Ir
Juan Alberto Fuentes Knight, autor del libro «La transformación urgente: Hacia un capitalismo democrático»./ Simone Dalmasso

Juan Alberto Fuentes: «O escogemos un capitalismo democrático, o escogemos el capitalismo clientelar y corrupto»

los migrantes, de alguna manera, están subsidiando el consumo del resto de guatemaltecos.
...si queremos realmente reforzar el régimen democrático, tenemos que  caminar con la pierna económica
Tipo de Nota: 
Artículo

Juan Alberto Fuentes: «O escogemos un capitalismo democrático, o escogemos el capitalismo clientelar y corrupto»

Autores
Historia completa Temas clave

El  retorno de miles de guatemaltecos deportados por el gobierno de Donald Trump, hará estallar la burbuja de una economía basada en el aporte de las remesas, pero con débil inversión interna y un sector económico sin capacidad competitiva, sin innovación, incapaz de generar empleo. Al mismo tiempo, la vulnerabilidad de la democracia con un Estado debilitado, permeado por la corrupción estructural, amenaza con deslizarse hacia el autoritarismo.

El libro de Juan Alberto Fuentes Knight «La transformación urgente: Hacia un capitalismo democrático» es un llamado para reaccionar ante la coyuntura inmediata. En esta entrevista, nos ofrece una síntesis de su propuesta.

De conformidad con lo que tú expones en tu obra, Guatemala afronta desafíos importantes, uno de ellos es el futuro de las remesas, amenazadas por las políticas migratorias de Donald Trump. En los años 80 representaban menos del 1% del producto interno bruto y ahora cerca del 20%, más que las exportaciones o el turismo. ¿Cómo llegamos aquí?

Bueno, se debe a la incapacidad del sector productivo de la economía guatemalteca de generar empleo. Eso provocó un efecto de expulsión de la población.  

Son cuatro factores que inciden en que salgan muchos guatemaltecos de Guatemala. En primer lugar, un factor de expulsión porque no se genera empleo. Segundo, uno de atracción porque hay mayores ingresos en Estados Unidos. Tercero, por familiares y amigos que ayudan, que tienen redes allá para que se establezcan los que llegan. Y, finalmente, que está bastante cerca Estados Unidos, no es como Europa. Todo eso facilita esa migración. Pero, yo diría que el factor más importante es la incapacidad del sector productivo de generar empleo. Cuando uno compara Guatemala con Costa Rica se ve claramente esa diferencia. 

Los Acuerdos de Paz  proponían  una versión de estado más democrática que iba a procurar paliar la desigualdad y la pobreza. Sin embargo, fue a partir de su firma  que entre el 10 y el 15% de la población se  vio forzada a migrar. ¿Más allá de lo contemplado en dichos acuerdos, cuál fue el modelo económico que se adoptó en la práctica justamente en esa época de transición?

Yo le llamo capitalismo neoliberal extremo.  Comenzó a implementarse gradualmente  desde la segunda mitad de los años 80. Coincide con el establecimiento de un régimen democrático imperfecto en Guatemala, como en otros países de América Latina. Pero en el caso de Guatemala es un modelo neoliberal extremo, donde el estado está totalmente encadenado, no solo por la historia, sino por el nuevo modelo que se implementa. Implica privatizaciones, ausencia de regulación y un protagonismo exagerado de consorcios familiares que dominan prácticamente toda la economía y que son incapaces, además, de generar empleo, a diferencia de lo que ocurre en otros países.

El desempleo está vinculado a la falta de inversión. Tú mencionas que Guatemala tiene el índice más bajo de Latinoamérica solo por encima de Cuba. ¿Por qué sucede este fenómeno? ¿Por qué no ven los grupos económicos que dominan la economía deseable invertir en Guatemala?

Yo creo que hay una historia de inversiones cómodas, con grandes rendimientos, sin riesgo, que se han dado a lo largo de la historia, con mucha explotación de mano de obra, con salarios bajos y una incapacidad de adoptar nuevas tecnologías, de ser competitivos y de invertir. El fenómeno resulta  particularmente grave  a la luz de un proceso de globalización muy exigente. 

Lo que vemos en estos sectores, es que se concentran en en ramas oligopólicas, las industriales en particular, desde el cemento, la cerveza, alimentos procesados por un lado;  y luego, en unos sectores tradicionales de exportación, que son la caña de azúcar, la palma africana, el banano. 

