Cuando me contó de sus planes por WhatsApp, le dije que yo nunca podría ir. Que me aburriría mucho. Que soy un hombre muy ocupado. Él me explicó que tenían todo planificado. Que hay mucho arte.
—¿Pero hay comida rica?
—Sí.
—¿Y sombra? ¿Dónde sentarse?
Después de eso, el algoritmo empezó a mostrarme reels del evento. Para tener tema de conversación, le di seguir al hashtag.
Tengo un trabajo de día, el restaurante de noche y los fines de semana, una práctica artística, una columna quincenal y una vida propia. Aparte, tengo que cuidar mi racha de Duolingo. Leer el último libro de Fernanda Melchor. Verme todos los episodios de Las frutas infieles. Cuidar lo que escucho para que mi Spotify Wrapped no dé vergüenza a fin de año. Por eso, cuando alguien viene a contarme que en México está la propuesta de la Ley Cazzu y me hace «fan de su relación», no me da tiempo de leer completo el post de cómo Consuelo Porras está haciendo trampa para reelegirse como fiscal general y tengo que confiar en que alguien se va a hacer cargo de eso. Yo no.
El domingo, mientras preparábamos la cena, puse la transmisión en vivo de Coachella en YouTube. Pantalla dividida en cuatro. Una para cada escenario. Un solo audio. Tuve que investigar cuál artista era más importante para decidir a quién oír. Al final de la noche estaba listo para hablar. El lunes:
—¿No vamos a pelar a Karol G?
Me respondió que no habían ido ese fin de semana. Que irían al siguiente y no quería spoilers. Después se puso a hablarme de sus outfits.
—Ahí llevás sweater —le dije—. Vi que la gente andaba tapada.
Hace un año no tenía necesidad de saber que el show se repite completo el siguiente fin de semana. Los famosos Weekend 1 y Weekend 2. Ahora sí. Algo tuvo que salir para que esto entrara.
Esta semana olvidé algo. No sé qué. Estoy seguro. Cuando haga falta, ya no va a estar.
El sábado siguiente (Weekend 2), llegó otro amigo al restaurante con su esposa y su bebé. Mientras tomaba su orden me preguntó si había visto que Marco Antonio Villeda había sido excluido por la comisión postuladora.
Demonios. No. No había visto.
Me quedo dormido con la tele encendida y el celular en la mano. Ya sé cómo va a terminar. No hace falta estar ahí.
Lunes.
Mientras leía con el dedo los comentarios de los post acerca de la selección de candidatos, y de cómo ese día se iba a decidir la nómina final; en otra pantalla investigaba cuáles aspirantes a fiscal —según el público— debían de quedar fuera ese día. Lo suficiente para comentarle algo a mi amigo del bebé. Lo suficiente para no parecer que no entiendo.
Me entra un mensaje:
—¿Viste que Nodal y Ángela Aguilar se separaron porque Nodal puso en su video a una modelo idéntica a Cazzu?
Demonios.
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