Cada acción, cada discurso y cada postulación que involucra cargos de elección popular muestran un poco de quiénes son y de cómo se han alimentado del Estado, para lo cual han utilizado a las masas como instrumento. No es menor que, a través de esa forma de actuar y buscar perpetuarse, hayan obviado siquiera sus orígenes y la necesidad real de una población en su conjunto.
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Las diversas acciones de organizaciones y movimientos que han buscado perpetuar y respaldar los procesos de corrupción exigen un análisis profundo. Resulta imprescindible identificar y reflexionar sobre cómo se ha articulado el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala a través de su presidencia y su Tribunal de Honor, cómo se han respaldado actores políticos nefastos para el sistema de gobierno desde gremios académicos, la necesidad de recurrir a la contratación de netcenters para manipular la información en medios y redes, y las razones que han llevado a orillar a la academia hacia la decadencia.
A Simone de Beauvoir se le atribuye la frase «el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos», la cual, en el contexto guatemalteco actual, puede resultar especialmente acertada. Al analizar los procesos de elección y representación que se llevan a cabo en 2026, debemos tener claro qué es lo que está en juego para toda la población del país.
- La elección de la nueva autoridad del Ministerio Público (MP), lo que implica poner en riesgo una cadena de favores que ha omitido y permitido el «dejar hacer y dejar pasar» en todo lo relacionado con el marco de acción de una institución a la que, por mandato, se le atribuye la persecución del delito y el ejercicio de la justicia en el país.
- La elección de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), espacio de representación clave para quienes asumirán la conducción de los procesos electorales del país en los años 2027 y 2031.
- La elección de magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC), fundamental para poner orden en el Estado con base en la Constitución, teniendo presente el «espíritu de la norma», tarea que únicamente pueden ejercer personas probas, con un enfoque verdaderamente independiente, ya que la norma responde a una razón de fondo y no puede ser interpretada de manera literal para ser manipulada al antojo de los actores en el tablero político.
- La elección del Contralor General de Cuentas (CGC), cuya importancia radica en que esta institución es clave para la obtención del llamado «finiquito» de quienes deseen optar a cargos públicos; por ende, si este actor fuese de dudosa procedencia, tendría la capacidad de manipular el filtro que define quién puede y quién no participar en las elecciones de 2027.
- La elección del nuevo rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), la única casa de estudios pública del país, cuya decadencia académica ha respondido a objetivos mezquinos y ajenos a su función social.
Algunos de los procesos de elección ya han iniciado, tal es el caso del TSE, la CC y el MP. Hasta el momento, en estos procesos se ha evidenciado una disputa entre los actores de siempre y nuevos rostros que buscan rescatar aquello que, como sociedad, hemos permitido ceder a través de una «democracia» manipulada con pan y circo.
La implacable necesidad de mantener a la población en la ignorancia, el miedo, la carencia y el hambre constante responde a objetivos mezquinos por parte de grupos espurios. No permitamos que continúen perpetuándose con nuestra complicidad como sociedad; debemos ser conscientes del impacto de nuestra participación en los procesos democráticos, no solo como ciudadanos, sino ante todo como seres humanos que merecemos una vida en sociedad bajo condiciones dignas.
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