La oposición de Walter Mazariegos ganó terreno en la USAC, hasta ahora tienen 100 electores (representa 20 cuerpos); mientras que los afines de Mazariegos han logrado 40 electores (8 cuerpos). Estas personas serán las que votarán por el rector el 8 de abril.
El resultado es sorprendente porque se dio bajo un contexto hostil y de criminalización, demuestra la capacidad de organización de la oposición y deja en evidencia que Mazariegos no tiene legitimidad en la universidad.
Sin embargo, un año antes Mazariegos preparó el terreno para mantenerse al frente de la USAC y sacarlo de la rectoría depende de él mismo. Estos son los dos escenarios en medio de este proceso.
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- El escenario más idóneo, democrático y legítimo es permitir la participación de todas las personas electas. Si esto ocurre, sería la oposición la que podría decidir el rector porque representa más de la mitad de los electos. Lo anterior es posible si la oposición demuestra unión, llega a consensos y se deciden por un solo candidato o candidata para aglutinar los votos hacia un solo lugar. Hasta el momento han demostrado que es posible poner a tambalear a Mazariegos, porque, definitivamente, es mayoría la que busca recuperar la universidad.
- Walter Mazariegos tiene la oportunidad de reelegirse sin mucho esfuerzo. En 2025 realizó reformas al Reglamento Electoral Universitario, estas centralizan el poder en el Consejo Superior Universitario (CSU), aliados y dirigido por Mazariegos. Es este órgano el encargado de certificar a los electos para participar en la elección de rector; es decir, en sus manos está permitir o bloquear la participación de la oposición.
También se permite la participación de un quórum reducido para la elección de rector, se necesita la presencia de la mitad más uno de los electores para hacerlo, esto le da ventaja a la oposición si la dejan participar. Aunque el número clave depende de cuántos cuerpos electorales el CSU autorice participar el día de la votación.
Además el reglamento permite que el rector o cualquier autoridad universitaria permanezca en el cargo hasta que su reemplazó asuma. Ese ha sido el argumento para evitar que, al menos 26, de los 41 integrantes del CSU, ejerzan funciones fuera del periodo por el que fueron electos. La Corte de Constitucionalidad ordenó la renovación de los cargos, mientras el mismo Concejo impide el nombramiento de los reemplazos.
En cualquiera de los escenarios dependen de Mazariegos. La normativa universitaria está de su lado. Lo que nos compete como ciudadanía es observar la elección, fiscalizar y acompañar a quienes se suman a las filas para recuperar la rectoría de la universidad.
La USAC es uno de los principales bastiones de los pueblos, es ese rincón donde la organización y articulación no caduca pese a la criminalización, es el espacio para escuchar o proponer propuestas transformadoras, y es el lugar donde podemos caber todas las personas.
Aunque las condiciones sean difíciles vale la pena tener esperanza. La rectoría no solo es una silla con poder político y de incidencia, es la posibilidad de fortalecer la academia y devolverla a quien pertenece: al pueblo.
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