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¿Quiénes vigilan los protocolos para prevenir la COVID19? Cinco personas

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¿Quiénes vigilan los protocolos para prevenir la COVID19? Cinco personas

Historia completa Temas clave
  • Salud no tiene la capacidad de vigilar el cumplimiento de las medidas de bioseguridad. Designó a cinco personas para supervisar estas normas en toda la ciudad de Guatemala.
  • En los departamentos esta supervisión queda a cargo de cada Área de Salud.
  • El Departamento de Infectología del Hospital Roosevelt confirma que ha sido casi nulo el trabajo de Salud para verificar los protocolos.
  • El cumplimiento de los protocolos dentro de los buses está a cargo del Ministerio de Comunicaciones, quien designó 22 personas a nivel nacional.
  • La responsabilidad de cumplir las medidas de bioseguridad recaen sobre quienes administran restaurantes y centros comerciales.

Pareciera que en Guatemala no hay pandemia: Centros comerciales y restaurantes concurridos, autobuses saturados de personas, fiestas nocturnas sin normas de distanciamiento. Salud no tiene la capacidad para vigilar el cumplimiento de las medidas de bioseguridad. Mientras, la cifra de muertos está por alcanzar los 10,000.

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En una de las últimas conferencias ofrecidas por la ministra de Salud, Amelia Flores, admitió que la crisis sanitaria se salió de control para su cartera.

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«Nuestro comportamiento como guatemaltecos no ha sido el mejor. Mientras más nos quitemos la mascarilla y hablemos cerca de personas que tampoco la tienen (puesta) existe mayor riesgo de contagio. Definitivamente (...) se han relajado (...). Sabemos que el aforo no se está cumpliendo en restaurantes», dijo Flores rodeada de sus viceministros.

En el último mes fallecieron 569 personas, según cifras del Ministerio de Salud. Al dato se suman decenas cada día. El número de contagiados está a punto de alcanzar los 300 mil, pero solo el 1% ha sido vacunado. Y de nuevo, la responsabilidad recae en la población sin cumplir con los protocolos de prevención, el distanciamiento físico, uso de la mascarilla y aplicar gel, remarcó la ministra.

¿Ejemplos? Desde la fiesta organizada en una mueblería ubicada en Santa Catarina Pinula, la visita de turistas a playas públicas durante Semana Santa, hasta la boda en febrero de este año a la cual asistió el presidente Alejandro Giammattei.

Y volvió sobre lo mismo. «Es el resultado del relajamiento, de la irresponsabilidad, porque no me digan que cuando van a una fiesta lo hacen con mascarilla. Cuando beben alcohol, bailan o cantan lo hacen sin ella. Es ahí donde más contagios podemos tener».

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Para un estricto control del cumplimiento de las normas se requeriría una persona por cada restaurante, bar, centro comercial y espacios concurridos de la ciudad, es decir decenas. En tanto, Salud designa a cinco para toda la ciudad de Guatemala, delegados que además cumplen otras funciones.

El papel del Ministerio de Salud

Sí, la población se relajó. Y Salud falla en su rol de vigilar el cumplimiento de protocolos como requisitos para levantar restricciones más severas.

Así lo reconoce Eliu Mazariegos, director del Sistema Integral de Atención en Salud (SIAS).

En el área central del país, la entidad encargada de cuidar que la población acate las restricciones es una multisectorial integrada por el SIAS, Ministerio de Gobernación, Policía Nacional Civil (PNC), Ministerio de Trabajo, Migración, la Dirección de Espectáculos Públicos y la Procuraduría General de la Nación.

En realidad, la multisectorial ya existía antes de la pandemia. Pero se dedicaba a realizar visitas sorpresa a restaurantes y centros nocturnos para verificar el cumplimiento de licencia sanitaria, permisos y evitar el expendio de sustancias prohibidas.

Cuando encontraban alguna irregularidad emitían sanciones establecidas en el Código de Salud. Desde apercibimientos por escrito (advertencias) hasta el cierre definitivo del establecimiento.

Ahora, las cinco personas del SIAS tienen una nueva asignación: verificar el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad. Por ejemplo, la restricción de horarios para establecimientos donde venden alcohol, el aforo en lugares cerrados y el uso de mascarilla.

«Desde que empezó la pandemia, una de las actividades de la multisectorial son los operativos relámpago a expendios y consumo de bebidas alcohólicas», explica Mazariegos. Los realizan tres veces a la semana por la noche.

También cada Área de Salud se encarga de vigilar a su población. Quienes están a cargo de supervisar son los inspectores de saneamiento ambiental. Pero hasta en los departamentos más poblados el número de funcionarios se queda corto para cumplir ese rol.

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En Sololá, cuya población es renuente a acatar las medidas de prevención, solo hay 12 inspectores para vigilar a medio millón de personas. Además de esa función, los inspectores deben supervisar la situación de agua y saneamiento, mercados, vertederos de basura, en sus localidades.

Todos los que deben (o intentan) vigilar

Aunque supervisar el cumplimiento de los protocolos se ha vuelto una tarea adicional para la multisectorial, Mazariegos aclara que vigilar a toda la población no es tarea del Ministerio de Salud. Según el entrevistado, la cartera hizo su parte al emitir las disposiciones, pero no puede supervisar que se lleven a cabo a nivel nacional.

Iris Cazali, jefa del Departamento de Infectología del Hospital Roosevelt, confirma que ha sido casi nulo el trabajo de Salud para verificar los protocolos. Ni siquiera en los hospitales hay un ente al cual reportar nada, a dónde acudir y acusar a quien no aplique las medidas, asegura. Básicamente se ha dedicado a pedir reportes de contagios y fallecidos.

