El informe es una descripción de cómo ha evolucionado el país, como mínimo, en los últimos 15 años, y en algunos casos, desde 1989, pero es también una demostración numérica de lo que se intuía: durante el gobierno de Otto Pérez el país se ha desplomado en indicadores con tendencia al alza desde hace lustros, y ha avanzado, mínimamente, casi solo en aquellos que acarreaban ya una inercia de mejora. Estos son los restos del naufragio.
1. Pobreza extrema y general
Nos lo adelantó la Encovi, y este informe nos añade perspectiva. La pobreza extrema se encuentra 5.3% por encima de los niveles de 1989, y la pobreza general está en su pico más alto de los últimos 15 años. Supera incluso las cifras de la crisis.

2. No solo hay más pobres: los pobres cada vez lo son más
Desde 1989 hasta 2011 habíamos disfrutado de una reducción paulatina de la “intensidad” de la pobreza. La extrema se redujo en 1.8 puntos en 22 años. La general, en 7. Esos logros saltaron por los aires, dinamitados, durante el gobierno patriota. En la general, se perdieron 4 puntos, más de la mitad de lo avanzado en dos décadas. Y en la extrema, estamos en niveles jamás vistos en el tiempo que registra el informe. El documento de Segeplan asegura que el principal alivio de la situación, causada por el aumento de precios de los alimentos, provino de las remesas familiares, y que el crecimiento macroeconómico no tuvo ninguna importancia para mejorar las condiciones de vida de los guatemaltecos más pobres. Sin embargo, aquellos cuyo bienestar se vio más socavado fueron los integrantes de las capas medias.

3. Desnutrición crónica, se prolonga la tendencia de mejora, pero lejos de la meta
Y no de la meta de los ODM's, sino de la que el propio gobierno patriota se marcó a sí mismo. Del 10% que prometieron disminuir enn desnutrición, apenas lograron el 3.3 en la crónica. Y eso, si nos creemos las cifras: Plaza Pública ha demostrado en varias ocasiones cómo bajo el mando de Luis Enrique Monterroso los resultados en la materia han sido trastocados o maquillados para sugerir mejorías que, cuando menos, eran dudosas.
Ver: Las cifras de desnutrición y mortalidad infantil del Gobierno son falsas
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En este caso, la fuente es la Encuesta de Salud Materno Infantil.

4. Trabajar por gusto
Hace cuatro años, eran extremadamente pobres 10.5 de cada cien personas que trabajaban. Hoy la cifra es el doble. No es que no les llegue para caprichitos. Trabajan y no les llega ni para subsistir.

5. Menos ocupados
Aunque la tasa de ocupación laboral repuntó un 1.2% para finales de 2014, durante el gobierno de Otto Pérez ha tocado sus cifras más bajas desde 2002. Pudiera pensarse que hay menos gente que trabaja porque ha mejorado la productividad de los trabajadores, y por consiguiente, los salarios. La idea es falsa, dice el informe. Simplemente hay menos oportunidades, y eso pese a que se redujo la informalidad en un 5.2%, hasta 69.3, según cifras oficiales.

En ocasiones anteriores, el gobierno no tuvo empacho en mentir con respecto a la creación de plazas formales, como mostramos en este análisis: “No es para tanto”.
6. Y además...
15.6 de cada cien personas no consumen la cantidad de energía alimentaria mínima. La cifra es mejor que durante los gobiernos de Alfonso Portillo (20.2) y Oscar Berger (15.7), pero supone un retroceso con respecto a Álvaro Colom (14.8). No solo no se alcanzó la meta, sino que estamos peor que al principio.

7. No mejora la vulnerabilidad laboral
Según el informe, esta es la forma de empleo más vulnerable. El indicador mejoró desde 2002 hasta 2014, con un deterioro notable en 2012. El gobierno patriota lo dejó, en 2014, un 0.1% mejor que como lo tomó de la administación de Álvaro Colom, encargada de capear la crisis económica.

8. Mortalidad en la niñez, meta cumplida
La mortalidad entre niños menores de cinco años se redujo, entre 1987 y 2015, de 110 por cada mil nacidos vivos a 35. Se superó de esa manera la expectativa, que era de 37. La principal mengua se dio entre 1987 y 1995. Desde entonces, la tendencia y el ritmo ha sido estable, con independencia de los gobiernos.

9. Mortalidad materna, lejos del objetivo
Esto no es responsabilidad del ejecutivo patriota. Desde 1989 hasta la fecha, las cifras oficiales han mejorado, pero a un ritmo menor del esperado, especialmente desde principios de siglo. El gobierno de Otto Pérez mantuvo la tendencia y a falta de cifras sobre sus dos últimos años, el ritmo lento.

10. Debacle en educación
Este quizá sea el resultado más claramente desastroso de la administación de Otto Pérez en relación con los Objetivos de desarrollo del Milenio. Si Álvaro Colom había logrado incrementar la matrícula en el nivel primario y luego la había dejado caer, Otto Pérez la llevó a un fondo nunca visto en este siglo.

11. La protección del medio ambiente disminuye
Desde 1990 el porcentaje del territorio protegido se había incrementado lentamente pero de forma estable. Todos los gobiernos lo habían incrementado. Hasta que llegó el de Otto Pérez.
