Pero, ¿de qué se trata ese servicio y cómo lo escogemos?
Diego Fares, jesuita originario de Mendoza, Argentina, nos resume las respuestas en un documento estructurado para un Taller de Perseverancia dentro de los Ejercicios Espirituales confiados a su dirección en junio de 2012. Los criterios los toma de las Constituciones de la Compañía de Jesús, redactadas por san Ignacio en la primera mitad del siglo XVI. El segmento donde las explica se llama Deseando y eligiendo... servir.
«Servir donde hay mayor necesidad, miseria y enfermedad y pecado
Para acertar mejor en esto de dónde poner (misionar) a cada uno, hay que “tener ante los ojos como regla para enderezarse el mayor servicio divino y bien universal”. Lo primero que se debe elegir en la viña tan espaciosa de Cristo nuestro Señor es “la parte de ella que tiene más necesidad, tanto por falta de operarios como por la miseria y enfermedad de los prójimos que están en ella (con peligro de eterna condenación)”. Este criterio es el que hoy formulamos con la opción por el servicio de los más pobres y necesitados.
»Servir donde hay gente con mayores deseos de aprovecharse
Luego pone Ignacio el criterio de “donde se puede pensar que, con los medios que tiene la Compañía, se fructificará más”, esto es “dónde encontramos la puerta abierta y hay mayor disposición y facilidad de la gente para aprovecharse, disposición que consiste en devoción y deseo (que se puede juzgar por la insistencia con que piden ayuda y por la calidad e idoneidad de la gente para dar fruto y conservarlo)”.
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»Servir donde hay gente con la que estamos más en deuda
Este criterio es el del agradecimiento y el de permanecer y aumentar el trabajo allí donde hemos hecho amigos y donde tenemos Obras y donde hay bienhechores.
Servir donde hay gente que extiende a otros el bien recibido. Aquí Ignacio sigue el criterio de que el bien más perfecto es el que se difunde y perfecciona a otros. De aquí viene lo de ayudar a “personas que sean influyentes en el sentido de que el bien que se les hace a ellos lo extenderán. No se trata de personas con más título o posición social sino de personas que aman el bien común”.
»Servir donde hay más contra
Este es un criterio bien ignaciano y que brota de su concepción de la lucha espiritual y de concebir al Demonio como parásito de la gracia. Por eso piensa que hay que estar allí donde se entendiese que el enemigo de Cristo nuestro Señor ha sembrado cizaña y donde hay mala opinión y mala voluntad para con la Compañía. Allí propone enviar personas que con su vida y doctrina puedan deshacer la mala opinión fundada en falsas informaciones.
»Servir donde se puede juntar el servicio espiritual con las obras corporales de misericordia y caridad.
Este es otro criterio ignaciano que privilegia cuando se une la fe y la justicia, la predicación y las obras de misericordia. Vemos expresado en estos criterios una disponibilidad que brota de un Amor muy deseado y elegido de todo corazón y con deliberada determinación»[1].
Todo este servicio no presupone limitarnos en el éxito académico y económico al que todas y todos los profesionales tenemos derecho. Se trata de, como explica Ranulfo Peloso en su artículo Educar es encantar mentes y corazones publicado en la Agenda Latinoamericana 2026: «Transformar el sentido de la humanidad es un permanente desafío, con su fragilidad, incompletitud y fugacidad, como lo es la misericordia y la solidaridad. Pero es posible porque, en su debilidad, hombres y mujeres se aferran al polo positivo contrario a la codicia, a la intolerancia y a la maldad de la felicidad egoísta»[2].
Como ejemplo de esa trascendencia a la que todos los seres humanos estamos llamados, Diego Fares es literato y humanista, filósofo, teólogo y su tesis de doctorado en filosofía en la Universidad de El Salvador versa sobre La Fenomenologpía de la Verdad en Hans Urs von Balthasar. Se colige entonces que se trata de un académico en todo el rigor de la palabra, no de un pensador improvisado.
Y déjeme contarle, estimado lector, que los cinco criterios compartidos por el padre Fares nos fueron de mucha utilidad al equipo del Campus San Pedro Claver, S.J., de la Verapaz para discernir con relación a la escogencia de una comunidad a fin de mejor servir por medio del Centro Integral de Proyección “Profa. Matilde Col Choc”[3] más allá de los servicios (médicos, psicológicos, de enfermería, apoyo social y del bufete popular) que se prestan paredes adentro.
Hasta la próxima semana, si Dios nos lo permite.
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[1] https://ejerciciosespirituales.wordpress.com/2012/06/07/palabras-clave-e...
[2] https://agendalatinoamericana.red/wp-ontent/uploads/2026/02/AgendaLatino...
[3] https://www.plazapublica.com.gt/content/centro-landivariano-integral-de-...
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