«Yo siempre he considerado que las medidas sirven siempre y cuando se supervisen y se vigilen. Podemos tener grandes ideas, pero si no se informan, no se educa, no se vigila, ni se supervisa, no funciona. Incluso se requiere de sanciones para funcionar», asegura la experta.

El transporte público se vio afectado desde las primeras semanas de la pandemia. En los buses urbanos, extraurbanos y el Transmetro las personas no guardan el distanciamiento físico.

—El servicio de autobuses no respeta las restricciones, ni siquiera en el Transmetro. ¿Por qué no actúan?

—Porque no es competencia del Ministerio de Salud —responde Mazariegos, el director del SIAS.

La responsabilidad del MSPAS fue emitir los protocolos para la apertura del transporte, pero no es su obligación vigilar que se cumplan.

«No es trabajo del Ministerio de Salud subirse a un bus y verificar que haya distanciamiento», agrega Mazariegos.

Es trabajo del Ministerio de Comunicaciones. Según, Héctor Ramírez, vocero de la Dirección General de Transporte, reconoce que su capacidad se queda corta para supervisar a todos las unidades a nivel nacional. La cartera designó a 22 inspectores para vigilar a los buses de todo el país.

Con ese escaso personal, los inspectores se organizan para realizar 15 operativos móviles al día, de lunes a domingo, en horas pico. De enero a la fecha, se han realizado 788 operativos, a 13 mil unidades de transporte. Pero solo se han impuesto 61 multas por sobrepasar el aforo autorizado. La multa es de Q3 mil.

Para ayudarse, explica, acuden al método de denuncia ciudadana a través del número 1532. «La denuncia ciudadana se ha vuelto un apoyo estratégico», añade.

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Tampoco lo es la supervisión en colegios y escuelas. Ese trabajo corresponde al Ministerio de Educación (Mineduc). En efecto, el departamento de Supervisión Educativa es la dependencia a cargo de supervisar el cumplimiento de las normas impuestas por Salud en establecimientos educativos.

O atiende un servicio de salud o supervisa protocolos

Lo que sí está entre las responsabilidades del MSPAS, asegura Mazariegos, es velar porque los centros nocturnos, centros comerciales y restaurantes cumplan con las medidas de distanciamiento, uso de mascarilla, medición de temperatura, alcohol en gel para manos y horarios establecidos. Sus funciones se limitan a estos espacios porque el Ministerio no cuenta con el recurso humano para supervisar todas las actividades.

De enero a junio de este año, el MSPAS realizó alrededor de 107,605 inspecciones a centros nocturnos. Como producto de estas visitas, se emitieron 670 sanciones que incluyen desde apercibimientos hasta multas equivalentes a dos o hasta 150 salarios según la falta; y 375 denuncias.

—Se ha dicho que el comportamiento de la población no ha sido el adecuado. Pero, ¿no ha fallado también Salud en su papel de vigilar el cumplimiento de esos protocolos?

—Sí, pero tendría que tener por lo menos una persona contratada, no sé para cuántos centros comerciales o tiendas y no tengo recurso humano para eso. Perdón si lo digo así, pero o atiendo a la población dentro de un servicio de salud o voy a ver el cumplimiento de un protocolo. No sé cuántos centros comerciales hay y cuándo el Ministerio de Salud contratará a una persona para este monitoreo… Si me pregunta, técnicamente prefiero contratar personal para mi servicio de salud, para prestar atención o para asignarlos a centros de vacunación.

Desde el inicio de la pandemia el Ministerio ha contratado a más personal para la atención en hospitales. La prestación de servicios de salud en centros y hospitales ajenos a la pandemia, la vacunación, realización de pruebas y entrega de kits son tareas adicionales para el mismo personal con el que contaban antes, el cual ya era insuficiente.

«La pandemia vino a saturar un sistema ya estaba saturado, entonces nuestras funciones se han duplicado o triplicado, hemos debido realizar mayores esfuerzos para contener hasta cierto punto (la emergencia sanitaria)», asegura. Además de la falta de presupuesto, aclara, también es la falta de personas capacitadas e interesadas en trabajar en el sector público.

Ante la falta de personal, la responsabilidad de velar por el cumplimiento de esas medidas debería recaer en los administradores de cada restaurante o centro comercial, dice el entrevistado.

El viceministro de salud, Francisco Coma, reconoce que la red hospitalaria quedó corta frente a la cantidad de personas hospitalizadas con complicaciones de COVID19. El Hospital Temporal del Parque de la Industria está totalmente colapsado.

Las 143 camas dedicadas a estos pacientes están ocupadas y el 80% está en estado delicado. En los últimos meses, asegura el viceministro, el aumento de casos ha sido dramático. Los picos en las cifras se registran semanas después de asuetos, días festivos o de descanso. Abril marcó la cifra más alta de fallecidos este año con un total de 877, le sigue mayo con 797.

En general, en la población existe una sensación de que no pasa nada si los protocolos no se cumplen porque no hay sanciones. Según Mazariegos, este debería ser un tema de consciencia.

«Los administradores dicen: Bueno como no me sancionan actúo así como si nada. Beneficiando solo su bolsillo, pero las repercusiones de esa actitud es una de las razones por las que hoy en día estamos así. Si ve aglomeraciones, por favor notifique al Ministerio. Vayan al servicio de salud más cercano y repórtelo. Eso nos ayuda a ya no desgastarnos en ir a diez lugares sino al incumplido», solicita el funcionario. Puede denunciar en centros de salud cercano, en donde tomarán nota y darán aviso a las autoridades del MSPAS.

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Con los casos positivos al alza y con un alto déficit de personal, prácticamente, el Ministerio apela a la buena voluntad de la población y a la conciencia ciudadana: «Si me cuido, te cuido». Es todo cuanto hay.

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