En ambas ramas de la economía, no hay realmente una inversión, llamémosle dinámica con incorporación de progreso técnico, capaz de combinar la inserción en mercados internacionales o la satisfacción de necesidades básicas con base en la competencia, la incorporación de tecnología y la generación de empleo. 

[frasepzp1]

Son sectores económicos  bastante pasivos que no invierten en el país, pero sí invierten afuera. Adquieren empresas en el exterior. Se combina una falta de inversión interna y de inversiones en el exterior que implican salidas de capital, a veces destinadas a mercados financieros y a veces para la compra de empresas. 

En contraposición al bajo índice de inversión, Guatemala ha aumentado bastante el consumo de bienes importados. Es parte del problema que describes.

Efectivamente, hay un patrón de consumo por parte de estos sectores. Mantienen un consumo intensivo en  bienes y servicios de lujo, muy distante al consumo de la gran mayoría de la población. Entonces se combina ese efecto del consumo, con la salida de capitales, con el mantenimiento también de parte de sus capitales dentro de Guatemala en el sistema bancario que dominan. Hay una combinación de factores: inversiones en el exterior, financieras, directas, alto consumo suntuario y poca inversión en el interior.

Tú mencionas que los sectores económicos más poderosos propician que haya un quetzal fuerte porque esto les permite esta extracción, digamos, de capitales para hacer sus inversiones en el exterior. ¿Cómo perjudica a los sectores que están exportando?

El tipo de cambio fuerte, el quetzal fuerte, les permite tener más dólares por cada quetzal. Eso les permite adquirir empresas en el exterior o sacar capitales con ventaja. Si el quetzal se estuviera devaluando, tendrían menos dólares para invertir en el exterior. Hay un efecto de estabilidad, de apreciación, incluso del tipo de cambio que los favorece. Y por otra parte, castiga  a productores nacionales en dos sentidos.
 
Por una parte, daña a los exportadores no tradicionales incluyendo especialmente los productores de verduras, vegetales, hortalizas, pequeños productores, que no tienen mucha capacidad para enfrentar estos mercados externos tan competitivos. 

Por otra, también daña a los productores nacionales de granos básicos o de otros productos que compiten con importaciones, porque esas importaciones son más baratas con este quetzal fuerte. Si uno va a Tapachula, los productos son más baratos que en Guatemala, debido al tipo de cambio. Entonces, esas importaciones baratas dañan a los productores nacionales.

¿Por qué se mantiene una política cambiaria que parece perjudicial para el país?

Ahí entran las remesas que constituyen un colchón.  Es un ingreso muy fuerte de divisas que permite mantener un consumo que es intensivo en importaciones suntuarias, a pesar de que las exportaciones no están aumentando al mismo nivel. Las remesas y, en particular, los migrantes de alguna manera están subsidiando el consumo del resto de guatemaltecos.

Pero, ¿por qué no existe una presión efectiva de los exportadores para generar una política cambiaria más beneficiosa que mejore la condición del país frente al mercado internacional?

Ha habido alguna presión, pero menor, porque los que realmente tienen más poder han sido los banqueros y los grupos empresariales en el sector industrial que, a veces, tienen otro tipo de inversiones. Entonces, las presiones de algunos exportadores, especialmente no tradicionales, no han sido efectivas. Y lo que tenemos más bien es que, debido a esa imposibilidad de incidir en el tipo de cambio, ha habido una presión para que se mantengan los salarios bajos. Es para compensar lo que es ese efecto negativo del quetzal fuerte. El quetzal fuerte, pero con salarios bajos para poder competir. De allí que hay una oposición muy fuerte a mejorar los salarios mínimos, en parte por este desequilibrio.

Una de las consecuencias económicas del retorno de migrantes será el desempleo. ¿Puede ampliarse el mercado laboral en el corto plazo para absorber un gran número de deportados?

En mi trabajo planteo algunas alternativas para el corto plazo. Un corto plazo que llega hasta las elecciones. Propongo algunas acciones de política económica que compense la desaceleración del ingreso de remesas y la repatriación de guatemaltecos. 

[relacionadapzp1]

Una de las propuestas es que se acuda con mayor intensidad a regímenes de migración temporal con otros países, incluso con Estados Unidos, pero donde esos regímenes permitan que haya salarios adecuados y respeto de sus derechos laborales, vivienda, acceso a servicios de salud. Hay algunos países europeos que lo tienen, lo tiene Canadá también, no sin imperfecciones, ¿verdad? Pero que es totalmente diferente a ingresar de manera indocumentada, con toda la inseguridad que esto implica.

