895 hectáreas estén disponibles. «El líder de la CONGECOOP … cita un informe del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), … [según el cual] existen 18 mil kilómetros cuadrados (1,800,000 hectáreas) de tierras ociosas, diseminadas en varios puntos del país …Citó como ejemplo la Franja Transversal del Norte, Petén, parte de la costa sur y el occidente del país» . Las 156,105 hectáreas que menciona el informe de CEPAL pueden tomarse como un límite inferior y las 180,000,000 hectáreas citadas por CONGECOOP como un límite superior. Las 400,000 hectáreas adicionales requeridas para suministrar la canasta mínima a toda la población caerían, entonces, dentro de un rango factible.
«Es indispensable que estas 400,000 hectáreas provengan de tierras agrícolas que no están siendo utilizadas. De acuerdo con la Teoría Monetaria Moderna, el gobierno puede imprimir dinero, en este caso emitir deuda interna en forma de bonos para financiar su compra sin generar inflación, bajo la condición de que la tierra será utilizada de manera productiva. Emitir bonos implicaría la aprobación de la Junta Monetaria, el Banco de Guatemala y el Congreso de la República».
Es decir, estaría al alcance de cualquier gobierno progresista o de izquierda realizar esta redistribución legal de tierras cultivables, a precios de mercado y sin endeudar al país. No existe, por lo tanto, excusa para no hacerlo. Por el contrario, es imperativo volverla parte de una agenda mínima para eliminar la vergonzosa y dañina desnutrición que afecta sobre todo a niños y niñas de poblaciones rurales e indígenas.
El 17 de octubre de 2024 se publicó en Plaza Pública la columna Un estado plurinacional para Guatemala: la unidad[2]. Dice: « Después de más de 500 años de conquista y colonización, estos pueblos [indígenas] han conservado muchas de sus tradiciones, prácticas culturales e idiomas. Bajo la presión de la aculturación forzada y la ladinización, algunos líderes y autoridades de los pueblos se han dado cuenta de que, para sobrevivir como culturas, deben tener algún grado de autonomía, incluyendo control sobre sus territorios, lo cual los llevaría a convertirse en naciones autónomas».
La existencia de naciones autónomas significa la creación de facto de un estado plurinacional. «Por [las] asimetrías de poder, una ruta pacífica y consensuada hacia un estado plurinacional parecería ser lo más factible. … [Esta ruta] conlleva un concepto de unidad que tome en cuenta la diversidad de los pueblos que lo integran».
La agenda mínima propuesta, entonces, consiste en realizar una distribución de tierras agrícolas a precios de mercado para eliminar la desnutrición y realizar una consulta ciudadana para ver si existe un consenso para crear un estado plurinacional. Puede haber otras agendas y se anima a todos los grupos progresistas y de izquierda a plantearlas. Quizá sobre esas bases podrían lograr una integración suficiente como para evitar otro gobierno de ultraderecha.
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[1] https://www.plazapublica.com.gt/opinion/pobres-porque-quieren
[2] https://www.plazapublica.com.gt/opinion/un-estado-plurinacional-para-gua...
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