Mazariegos llegó a la rectoría en 2022 a través de un fraude y está haciendo todo lo posible por repetir en 2026. Sin embargo, hay diferencias clave en el contexto de ambos procesos electorales y esto lleva a suponer que, pese a todas las acciones de las mafias universitarias encabezadas por él, esta vez tendrá un resultado distinto.
En primer lugar, la resistencia de la Usac, sectores de la sociedad civil y figuras políticas se han articulado en su rechazo a la usurpación de las mafias. Pese a las trampas y la presión ejercida durante cuatro años de poder y la influencia que tiene en distintos ámbitos, el oficialismo sufrió una derrota aplastante en las urnas: la oposición ganó en 21 cuerpos electorales, lo que revela que la administración actual no tiene apoyo ni legitimidad política. Además, a lo largo de estos cuatro años, se ha aprendido a responder y resistir a una administración ilegal que ocupa la Usac.
En segundo lugar, es aún más notorio –por si quedaba duda- el comportamiento antidemocrático e ilegal de Walter Mazariegos y de los miembros del CSU. Los recursos legales y la atención mediática son mayores en esta oportunidad. Hay movilización y conciencia respecto de las maniobras arbitrarias, ilegítimas e ilegales que realiza el actual usurpador de la rectoría.
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En tercer lugar, Mazariegos y la mafia que controla la Usac ya no tienen una posición segura en términos políticos y legales. En 2022 estaba alineado con la coalición gobernante: Giammatei en la presidencia, Porras en el MP, la Corte de Constitucionalidad y de allí para abajo en el sistema de justicia. El panorama político se ha modificado desde entonces. Este nuevo contexto es clave para esperar un resultado distinto.
Aunque no ha sido tan contundente como podría esperarse, el gobierno ya no es «pro» Mazariegos. Hay diputados que han estado activamente oponiéndose a sus arbitrariedades. La Corte de Constitucionalidad también cambió en este 2026 y se espera que sus nuevos integrantes no solapen las ilegalidades cometidas en la Usac. Finalmente, Porras está a punto de irse del MP y esto significa que se disminuye la lawfare contra la oposición.
Mazariegos no va a salir por las buenas de la Usac. Hay mucho poder en juego. Pero ya no existe el contexto institucional que le era favorable en 2022. Ahora mismo, la CC tiene una serie de amparos en contra de este robo descarado de elecciones y seguramente se presentarán más a partir de los resultados del 8 de abril. Tampoco va a tener el poder de perseguir a la oposición ahora que se va Porras del MP.
Se necesita toda la presión social y mediática posible para enfrentar el fraude. Realizar acciones políticas y legales. Como lo señala Jorge Rodríguez: «Se debe tener claro que Mazariegos no ha sido reelecto. Un proceso injusto no genera derecho. Sea dicho para que sigamos luchando».
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