Luego hay que impulsar las inversiones de pequeños y medianos empresarios. Se debe apoyar a las pequeñas y medianas empresas para que puedan crecer y generar empleo. Y ahí entra otro ingrediente que es el del acceso al crédito, que en Guatemala basta hablar con cualquier pequeño o mediano empresario y surge como uno de los primeros problemas el acceso al crédito. 

Esto refleja la existencia de un sistema bancario oligopólico que está atendiendo solamente a los grandes empresarios o que  da crédito solamente para el consumo. Propongo que, por un lado, se cree un banco público, quizá a mediano plazo, pero mientras tanto, que se aproveche el CHN para que pueda tener un programa ambicioso de crédito subsidiado para pequeños y medianos empresarios y empresarias. 

Que se aproveche Banrural y el Banco de los Trabajadores para que también haya una orientación de esos bancos en ese sentido y que no sigan comportándose igual que la banca comercial. Entonces, por ahí hay algunas propuestas más específicas en ese sentido.

En lo personal, soy bastante escéptico en lo que se refiere a microempresarios, porque es un sector muy grande en Guatemala que, muchas veces, disfraza el desempleo o un empleo muy precario y que, probablemente , sería mejor atendido con transferencias económicas directas para solventar problemas que son de pobreza. 

Hay que reconvertir al INTECAP para que asesore a empresarios. En Guatemala, siempre hay esta tendencia a contemplar la capacitación de trabajadores como la salida, pero a la luz de lo que conversábamos antes, es evidente que hay una necesidad de capacitar también a empresarios de todo tipo, para que puedan incorporar tecnologías, mejoren su administración, su gestión y que puedan crecer. 

Todo esto muy orientado hacia hacia dos sectores: el de los servicios (el turismo en particular) y  la agrícola o transición verde, donde es fundamental avanzar, sobre todo con el tema de la soberanía alimentaria. 

[frasepzp2]

 En cuanto al tema agrícola, vuelvo al crédito y la asesoría a los pequeños productores. Hay que rescatar toda la capacidad de generación de tecnologías que hay en Guatemala en esa materia. Está el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola (ICTA) que se ha descuidado muchísimo y que tiene un potencial. Habría que fortalecerlo y reconvertirlo  en un gran centro de generación y difusión de tecnologías agrícolas. 

Estos son temas que se pueden comenzar a hacer ahora, que tienen impacto inmediato o en el  mediano plazo. 

En tu libro haces una conexión básica entre la fortaleza institucional del Estado democrático y la capacidad de que se generen satisfactores económicos.

Busqué articular el tema económico con el tema de la democracia. Me parece fundamental que haya una orientación económica que complemente a la protección del régimen democrático. En Guatemala, tenemos un régimen democrático muy imperfecto,  con el sistema judicial cooptado y un organismo legislativo con serios problemas. Me parece que, si hubiera un debate en materia económica para enfrentar, tanto el riesgo de caída de remesas, como el riesgo de la erosión de la democracia que estamos viendo, con una nueva política económica inmediata podría ayudar de manera a reducir las dos vulnerabilidades, la económica y la política que son amenazas al futuro inmediato de Guatemala.

Le asignas al Estado una incidencia para  hacer que la democracia pueda ser el vehículo para el logro de bienestar económico para la mayoría. Esto es contrario a la propuesta neoliberal de un Estado débil, básicamente dedicado a la seguridad.

Sí, la democracia en un sentido general es un régimen político que responde a los intereses de la mayoría. Eso es lo básico. Al proponer un capitalismo democrático se reconoce su dinamismo, pero se debe moderar o regular para que se distribuya de manera que beneficie a la mayoría. 

Para poder hacerlo  se requiere de un estado fuerte. Entonces,  no estoy negando  la necesidad de la propiedad privada de la mayor parte de los medios de producción, pero eso tiene que combinarse con un estado fuerte, con la capacidad de regular para que se beneficie a las mayorías guatemaltecas.

Es el concepto básico de de un capitalismo democrático que por una parte tiene un efecto económico amplio positivo. Y, por otra parte, al fortalecer el bienestar económico de las mayorías, también estaría contribuyendo a fortalecer el régimen democrático, a nivel institucional y político. 

Propones una reingeniería del Estado, ese papel más dinámico del Ministerio de Economía que ha sido un poco gris. Háblanos de ello.

Sí, propongo el fortalecimiento a corto plazo de tres ministerios, comenzando por el de economía para transformarlo en un ministerio de inversión, de innovación y de relaciones económicas internacionales, tomando en cuenta la geopolítica que estamos viviendo, con la erosión de todas las reglas multilaterales, con la acción arbitraria del gran vecino del norte. 

