La persecución que sufrió la USAC por su contribución al cambio social derivó en la ejecución o desaparición forzada de cientos de profesionales, docentes, personal administrativo y estudiantes. El costo en vidas que debió pagar la USAC por atreverse a poner la ciencia al servicio de la sociedad ha sido enorme. Miles más debieron salir al exilio para salvar temporalmente la vida. Mientras, quienes permanecieron en el país, protegieron el legado y buscaron mantener viva la llama de una USAC comprometida con su pueblo.
Emil es una de esas personas. Su desaparición, ante la que el Estado sigue sin responder, es un duelo perenne y una herida abierta en el corazón de su familia. «No existe un proceso de duelo lineal con las desapariciones forzadas (...)». «Mientras exista la posibilidad de que la persona siga viva –aunque sepas que no lo está–, mientras no haya un cuerpo o una tumba, no puedes terminar el proceso de duelo. Sigues adelante y después retrocedes, adelante y después retrocedes» . Testimonio de Ana Bustamante, en entrevista con Niza Cuevas en 2022.
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Ana y Flora, las hijas de Emil, así como Rosa María su esposa y Marilena, su hermana, son cuatro mujeres laceradas por el dolor de la desaparición de su ser querido. Cuatro personas que durante estos 44 años han buscado saber qué pasó, dónde quedó su cuerpo. Y no han tenido respuesta. Al igual que miles de familias que viven con el duelo de la desaparición, se topan con el muro del silencio. ¿Será que algún día en Guatemala se impulsará acciones concretas para la búsqueda de las personas detenidas-desaparecidas por el terrorismo de Estado?
Difícil tener la respuesta en un contexto en donde el sistema de justicia sigue en manos de criminales que desde el Ministerio Público (MP) o las cortes, solo sirven al interés de la impunidad.
Es difícil contar con el impulso de la USAC, que en apenas dos décadas —desde el año 2000— fue cooptada por un entente de corrupción enquistado en la rectoría. Desde allí, esta alianza corrupta solo ha buscado destruirla. Y quienes con dignidad y tesón han intentado rescatarla, han sufrido represión y cárcel. Mientras en los años 60, 70 y 80 las personas que procuraban un cambio en la USAC vivían muerte o desaparición, ahora, docentes y estudiantes viven la destitución o la expulsión, respectivamente.
De manera que, mientras no haya cambios sustantivos en la USAC, las familias de personas detenidas-desaparecidas por su vínculo con esta, seguirán sin apoyo para demandar respuestas. Entre ellas, la familia de Emil Bustamente López, cuya vida fue arrebatada por su amor a Guatemala. Mientras no se conozca el paradero, mientras no haya respuestas a las preguntas y a la demanda de justicia, la herida abierta hace 44 años seguirá doliendo.
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