En 1979, el 22 de marzo fue asesinado Manuel Colom Argueta. Unos días antes había logrado la inscripción del Frente Unido de la Revolución (FUR), partido que formó junto a otros dirigentes. Entre 1970 y 1974, Colom Argueta ocupó la alcaldía de la ciudad de Guatemala. Su gestión al frente del gobierno municipal es recordada como la mejor en el más de medio siglo transcurrido. El pensamiento y acción política de Colom Argueta lo situó como un líder querido y seguido por el pueblo guatemalteco. Se vislumbraba como el próximo presidente con un apoyo masivo y un programa de transformación nacional. Las fuerzas del terror no podían permitirlo y conspiraron para ejecutarlo.
El año siguiente, el cinco de marzo de 1980, René Alejandro Cotí López, dirigente estudiantil de Ingeniería y representante ante el Consejo Superior Universitario (CSU), fue secuestrado. Un día después se encontró su cuerpo sin vida, con señales de tortura. Según los datos forenses, Alejandro Cotí fue asfixiado con gamezán, un veneno que la Policía Nacional utilizaba para torturar.
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Apenas 17 días después, el 22 de marzo, otro hecho llena de dolor a familias guatemaltecas. Los estudiantes y dirigentes estudiantiles Julio César del Valle Cóbar, Iván Alfonso Bravo Soto y Marco Tulio Pereira Vásquez, fueron secuestrados, torturados y ejecutados. Sus cuerpos sin vida fueron dejados en un terreno en Santa Rosita, en la zona 16. Alejandro, Julio, Iván y Maco, también representaban una promesa y esperanza para la sociedad guatemalteca. Su formación profesional y su compromiso con el cambio social los hicieron blanco del terrorismo de Estado que les arrebató la vida.
Dos días después de la ejecución de Julio, Iván y Maco, fue asesinado el asesor legal de la Universidad de San Carlos (USAC), Hugo Rolando Melgar Melgar. Junto a él también fue asesinado su piloto, Fernando Cruz Juárez. Hugo Rolando, además, era un destacado académico y profesional del derecho, comprometido con la construcción de una USAC al servicio de la sociedad.
Apenas 48 horas después, el 26 de marzo, también fue asesinado Julio Alfonso Figueroa Gálvez, destacado economista, investigador y catedrático universitario. Alfonso Figueroa dirigía el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES), de la Facultad de Ciencias Económicas de la USAC. Formó parte del equipo que, junto al abogado Adolfo Mijangos López, investigó las concesiones a la empresa minera Exmibal. Producto de esa investigación es el informe: Exmibal Contra Guatemala. Este analiza los procesos y los mecanismos usados para instalar una empresa explotadora del níquel nacional, en un trato desventajoso para el país. La historia posterior ha mostrado cómo Exmibal ha dejado una ruta de sangre, dolor y de expolio de los recursos naturales.
Dos años después de la masacre contra el pensamiento de vanguardia en la USAC, se produjo un golpe de estado que llevó al poder a José Efraín Ríos Montt. El 23 de marzo de 1982 se instaló el gobierno militar que llevaría a cabo las operaciones militares que derivaron en el genocidio de los pueblos indígenas.
En el poder, Ríos Montt y su gobierno arrasaron con los pueblos y buscaron convertir en cenizas las ideas de cambio. Más de cuatro décadas después, los pueblos en Guatemala defienden el acceso a la justicia y, aunque se enfrentan a un sistema cooptado, mantienen en alto la lucha por la transformación social. Esa lucha persiste porque cientos de miles de personas, como las asesinadas en el marzo del dolor, dieron sus vidas.
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