La llegada de febrero me encuentra inmerso en la lectura de El Nacimiento del Ruido, (Ian S. Port, 2020), que relata la batalla casi épica de dos fabricantes de guitarras eléctricas, Leo Fender y Les Paul, en la cual media la presencia de un incombustible Keith Richards, y los Rolling Stones.
Este libro recorre capítulos de la historia del rock, que pasan por la presentación de Jimmi Hendrix en Woodstock, los Rolling Stones compartiendo escenario con los Beach Boys, y un Eric Clapton comprando una guitarra para Jimmi Hendrix en una tienda en Londres, que nunca sería entregada, porque Hendrix murió esa noche.
La guitarra eléctrica es sin duda, la pieza fundacional del rock, y su símbolo. Desde Chuck Berry y Buddy Holly, pasando por Eric Clapton, Jimmi Hendrix, Jimmy Page, David Gilmour, Corin Tucker (de Sleater Kinney), Kurt Cobain, David Grohl, St. Vicent y Dan Auerbach, el aura del rock está unida a este instrumento. En las seis cuerdas, y en los riffs, se traducen sentimientos tan diversos como amor, desamor, furia, alegría y hartazgo.
[frasepzp1]
En 2026, se cumplen 75 años del lanzamiento al mercado de la Fender Telecaster. La primera guitarra eléctrica de producción masiva, a la que se le atribuye haber «democratizado» el acceso. Para celebrarlo, en octubre del año pasado Fender lanzó un libro conmemorativo, que recoge la memoria de este venerable instrumento. El libro, que no podría llamarse de otra forma sino Telecaster fue escrito por Dave Hunter, a quien se le reconoce como un erudito en esta materia, y escribe para sitios como guitarplayer. Posteriormente, las míticas Gibson Les Paul serían lanzadas en 1952, y la Fender Stratoscaster en 1954.
Como una historia conexa, fue una Telecaster la guitarra que Cobain destrozó en su show en Sao Paulo en 1993. Prefería este modelo sobre otras, por la crudeza de su sonido, lo que no libró a la «Tele» de acabar estrellada contra un amplificador. Por su parte, Jimmi Hendrix quemó una Stratoscater sobre el escenario del festival de Monterey.
Sigo la lectura con la visión de dos ancianos que tocan una marimba, transeúntes que llevan prisa, un migrante con sus pertenencias a cuestas, un mendigo con dos perros, y un ciclista con cara de haberse perdido en la tarde de un jueves en la sexta avenida de la zona 1 de Ciudad de Guatemala.
La guitarra eléctrica, que nació como ese instrumento de expresión juvenil, ha envejecido bien, y goza de buena salud. Durante la pandemia, sus ventas se dispararon, especialmente entre mujeres jóvenes, que se convirtieron en el público objetivo, impulsado por los sitios de aprendizaje online.
Al terminar estás líneas estoy escuchando a Black Pistol Fire, con American Wet Dream (2026), que deja claro lo que una guitarra eléctrica puede hacer con la tarde de un jueves.
Más de este autor