Démosle otra vuelta al asunto. Semánticamente no es lo mismo celebrar que conmemorar, por mucho que se confundan en la práctica. Celebrar tiene una connotación de fiesta, de alegría. Su tono es positivo. Conmemorar significa recordar con solemnidad algún evento importante. Su tono es reflexivo.
Por todas partes nos llueven los «Feliz Día de la Mujer», seguido por reconocimiento de la ternura, dulzura, abnegación, sacrificio y otras virtudes que solían asociarse al sexo femenino y a las mujeres resignadas al rol que les asigna la sociedad tradicional.
Pero pocas personas se toman la molestia de buscar el significado y el propósito de esa conmemoración (que, ojalá, celebremos cuando se alcance la igualdad de derechos y de obligaciones entre hombres y mujeres, y cuando desaparezca del cuadro de normalidad la cosificación sexual y la violencia contra niñas, adolescentes y adultas). ¿Ven mucho que celebrar desde este punto de vista?
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Así que, en realidad, el 8 de marzo debería ser un día para analizar la situación, buscar nuevas maneras de avanzar en la causa, buscar que más hombres se unan a esta, trazar y enderezar mapas de ruta hacia los grandes objetivos. Si no nos gusta sustituir celebrar por conmemorar, busquemos una palabra que represente la intención detrás de cada fecha.
Este tema también hace pensar en la efectividad de la designación de días especiales con dedicatoria a temas que, fundamentalmente, requieren mayor atención en la consciencia de la sociedad.
El mecanismo pareciera no estar enfocado en resultados, aunque se gastan grandes sumas de dinero protocolario.
Veámoslo en la práctica:
Marzo nos trae muchos días internacionales. Los pongo aquí para que, si lo desean, mencionen cuántos conocían y en cuántos participan de alguna manera:
1 de marzo: Día de la Cero Discriminación (impulsado por ONUSIDA) y Día Mundial de los Pastos Marinos
3 de marzo: Día Mundial de la Vida Silvestre.
5 de marzo: Día Internacional para la Concienciación sobre el Desarme y la No Proliferación (¿cómo lo celebramos este año?)
8 de marzo: Día Internacional de la Mujer
10 de marzo: Día Internacional de las Mujeres Juezas
15 de marzo: Día Internacional para Combatir la Islamofobia
20 de marzo: Día Internacional de la Felicidad y Día de la Lengua Francesa
21 de marzo: Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial; Día Mundial de la Poesía; Día Internacional de Nowruz (celebración ancestral de la vida, del renacimiento y de los nuevos comienzos que viene desde hace más de 3 000 años en la tradición del zoroastrismo, religión ancestral de los persas —hoy iraníes—); Día Mundial del Síndrome de Down; Día Internacional de los Bosques
22 de marzo: Día Mundial del Agua
23 de marzo: Día Meteorológico Mundial
24 de marzo: Día Mundial de la Tuberculosis
25 de marzo: Día Internacional de Solidaridad con el Personal Detenido o Desaparecido
Es cierto que esas fechas no son para todos, pero, en general, no se ve que los sectores e instituciones pertinentes se las tomen tan en serio como para garantizar presupuestos y organizar actividades para antes y después de la celebración. Quizá así se podría tener mayores resultados.
Hace poco recibí, por sorpresa, una felicitación por el Día del Escritor. Pero no pasó nada, aparte de prodigarnos en palmaditas virtuales. ¿Será ese el propósito?
Quizá conociendo la falta de impacto de estas fechas, se ha declarado cosas que duran un año: (2025: Año Internacional de las Cooperativas) o diez (Década de la Cultura Garífuna en Guatemala). ¿Sucedió algo trascendente para las cooperativas en 2025? ¿Qué hay que celebrar luego de la década para visibilizar y valorar la cultura garífuna (podría estar equivocado, pero creo que finalizó en 2024)?
Mientras no adoptemos una cultura de productos, resultados e impacto sobre la de onerosas reuniones que finalizan con declaraciones de intención (y de cumplimiento voluntario), seguiremos gastando tiempo y oportunidades, con mucho que conmemorar y poco para celebrar.
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