Merecemos mejores condiciones como ciudadanos; siempre lo he recalcado. Podemos imaginar y exigir una ciudad realmente futurista. Una ciudad con un plan de desarrollo territorial y un proyecto viable de movilidad vial, sin dejar de lado que es un espacio público que debe acercarse y facilitarse a todas aquellas personas que transitan a pie.
Podemos imaginar y debemos exigir una conectividad real entre municipalidades, en beneficio de todas y todos: de la movilidad, la recreación y la seguridad. Los gobiernos locales —municipalidades como las de Guatemala, Villa Nueva, Mixco y Pinula— deben coordinarse para pensar en grande, de manera articulada, y dejar de concebir los territorios como mini feudos.
[frasepzp1]
Iniciamos el 2026 con información de mayor carga vehicular en el país, el 2025 cerró con 6 329 105 vehículos registrados, lo que indica un incremento del 8.81 % en comparación con el año 2024. Debemos tomar en consideración que, durante el mes de enero y febrero paulatinamente se integran a la red vial otros factores, tanto de infraestructura —como nuevas obras en construcción y obras retomadas—, así como la integración de usuarios de servicios escolares cuyo dato suman 600 unidades autorizadas al momento y el inicio del ciclo universitario.
Se ha hecho mención que las horas de mayor carga vehicular en la actualidad se han extendido, ahora son entre 5:40 a 8:40 de la mañana, 12:15 a 14:15 por la tarde y de 16:00 a 20:00 horas al finalizar el día.
Recuerdo que, para recorrer una distancia de diez kilómetros en 2024, debía salir a las 6:00 a. m. para llegar antes de las 8:00 a. m. En 2025 opté por salir a las 5:30 a. m. para evitar demoras, ya que hacerlo a las 6:00 a. m. dejó de ser una opción viable. Actualmente, para recorrer la misma distancia, he debido acortar veinte minutos el tiempo de salida y tener presente que este 2026 inicia con una incorporación a la ruta, a más tardar, a las 5:10 a. m.
Creo que muchos ciudadanos hemos ampliado el margen de tiempo que altera por completo nuestro día a día. Hemos sacrificado la hora de descanso, de sueño, de alimentación y de recreación —si es que se tiene la dicha de contar con ella—, y hemos normalizado, de manera inconsciente, una calidad de vida cada vez más precaria en una ciudad como la de Guatemala, a raíz de un desorden urbanístico y de movilidad que va en aumento en el municipio de Guatemala y sus alrededores.
Resulta preocupante el tiempo prolongado que cada ciudadano —personas adultas mayores, jóvenes, adolescentes y niñez— debe pasar recorriendo distancias cortas, así como los múltiples riesgos que implican los traslados en medio del caos del espacio público. Esto conlleva diversas formas de violencia e inseguridad que ponen en riesgo a las personas, desde asaltos y riñas en el tránsito hasta el uso de servicios de transporte no autorizados, como los mototaxis y los conocidos taxis piratas, cuya seguridad es la principal ausente.
La urbe caótica nos genera estrés y vidas sedentarias. Debemos comprender que el sedentarismo es un factor latente en esta situación, pues implica un margen reducido de movilidad que afecta la salud física y limita la posibilidad de contar con momentos de calidad y recreación para el bienestar físico y emocional en el día a día.
Merecemos calidad de vida, y ello implica una ciudad funcional: con traslados fluidos, alternativas de transporte público digno y seguro, y áreas recreativas amplias, seguras y accesibles para todas y todos, sin discriminación etaria. Merecemos tener tiempo para «vivir».
Más de este autor