Toda guerra tiene efectos o daños colaterales, uno de ellos, golpes en la economía de quien no es parte del enfrentamiento. Por eso, las hostilidades impulsadas por Estados Unidos e Israel contra Irán comienzan a generar sobresaltos en el mundo, y Guatemala no es la excepción, más aquí donde el «libre mercado» es relativo.
Y es que, entre el último viernes de febrero y la primera semana de marzo, según el portal de Cable News Network (CNN), el barril de petróleo pasó de costar US $73.21 (Q568) a US $106.06 (Q817), lo cual causó una subida en el precio de los combustibles. En nuestro país, que no importa crudo sino productos refinados, en ese lapso el galón de las gasolinas se incrementó en Q3.
Derivado de los ataques, los persas amenazan con minar el estrecho de Ormuz, la franja marítima que une Irán, Emiratos Árabes Unidos y Omán, por la que transita el 21 por ciento del oro negro que, por lo menos, surte a tres continentes. En el ínterin, los cargueros han dejado de navegar, por lo que el suministro podría interrumpirse.
Ahora bien, el futuro es incierto, pero el presente garantiza abastecimiento, es decir, las tarifas tendrían que mantener estabilidad. Sin embargo, como la especulación se mueve viento en popa los y las automovilistas vienen pagando cada día más por el diésel, la regular y la súper, aunado a que otros ámbitos de consumo observan alzas sin sustentación.
Vale señalar que los combustibles ingresaron en Guatemala antes de que se iniciara el conflicto bélico, de manera que no hay argumentos para la escalada. Al respecto, el presidente Bernardo Arévalo expuso la situación: «Hay gente que está aprovechándose de la guerra en el golfo pérsico y el aumento de los precios del petróleo está en la mesa de todo el mundo para tratar de empujar una campaña de especulación y de alzas que no tienen una justificación real».
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Para enfrentar esta práctica que propicia beneficios financieros de cortísimo plazo a sus promotores, el mandatario anunció el Plan centinela, esfuerzo condenado al fracaso si lo ejecutara en soledad la histriónica Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (DIACO), ya que carece de capacidad operativa. Pero tal vez sirva al sumarse los ministerios de Economía, de Energía y Minas, de Ambiente, y de Gobernación, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Superintendencia de Administración Tributaria. Con esta fusión de recursos muy pronto deben fluir las denuncias para que el Ministerio Público actúe contra la especulación visible en cada gasolinera.
Como lo anoto arriba, el incremento en el precio del petróleo también afecta a la administración de Donald Trump, y pone en suspenso que pueda presumir una de sus cacareadas conquistas, pues la «excursión por Irán» no termina. Reportes de prensa indican que en dos días las fuerzas castrenses gastaron unos US $5 mil millones en municiones (Q37 mil millones), unas de alta precisión y largo alcance. Además, voces parlamentarias aseguran que se ha incurrido en millonarios gastos en equipo para la defensa antiaérea que frena las reacciones iraníes en la zona.
Mientras Irán designó a un nuevo iluminado, Mojtabá Jamenei, hijo del ultimado Alí Jamenei, y con ello no da visos de ceder, es importante poner en perspectiva el avorazamiento citado. Así las cosas, la especulación sería el preámbulo de algo peor si la guerra no concluye, pues la crisis marcaría un impredecible sálvese quien pueda.
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