Dice en ese momento: «Señor, te pido que mejore el estado de la situación». Luego se detiene y reflexiona de la siguiente manera: «¿O será que mejore la situación del Estado?». La duda planteada por Mafalda siempre será valedera porque, independientemente de su tamaño, la incidencia de las actividades del Estado en la economía de una nación siempre es significativa. Aparte del tema ya tratado en otras ocasiones sobre lo que debería ser el papel de la actividad pública en el manejo del ciclo, ...
Dice en ese momento: «Señor, te pido que mejore el estado de la situación». Luego se detiene y reflexiona de la siguiente manera: «¿O será que mejore la situación del Estado?». La duda planteada por Mafalda siempre será valedera porque, independientemente de su tamaño, la incidencia de las actividades del Estado en la economía de una nación siempre es significativa. Aparte del tema ya tratado en otras ocasiones sobre lo que debería ser el papel de la actividad pública en el manejo del ciclo, incluso los textos de los tratados de libre comercio reservan un capítulo específico a las compras gubernamentales, ya que los Gobiernos son de los mayores compradores a nivel mundial. Pero el asunto no se limita a lo económicamente obvio. ¿Qué tanto del bienestar de la población depende de la situación del Estado?
Y es que la situación del Estado es una expresión que se utiliza coloquialmente para referirse a la situación financiera de este, pues debe entenderse en un sentido más amplio y profundo. Hay que preguntarse de qué manera el Estado cumple con las funciones básicas para las que fue creado. En momentos como los actuales, cuando para los guatemaltecos es difícil hasta acreditar su identidad porque obtener el documento personal que cumple este fin se plantea como una odisea, es difícil pensar que las atribuciones fundamentales de garantizar la vida, la salud, la educación y toda la perorata de para qué se organiza un Estado puedan ser cumplidas.
Tal y como tenemos organizado el Estado guatemalteco, ya es disfuncional. Los sistemas que deberían estar funcionando para cumplir con sus atribuciones no están funcionando y en algunos casos no existen. No existen, entiéndase, como sistemas. En algunos casos puede haber alguna ley aislada, luego modificada y suficientemente parchada que termine de inutilizar desde la visión estratégica hasta el día a día de las instituciones.
Una primera aproximación sugiere que no tenemos suficientes cuadros para gerenciar el aparato estatal. Y es cierto. Hay que crearlos. Pero al mismo tiempo debemos crear el nuevo diseño legal e institucional, con un orden sistémico y en el marco de una doctrina que debería dar una forma moderna e incluyente al mismo Estado. Se debe plantear un proceso que se modele desde una ley marco para la reestructuración del Estado, la cual permita recuperar una visión nacional y cumplirle a la población los mínimos requerimientos establecidos en un contrato social.
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