[relacionadapzp2]

Frente a ese panorama, se necesita un ministerio con una capacidad, una inteligencia de los mercados y todo ese ambiente externo que ahora es tan incierto. Sería un Ministerio de Economía totalmente diferente al que manejaban los consorcios empresariales poderosos del pasado. Entonces este sí representa en buena parte este nuevo estado al que tenemos que movernos. 

Luego también está el Ministerio de Trabajo para que tenga capacidad de darle seguimiento a las condiciones laborales, desde el salario mínimo hasta los otros derechos laborales y que también contribuya a que el tema del empleo se vuelva un objetivo fundamental de la política macroeconómica, porque en Guatemala se ha centrado exclusivamente en combatir la inflación, a pesar del serio problema que tenemos de desempleo o subempleo. 

Habría fortalecer mucho al Ministerio de Trabajo, la gestión de estadísticas, por ejemplo, tener mucho personal capacitado, volverlo realmente una contraparte de organizaciones sociales, organizaciones sindicales, comunitarias, para tratar el tema del trabajo y del empleo. 

Y luego el tercer ministerio que estoy proponiendo que se fortalezca es el de agricultura, porque uno de los grandes imperativos, cada vez más evidente, es el tema de la soberanía alimentaria. Guatemala es un país importador neto de alimentos. Es decir, a pesar de ser un país agrícola o tener una historia, una tradición agrícola, estamos importando más alimentos de los que exportamos. Eso nos coloca en una situación muy vulnerable, especialmente en lo que se refiere al maíz. 

Entonces ahí se requiere un ministerio con la capacidad de orientar, apoyar, ojalá facilitar el acceso asesoría, crédito, para que realmente sea efectivo. Y ahí también tenemos un ministerio que ha sido terriblemente débil en el pasado. Entonces, esos tres ministerios son esenciales para un nuevo

Estado con mayor capacidad ejecutiva y  de implementar estas políticas inmediatas, pero con un impacto de mediano plazo.

¿Cómo podemos en este momento que es crítico hacer ese giro urgente y necesario que propones, cuando cargamos el lastre de un estado cooptado y débil en manos del «pacto de corruptos»?

Es fundamental lograr una convergencia de fuerzas en contra de lo que yo califico como una coalición autoritaria y corrupta, o «el pacto de corruptos». Se necesita una alternativa frente a eso, una alternativa fuerte. 

La creación de esa alternativa pasa por no solamente centrarse en temas del sistema judicial como ha ocurrido en los últimos meses (con alguna razón porque ha tenido que ver con toda esta elección de segundo grado). Debe implementarse una agenda económica y lograr que se vaya creando una fuerza política, social y económica a favor de ese capitalismo democrático para no seguir dominados por esa coalición autoritaria que nos lleva a un capitalismo clientelar corrupto. 

Estamos frente a una disyuntiva  política y económica. O escogemos un capitalismo democrático, como le llamo, o escogemos ese capitalismo clientelar y corrupto. 

Para irnos por el lado del capitalismo democrático, requerimos una coalición amplia de fuerzas democráticas, empresariales, políticas, sociales, y ganar las elecciones del 2027. Eso requiere que, incluso ahora, se comiencen a implementar  políticas públicas que beneficien a esos sectores en el ámbito económico.

Por eso, en el ámbito rural, requerimos que se impulse una soberanía alimentaria, que se apoye a los campesinos y pequeños productores de manera mucho más categórica. Que se amplíe las obras comunitarias de infraestructura. Hay unos esfuerzos importantes que ya se están haciendo de caminos vecinales, con apoyo de los bancos internacionales, pero eso debería ampliarse mucho más, para tener  un apoyo ahí también. 

Existe  un desafío  de corto plazo y es el de avanzar con políticas que vayan convergiendo para apoyar esa unidad de fuerzas democráticas que puedan derrotar a esa coalición autoritaria que ha estado dominando en los últimos años. 

CICIG  tuvo eficiencia en demostrar que hay una corrupción estructural donde hay una alianza entre sectores políticos y económicos. Es  a partir de sus acciones judiciales que resurge el histórico «pacto de corruptos». ¿Por qué los sectores económicos no tienen problema en unirse a organizaciones criminales corruptas? 

Bueno, creo que hay una historia larga de estos consorcios empresariales que va desde el siglo XIX, después en el siglo XX, con alianzas políticas con los gobiernos. Apoyaron  la intervención de Estados Unidos y  la interrupción del gobierno democrático de Arbenz. Después, tuvieron alianza con algunos sectores militares realmente muy represivos, particularmente a partir de 1970 hasta 1985. Durante toda esa época se dieron esas alianzas. 

