Él es dirigente en uno de los movimientos laicales de su parroquia y ha sentido la necesidad de ir más allá de ese entorno. Justamente, el estudio de varias exhortaciones apostólicas, encíclicas papales y documentos conciliares, aunado a la experiencia del día a día en su entorno, le ha permitido avizorar el estado de nuestras sociedades, signadas por las desigualdades, las exclusiones y las injusticias.
Sin embargo, se cuestionó motu proprio acerca de si fuese ética su participación en un movimiento político habida cuenta de su liderazgo religioso, y allí comenzó el diálogo.
Comenzamos por diferenciar entre religiosidad y espiritualidad. Para fortuna nuestra, «hasta curas y pastores salieron de nuestras promociones» según dijo otro compañero de estudios primarios que no pudo quedarse a la plática. No nos fue difícil buscar apoyo en un amigo sacerdote quien participó vía telefónica. Nos quedó claro –a partir del diálogo tripartito– que la religiosidad va por el enfoque de una práctica externa, rituales y celebraciones en un contexto de tradición comunitaria, y la espiritualidad parte de una visión interna de la búsqueda de sentido y trascendencia. Yo aproveché para compartirles tres características de la espiritualidad ignaciana: «(1) La reverencia por Dios y la gratitud por los dones de Dios conducen a una respuesta de gratitud y servicio. (2) La contemplación, buscando y encontrando a Dios en todas las cosas. (3) El compromiso con el bienestar de nuestros semejantes, especialmente los marginados, pobres y oprimidos, por un servicio de fe del cual la promoción de la justicia es una parte esencial»[1].
Él se clasificó, por su labor eclesial, en el ámbito de la religiosidad. Pero me indicó que las tres características de la espiritualidad ignaciana que le compartí, le encantaron.
[frasepzp1]
Pasamos entonces a diferenciar entre política y politiquería. No nos fue dificultoso encontrar las diferencias. Entonces propuse que leyéramos de Marcelo Barros y Reinaldo de Miranda fragmentos de un ensayo que titularon: La profecía espiritual de la política. Lo hicimos en nuestros teléfonos móviles y googleando a la mejor manera de dos estudiantes de pregrado. Los párrafos que estudiamos dicen: «Maestros como Helder Cámara y Oscar Romero propusieron una distinción entre la Política con mayúscula, que llamaron “gran Política”, y la pequeña política, con minúscula, que tantas veces se convierte en politiquería. En la sociedad en la que vivimos, lo que hacen los actores políticos institucionales y lo que difunden los medios de comunicación casi siempre se caracteriza más por los juegos de influencias y las luchas de poder personales. […] Gracias a Dios hay personas en todos los ámbitos de la acción política que tienen vocación de servir al bien común, y nos ayudan a creer en la política como vocación humana, social y espiritual. En todo caso, se hace cada vez más necesario, como lo propuso la pastoral social de la CNBB[2], “reencarnar la política”, es decir, recuperar la dignidad de la acción política, orientada al bien común y a la organización del mundo, desde la justicia, la paz y el cuidado de la Madre Tierra y la naturaleza»[3]. Y diríase que, a partir de esta lectura, se marcó un punto de inflexión claro, preciso y conciso. Mi amigo y compañero de escuela primaria ya no tuvo dudas con relación a sus criterios éticos y espirituales.
Ni dudarlo, nos quedó muy en claro que una dirigencia religiosa no debe de aprovecharse para la actividad proselitista partidista. De darse, se estaría cayendo en la politiquería. Pero también comprendimos que la religiosidad, la espiritualidad y la alta Política no son incompatibles.
Quizá un síntoma y signo clave sea, de acuerdo con Marcelo Barros y Reinaldo Miranda, la figura del «desarrollo de una cultura del cuidado y del amor» como característica de que se está trabajando en y por una verdadera Política.
Hasta la próxima semana, si Dios nos lo permite.
________________________________________________________
[1] https://www.jesuits.org/es/faq/what-is-ignatian-spirituality/
[2] Confêrencia Nacional dos Bispos do Brasil. (Conferencia Nacional de Obispos de Brasil).
[3] https://agendalatinoamericana.red/wp-content/uploads/2026/02/AgendaLatinoamericanaMundial2026.pdf P. 86.
[4] Ibid. P. 86.
Más de este autor