La decisión de escribir sobre el asunto nació al leer una reciente publicación en Facebook, en la que alguien anunciaba con entusiasmo que se desengavetaba el tema. La sección de comentarios no estaba habitada sino plagada de opiniones que salpicaban y embarraban fuera del cuenco. Me aburrí de buscar alguna intervención con sentido. Concluí que, con razón, no somos atractivos para el turismo interestelar.
Para no extraviarnos, empecemos diciendo que la iniciativa es buena para el país, luego explicaremos por qué. En países más serios, a esto se le llama EFAN (Etiquetado Frontal de Advertencia Nutricional), pero tropicalizado a la chapina se convierte pomposamente en Ley de Promoción de Alimentación Saludable. Debe admitirse que la Iniciativa añade un pequeño plus al tema EFAN, al hablar de incorporarlo en guías de alimentación saludable tanto en el Ministerio de Educación como en el de Salud Pública y Asistencia Social.
El EFAN es una buena práctica y contribuye a facilitar la elección de alimentos preempacados saludables. Su adopción se basa en recomendaciones técnicas internacionales por parte de organismos especializados, particularmente la OMS (Organización Mundial de la Salud), la OPS (Organización Panamericana de la Salud), el INCAP (instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Las normativas recomendadas se adoptan en los países de manera voluntaria y en coordinación con las autoridades nacionales.
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La Iniciativa 5504 se basa en esas recomendaciones estándar. Vale la pena saber que en América Latina han sido aplicadas por Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay, Brasil y Ecuador, siendo Chile el país pionero (2016). Iniciativas similares se encuentran en discusión en más de treinta países. ¿Qué nos dice esa lista? Que los países más destacados en la producción y exportación de alimentos se han tomado el tema en serio. Sin duda ven en ello una ventaja competitiva en el mercado internacional, o cumplen con requisitos de países importadores.
Algunos han hecho variaciones a las normas, pero sin apartarse de la base.
Hablemos del propósito de ese etiquetado, que dista todavía de ser lo que los consumidores necesitamos conocer. Aprovecho para dedicar unas líneas al tema de los consumidores, que son los grandes ausentes en la Iniciativa 5504. En otros países, las organizaciones de consumidores (de sociedad civil y de gobierno) son importantes en la toma de decisiones. En Guatemala existió un promisorio movimiento de defensa de los derechos de los consumidores. Durante el gobierno de la Democracia Cristiana, la primera dama Raquel Blandón le dio un fuerte impulso político y económico al movimiento, que tuvo una buena base patrimonial y apoyo internacional.
Desgraciadamente, al finalizar el periodo presidencial comenzó el declive de la organización, hasta convertirse en un ente con dirigencia vitalicia y hereditaria. La falta de democratización acabó con muchas esperanzas.
Hay un resultado positivo gracias al trabajo de activistas de organizaciones incipientes: el Decreto 06-2003, Ley de Protección al Consumidor y Usuario, que reúne un buen compendio de disposiciones favorables a consumidores y usuarios de bienes y servicios. Esta ley creó la DIACO (Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor) dentro del Ministerio de Economía. La Ley reconoce que la DIACO carecía desde su creación de suficiente autoridad para hacer que sus disposiciones se cumplan, por lo que también mandó la creación, por el mismo Congreso, de la Procuraduría de la Defensa del Consumidor y el Usuario (Artículo 107). Esto debió suceder en 2008. Legislaturas van y legislaturas vienen, pero claramente les resbala lo que ellos mismos decidieron en 2003. ¿Podrá obligarse al Congreso a cumplir con la ley?
Volvamos al tema del etiquetado para explicar en qué consiste y por qué resulta insuficiente desde la perspectiva de los derechos de los consumidores.
Comencemos con el concepto técnico internacional llamado nutrientes críticos. Se trata de una lista corta de ingredientes que tienen fuerte impacto en la salud pública y están asociados a enfermedades crónicas prevenibles. Apenas incluye azúcares libres, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y sodio.
Continuará.
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