«La industria alimentaria no tiene ningún motivo para decirte la verdad. Nos dirán que hay que comer de todo y variado, omitiendo que no todo lo que entra en nuestra boca es comida, como no todo lo que sale de ella es lenguaje». Esta cita es de Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud de 2007 a 2017. Hace referencia a la cita bíblica de Mateo 15:11 «No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre».
Me espanta darme cuenta de hasta qué punto esta bebida ha llegado a ser parte de la rutina diaria de muchísima gente en Guatemala y América latina.
Esa empresa nos enferma con una alarmante cantidad de azúcar, mientras nos hunde bajo su plástico y, además, acapara el agua en México o El Salvador. Básicamente, le compramos a esta mega corporación azúcar para enfermarnos y basura plástica fabricada a partir de una fuente de energía no renovable: el petróleo.
Y si me responden: — Pero fíjate, Eliane, que yo tomo gaseosas de dieta, les dejo este artículo para que sigamos investigando o les propongo escuchar el regaño de doña Rosy, mi mamá, luego de verme con una gaseosa de dieta:
— ¿Por qué se compró esa porquería? Yo esa cosa la he usado para limpiar la bañera.
De manera similar a la desazón que me suscita la gran empresa que comercializa la gaseosa color café debido a su elevado contenido de azúcar, existe otro caso notorio de abuso del azúcar por parte de una megacorporación: Nestlé. Esta empresa suiza es un gigante a nivel mundial en el sector de los alimentos procesados.
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De acuerdo con Public Eye, la asociación suiza que investiga los impactos medioambientales y violaciones a derechos humanos de las empresas suizas, el coloso de la alimentación está redoblando esfuerzos para afianzarse como el líder global en nutrición infantil, con una estrategia orientada en cubrir todas las etapas del desarrollo en los primeros años de vida. Con una cuota de mercado que ya alcanza el 20 %, la compañía lidera un sector de alimentos infantiles valorado en aproximadamente 70.000 millones de dólares, consolidándose como un actor clave en este competitivo y lucrativo mercado.
Pero, ¿ofrecen realmente estos cereales infantiles y leches en polvo «la mejor nutrición posible» como afirma Nestlé? Eso es lo que Public Eye y la Red Internacional de Acción sobre Alimentos para Lactantes (IBFAN) investigaron centrándose en uno de los enemigos públicos número uno en materia de nutrición: el azúcar.
Public Eye descubrió que dos de las marcas de alimentos infantiles más vendidas de Nestlé, en países de ingresos bajos y medios, contienen altos niveles de azúcar añadido, mientras que en Suiza, su país de origen, el azúcar no está dentro de sus ingredientes. Pareciera que para Nestlé «no todos los bebés son iguales».
También en Alemania, Francia o Reino Unido, todas las fórmulas de leche para bebés son vendidas sin azúcar añadida. Ciertos cereales para infancias de más de un año sí la contienen en ciertos casos; sin embargo, todos los cereales para bebés de menos de un año están exentos de azúcar en los países europeos. La situación es clara: Nestlé hace que las infancias se enganchen al azúcar en los países pobres. «Los pediatras y expertos en nutrición infantil entrevistados por Public Eye denuncian un doble rasero injustificable y problemático desde una perspectiva ética y de salud pública, en particular en vista de la epidemia de obesidad que afecta a los países de bajos ingresos». El estudio afirma que Nestlé promueve públicamente la evitación de alimentos infantiles con azúcar añadida, pero explota las lagunas regulatorias para seguir comercializando estos productos en países pobres.
Además, Publica Eye afirma que la multinacional suiza recurre a tácticas de mercadeo engañosas, que incluyen el uso de profesionales médicos y figuras influyentes en las redes sociales. Esta práctica contrasta con los estándares más estrictos que Nestlé aplica en países ricos, donde sus productos para bebés suelen, en general, ser libres de azúcares añadidos. La investigación destaca cómo Nestlé aprovecha las diferencias en las regulaciones internacionales para mantener prácticas que pueden ser perjudiciales para la salud infantil en regiones más vulnerables.
Según el artículo de No Ficción: Diabetes en Guatemala: 5 claves para entender una epidemia: «en la última década, la diabetes fue la primera causa de muerte conocida en Guatemala. Mató al menos 80 mil personas. Además, desde 2012, 1.4 millones de personas han sido diagnosticadas con la enfermedad. En el país, pocos problemas de salud son más graves o están tan extendidos como la diabetes».
Según el mismo artículo de No Ficción: «los datos de la industria sitúan a Guatemala, por ejemplo, como uno de los países en los que más refrescos azucarados se consumen del continente: 176 litros anuales, por persona. En contraste, en Nicaragua se consumen 67 litros y en Perú 64».
El azúcar nos está matando en Guatemala y las mega empresas, de las cuales somos enormes consumidores, están cavando nuestras tumbas de forma acelerada. Repensemos nuestras compras por nuestra salud, y recordemos que consumir también es un acto político.
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