Fue el 29 de agosto del año pasado, y luego de la denuncia hubo un terrible linchamiento mediático en contra del personal del hospital cuyas autoridades, ante las serias amenazas que presuponían un alto riesgo para trabajadores y pacientes, cerró temporalmente su servicio de emergencias.
Según el periodista César Pérez Marroquín: «El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) informó que, como medida preventiva, a partir del lunes 1 de septiembre trasladará temporalmente la atención de emergencias de su hospital en Escuintla al Hospital Nacional del mismo departamento. La decisión fue tomada tras recibir amenazas que pondrían en riesgo la seguridad de pacientes, personal y visitantes»[1].
El caso se convirtió en una especie de poliedro y los tres contextos más importantes fueron y son el legal, el psicológico y el ético.
Según autores varios: «Al embarazo psicológico o falso embarazo se le conoce como seudociesis. Se encuentran síntomas físicos de gestación como la amenorrea (falta de menstruación), hay distensión abdominal y se perciben movimientos fetales, pero no hay niveles hormonales que indiquen un proceso de gestación y si se realiza un ultrasonido se puede comprobar la ausencia de un producto fetal en el útero». Es decir, se trata de un trastorno muy complejo.
El caso en mención corresponde al de la señora Evelyn Yesenia Juárez Pérez, y según Yesica Peña, periodista de LaHora.gt (26 enero, 2026): «El Ministerio Público (MP), por medio de la Fiscalía de Distrito de Escuintla, informó que Evelyn Yesenia Juárez Pérez, quien fingió la supuesta desaparición de un recién nacido en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) fue enviada a juicio por dos delitos. Los delitos que se le imputan son suposición de parto y simulación de delito, esto luego de que un juez considerara que existen elementos suficientes para que el caso avance a la etapa de debate»[2].
En este caso que se volvió tan mediático, tengo puesta la confianza en los órganos jurisdiccionales. Considero que, debidamente asesorados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses –INACIF–, tomarán las mejores decisiones apegados a derecho y al pleno conocimiento de que tales casos tienen un fuerte componente psicológico que amerita un tratamiento especializado sin perjuicio de que se investigue una simulación de delito y una simulación de parto. Las primeras medidas decretadas (medidas sustitutivas en tanto continúa el proceso penal) así lo indica.
Mi propósito principal entonces es llamar la atención acerca de la faceta ética, pero no Ad intra sino Ad extra de los hechos acaecidos. Me refiero a la ciudadanía digital espectadora.
Reitero: el linchamiento mediático en contra del personal de salud del hospital, –convertido en un aluvión difamatorio como pocas veces he visto en mi vida– fue grosero y vulgar. Iba in crescendo sin que alguien hiciera algo por detenerlo y hubo un momento en que la situación estuvo muy cerca de salirse de control. Provino desde cuentas falsas y de personas reales que acusaban a médicos y enfermeras de todo aquello que se les pudiera ocurrir en torno a la sustracción de un niño, que a ojos vistas, no existió.
[frasepzp1]
A tenor de lo sucedido, y ante la ausencia de la mínima (o ninguna) posibilidad de un sincero ofrecimiento de disculpas por parte de quienes despotricaron y profirieron amenazas en redes sociales en contra de enfermeras y médicos, cabe preguntarse si la propuesta de la doctora Adela Cortina Orts con relación a la necesidad de redactar una constitución digital es no solo prudente sino indispensable y urgente. Ella aconseja: «De lo que hemos venido diciendo se sigue que, para superar el mundo de los bulos, la posverdad y la aporofobia, y con la meta de consolidar una democracia justa, sería necesario redactar –como se ha dicho en ocasiones– una “constitución digital” que recoja el marco de derechos y obligaciones de los ciudadanos en el mundo digital. De hecho, el pasado año se presentó en la Universidad de Deusto la Declaración Deusto Derechos Humanos en Entornos Digitales, y la Unión Europea elaboró un documento sobre ciudadanía digital. Es este un camino que está en progreso porque las regulaciones jurídicas son indispensables en ese mundo de redes sociales que es ya el nuestro, tanto el de los nativos digitales como el de los inmigrantes digitales»[3].
Creo, estimados lectores, que no podemos seguir tolerando perfiles falsos que inciten al odio y a la violencia. Las regulaciones jurídicas acerca de la ciudadanía digital son urgentes sin que ello atente contra la libre emisión del pensamiento que es y debe seguir siendo sagrada.
El caso de falso embarazo que conmocionó a toda Guatemala es un ejemplo de ese por qué.
Hasta la próxima semana, si Dios nos lo permite.
_____________________________________________________________
[1] https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/hospital-del-igss-en-e...
[2] https://lahora.gt/nacionales/ypena/2026/01/26/mujer-que-fingio-embarazo-...
[3] Cortina, A. (2019). Ética, política y bulos (fake news) –lección inaugural del ciclo académico 2019–. Guatemala: Editorial Cara Parens, URL. Págs. 19-20.
Más de este autor