Más recientemente, hubo un incentivo a que se reconstituyeran ese tipo de alianzas, como resultado de la acción de la CICIG,  al ir detrás de sectores empresariales grandes, sin tener el poder político para enfrentarlos y facilitar una salida democrática. Yo creo que ahí hubo un error político de la CICIG. Y los unió con los sectores más corruptos. La CICIG tendría que haber medido sus capacidades. También tendría que haberse dado un dinamismo de origen interno mucho más fuerte para favorecer la institucionalidad y no no haber dependido tanto de un organismo internacional. 

Hay  personajes populistas tipo Bukele o el mismo Donald Trump que hacen ver el autoritarismo como una solución para una democracia considerada fallida, porque le achacan el fracaso en brindar los beneficios económicos del capitalismo, mientras que fue el neoliberalismo el responsable. ¿Cómo podemos difundir con claridad que el autoritarismo no va a beneficiar a la mayoría?

Es relativamente fácil a la luz de la historia guatemalteca. Tenemos un gobierno democrático, sin los abusos del pasado. Pero si queremos realmente identificar los costos de un régimen autoritario, dictatorial, nos vamos a las dictaduras militares de 1970 a 1985, con todas las consecuencias que eso tuvo. Una guerra que arrasó el país y que significó abusos, corrupción, asesinatos, masacres de todo tipo, ¿no? Entonces, Guatemala tiene ahí una historia que debería destacarse porque refleja muy bien los peligros del autoritarismo.

Estos populismos de corte autoritario son también neoliberales en lo económico. ¿Es una consecuencia necesaria del neoliberalismo extremo terminar en un autoritarismo?

Yo no diría que hay una relación directa o necesaria, ¿cómo decirlo? mecánica entre neoliberalismo y dictadura. Si uno analiza la historia de Guatemala, constata que hubo un modelo de sustitución de importaciones industriales que coincidió con un gobierno autoritario militar, en los 70 y parte de los 80. Y luego tenemos este modelo neoliberal extremo que coincide con una democracia imperfecta, a partir del 85. 

La clave está en el manejo del Estado. Y ahí entra el tema de la democracia. Lamentablemente no se pudo profundizar la democracia y crear un estado que tuviera la capacidad de distribuir los beneficios del capitalismo entre la mayoría de la población. 

Yo diría que podríamos seguir con una  democracia muy imperfecta, con cierta alternabilidad y poniendo títeres en la presidencia. Con un congreso donde una buena proporción de los diputados son corruptos. Se mantiene la democracia de fachada y se sigue con un modelo neoliberal. No es tan blanco y negro, pero ahora el desafío es fortalecer al Estado y  la democracia como fundamento de ese capitalismo democrático. Tienen que ir juntas las dos cosas.

¿Qué pasaría si, frente a las amenazas en el orden político y las vinculadas a la economía el gobierno no hace nada? 

Es necesario enfrentar dos desafíos. Uno de vulnerabilidad de la democracia y otro, la vulnerabilidad económica ante la caída o desaceleración de las remesas. Ya estamos comenzando a ver esa desaceleración. Ese es un pilar del modelo económico que teníamos. 

Afortunadamente, se está dando de manera gradual, pero es inevitable. Entonces, si queremos realmente reforzar el régimen democrático, tenemos que  caminar con la pierna económica. Y eso requiere estar alerta frente a esa reducción de las remesas y de sus posibles consecuencias. 

Si no se hace nada, tendríamos un aumento de la pobreza, una desaceleración de la economía en general, un aumento de la desigualdad. Podríamos tener un escenario realmente negativo que abriría la posibilidad de un gobierno autoritario, dictatorial, para mantener oprimidas a las mayorías.

Frente a ese escenario negativo que implicaría un capitalismo clientelar y corrupto, se plantea la necesidad de corto plazo de ir contemplando cómo constituir una gran alianza de fuerzas que estén a favor de ese capitalismo democrático, que estén a favor de un capitalismo que contribuye al bienestar de la gran mayoría y que también cuente con un régimen político democrático que permita que esos sectores mayoritarios se manifiesten en un estado que realmente ente responda a sus necesidades.

O sea, tu trabajo es un llamado a la acción ya del presidente Bernardo Arévalo.

Sí, lo es. Un llamado al gobierno actual lo es.

Autor
Edición
Autor
Edición