Pero en menos de un mes, hemos presenciado espantados cómo el presidente se ha asociado con el libertario e irruptor de la tecnología, el sudafricano Elon Musk, para terminar con la forma de administrar la cosa pública para gerenciarla como si se tratara de sus propias empresas.
Creado por decreto el día de la toma de posesión de Trump, el DOGE o Departamento de Eficiencia en el Gobierno, concebido por el hombre más rico del planeta y quien hoy pareciera ser el presidente de facto, parece salido de algún libro o cómic de ciencia ficción. Tanto así que carece de un sitio oficial y la información se disemina por X, revelando indiscutibles conflictos de interés.
En sus maliciosos cálculos, reducir un gobierno que de por sí es pequeño comparado con otros países de la OECD, generaría ahorros al fisco. En realidad, a juzgar por la escasa información en su portal «oficial», el DOGE parece el brazo de ejecución de un proyecto tecno-libertario de privatizaciones de los bienes públicos, en una sociedad cada vez más propensa a ser el fermento ideal de la era de la inteligencia artificial para dominar a una masa cada vez más acrítica, aislada y alienada.
[frasepzp1]
La cacareada meritocracia para contrarrestar las medidas «discriminatorias» de acción afirmativa de las últimas generaciones bajo falsos argumentos de «privilegio» por virtud de etnicidad o género —entre otros—, no aplica a ninguno de los recién nombrados altos funcionarios. Con la lejana excepción quizás del exsenador y hoy Secretario de Estado Marco Rubio, ninguna de las personas que ahora ocupan cargos en el gabinete tienen o la experiencia o los méritos suficientes para encabezar las Secretarías, empezando por el actual Secretario de la Defensa, pasando por el recién ungido Secretario de Salud o la Secretaria de Educación.
Esta caquistocracia (o gobierno de los mediocres), está al servicio de una sola causa bajo lo bota de su amo: desmantelar el gobierno, debilitar sus instituciones, marginalizar a los más vulnerables, crear enemigos para responsabilizar a otros de sus fracasos, y asegurar la constitución de un régimen nacionalista, blanco y cristiano al servicio de una nueva oligarquía. Y no lo digo yo: la visión está en su Proyecto 2025. Y basta pasar revista de quiénes atendían en primera fila el acto de coronación de Trump, por delante de los miembros de su gabinete: la crème de la crème de los nuevos billonarios, con Musk, Zuckerberg, Bezos y Cía., al frente.
Hasta antes de la llegada del comediante Jimmy Morales al poder en Guatemala —que coincide con el primer mandato de Trump— ni siquiera en nuestros países había visto un nivel tan mediocre de funcionarios. Se entiende que Guatemala, un país con tanta inestabilidad política y con una institucionalidad tan débil pueda producir los Jimmys y Giammatteis de la región. ¿Pero en el llamado «primer mundo»? Los hiperconservadores detrás del Proyecto 2025 parecen haberle hecho un copy and paste a las dos pasadas administraciones guatemaltecas y poner a prueba algo que en nuestras oligarquías ha funcionado: dejar que los poderes corporativos dominen y manden por detrás de quienes se apresan a servir de títeres para conservar su impunidad y privilegios.
En mi infancia y adolescencia, el enemigo interno de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, eran la sociedad civil, la oposición, los ciudadanos inconformes con la represión militar, los estamentos en pro de la democracia; la supuesta amenaza comunista. Hoy esta ha desaparecido, pero en el entorno trumpista, dominado por Musk, el xenófobo Jeremy Miller y el combativo vicepresidente J.D. Vance, me temo que el enemigo interno empezaremos a ser los humanistas, los que creemos en la justicia, favorecemos la inclusión, y rechazamos las barbaries y volver al oscurantismo.
Viví bajo la bota militar y los fantasmas de esos años de represión y violencia, aún me habitan. Pero vivir bajo la bota trumpista en estos estados desunidos, con renovadas pretensiones imperialistas de financiar un orden global caótico, a la imagen de esta cruel caquistocracia en desarrollo, para eso, no estaba preparada.
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