Como un pasatiempo infantil que aún conservo, disfruto fantasear recorriendo los caminos que alguna vez anduve para llegar a donde estoy. Vuelvo sobre los pasos dados y vislumbro no solo la travesía recorrida, sino también los caminos imaginarios en los que me extravío. Por naturaleza gozo deambulando por esas otras rutas, perderme entre anchas avenidas ficticias, con escenas fantasmales que, de tanto concurrirlas, me son ahora familiares.
Vuelvo la mirada también cuando me siento desorientado, como cuando despierto en un cuarto nuevo y requiero unos segundos para ubicarme y saber cómo llegué hasta allí. Entonces, ansioso, recuerdo lo que nunca fue mío –el pasado– y lo reinvento para recuperar lo que siempre es de nadie –el presente–. Y con la vista atrás, ponderando las dificultades transcurridas para amanecer hoy, mantengo la frágil promesa de que mañana podría incluso ser mejor.
Pocos, sin embargo, albergaban esa esperanza optimista poco antes de las elecciones del 2023. Estábamos seguros de que nuestro país estaba a dos pasos de sumarse a la moda de los autoritarismos. Imaginábamos, en nuestras peores pesadillas, un gobierno configurado por Miguelito, Sandra y Zury Ríos con todos los personajes oscuros en puestos públicos. Un camino que no queremos recorrer, pero sigue latiendo como una posibilidad aplazada.
Nos salvamos porque en ese Macondo –tan imaginario como real– los guatemaltecos, en unas elecciones ni tan libres como tan poco competitivas, votamos por el desconocido de Arévalo y, con un poco de suerte, pero muchas marchas pacíficas, conservamos la democracia, al menos unos años más. No todas las modas, por estar de moda, son buenas, y nosotros, mientras veíamos a los demás tirarse al barranco autoritario, dijimos no. Aún no.
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Pero recuerdo que el autoritarismo parecía inevitable, era lo realista en 2023, demostrando que a veces ni la realidad es única ni realista. La «oligarquía criminal», como le llama Rachel Schwartz (& Isaacs, 2023) a la coalición autoritaria en Guatemala, había establecido el rumbo desde Jimmy Morales y amañado el juego asegurando su supervivencia con Alejandro Giammattei. Parecía que del 2015 solo quedaba un recuerdo de lo que no fue, un recuerdo para nostálgicos que parecía un sueño lejano e imposible, pues los esfuerzos por luchar contra la corrupción habían sido revertidos. El país era de las mafias, fragmentadas pero unidas para mantener la impunidad.
El menudeo de la «oligarquía criminal», con el presidente Giammattei y secuaces, como Consuelo Porras y los empresarios que la apoyan, cobró fuerza con la criminalización de jueces, fiscales y periodistas, y la protección de criminales. Mientras se beneficiaba o protegía a personas como Sinibaldi, Pérez Molina, Miguelito, Torres, se perseguía a jueces como Miguel Ángel Gálvez, Erika Aifán, Juan Franciso Sandoval, Virginia Laparra, Claudia Gonzales, Rubén Zamora. El último ejemplo, fue la acusación con cargos de terrorismo a quienes participaron en las manifestaciones del 2023, los líderes indígenas Luis Pacheco y Hector Chalán, mientras protege y beneficia, al menos por no imputarle los delitos que corresponden, a pandilleros que participaron en los hechos violentos del fin de semana pasado, como Liro Rebelde.
Además, cuando nuestros índices democráticos se encontraban por los suelos, la estrategia de la oligarquía criminal era limitar la competencia electoral de cara a 2023. Los tres favoritos en la contienda, Sandra, Zury y Mulet –la oligarquía compitiendo entre sí– no representaban un cambio, mientras que los candidatos que se percibían como amenaza para el sistema –Arzú, Pineda y Cabrera– estaban fuera. Como dijimos, Arévalo ganó, contra todo pronóstico (2023), en parte debido a la fragmentación de la oligarquía, al apoyo internacional y al vigoroso movimiento popular que ha venido mutando. Sin embargo, y pese a la sorpresa, la académica sabe que hay razones para creer que quizás no sea un cambio duradero pues, requiere una transformación del sistema político que continúa capturado (Schwartz, 2024).
¿Cómo entender que empresarios continúen apoyando, pese a su prudente distanciamiento después de la contraofensiva del fraude, a un grupo criminal que capturó las instituciones en los últimos años?
Schwartz (2023) explica que «oligarquía criminal» hunde sus raíces históricas en el conflicto armado interno, con una «transición» pactada a la medida entre empresarios y militares, más adelante entremezclados con el crimen organizado. La transición no rompía con el pasado, sino continuaba los privilegios y el régimen de impunidad. La oligarquía pudo convivir con instituciones democráticas (al menos, electoral), porque no suponía una amenaza a sus privilegios. Hasta que les tocaron los pies el juicio de genocidio contra Ríos Montt y la lucha contra la corrupción con la CICIG.
Ahora se publica en español el libro Socavar el estado desde adentro, por la editorial Sophos, en donde podrá leer sobre el diseño y las raíces que explican un poco mejor la alineación de la oligarquía criminal y el Estado. En ese texto usted podrá volver la vista atrás y entender cómo las élites contrainsurgentes transformaron el Estado a su medida durante la guerra –con unas características muy lejanas a las de un Estado organizado para proveer bienes públicos– y cómo esas modificaciones institucionales sobrevivieron durante la transición con una coalición más amplia que convirtió esos mecanismos en privilegios. Estos persisten hoy en legados institucionales contrainsurgentes, visibles en la facilidad de capturar al Estado como un vehículo de intereses privados, no siempre legales, pero incapacitado para cumplir con ciertas funciones esenciales hacia la población.
El libro se presenta este viernes 30 en Sophos, 30 años después de unos Acuerdos de Paz incumplidos. Lo mejor de todo es que el libro será comentado por Edgar Gutiérrez-Aiza, una de las personas que mejor reúne y compatibiliza la más rigurosa inteligencia con la más sincera humildad. Tengo años de estar aprendiendo de él. Este viernes que pueden, no dejen de hacerlo ustedes.
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Schwartz, R. A. (2024). Guatemala 2023: From Authoritarian Deepening to Democratic Resurgence. Revista de Ciencia Política (Santiago), ahead. https://doi.org/10.4067/s0718-090x2024005000105
Schwartz, R. A., & Isaacs, A. (2023). How Guatemala Defied the Odds. Journal of Democracy, 34(4), 21-35.
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