Así nos mantuvimos desde el año 1825 cuando, en un lapso posindependencia se dio una primera división geopolítica de Guatemala hasta el 4 de mayo de 1877 cuando, mediante el Decreto Número 181, J. Rufino Barrios, presidente de la República de Guatemala nos partió en Alta y Baja Verapaz.
Juntos, los dos territorios, superaban los 12 mil kilómetros cuadrados. De ellos, 8686 de la Verapaz del Norte (Alta Verapaz) y 3124 de la Verapaz del Sur (Baja Verapaz).
En el único Considerando de tan trascendente decreto (el número 181), con el cual fuimos divididos, subyace la verdadera razón que todos los verapacenses fincados aquí desde hace más de doscientos años sabemos. Reza dicho texto: «Que la extensión y crecido número de habitantes de Verapaz, y el incremento que en los últimos años ha tomado allí la agricultura, dificultan el réjimen (sic) gubernativo de ese importante departamento por medio de una sola Jefatura Política […] Que no obstante el haberse establecido una Sub-Jefatura en la Alta Verapaz, subsisten los inconvenientes aludidos, por lo que á (sic) de hacer más eficaz la accion (sic) administrativa, es oportuno proceder a la division (sic) de aquel departamento. DECRETA» … Y en dos artículos, que suman entre ambos siete líneas, acabose el departamento de Verapaz.
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Notará el lector que cuando se leen documentos redactados por liberales y conservadores del siglo XIX, no obstante el idioma español ya tenía sus propias reglas, se encuentran tantas faltas de ortografía que en la actualidad es necesario insertar un sin número de «(sic)» cuando se trasladan a otro documento. Por favor, que no me vengan con el cuento de que se trataba de «una aceptable evolución del idioma» como me quiso dorar la píldora uno de mis maestros de educación primaria allá por el año 1966.
Hoy, la Verapaz del Sur (convertida en Baja Verapaz desde mayo de 1877) continúa siendo una región muy productiva, con una actividad agrícola y fabril que, a ratos, se percibe en un saludable aumento. A ello se ha sumado la impronta de jóvenes literatos, académicos y personas que desean y están rescatando su verdadera historia, haciendo frente así al empuje migratorio que las condiciones sociopolíticas y económicas del país han provocado en las últimas décadas.
En el Campus San Pedro Claver, S. J., de la Verapaz del Sistema Universitario Landivariano hemos percibido ese influjo descrito en el párrafo anterior. Cada fin de semana llegan a nuestro centro muchas y muchos estudiantes de los diversos municipios de Baja Verapaz para cursar las carreras que ofrecemos en esa modalidad. En aquellas que impartimos en plan diario, hemos observado también un aumento de estudiantes provenientes de allí, quienes han debido migrar temporalmente para cursar sus estudios de medicina, ingeniería civil y derecho, entre otros.
Ese horizonte de sucesos (visto como una atracción) nos impelió, por medio de nuestro rector el R.P. Miquel Cortés Bofill, S.J., a mirar hacia la Verapaz del Sur desde nuestro Campus, y así, a partir del mes de octubre 2025, comenzamos a incursionar presencialmente allá. Nuestro propósito es uno: Inaugurar una Sede del Sistema Universitario Landivariano para mejor servir no solo a la comunidad estudiantil sino a todo el territorio.
No será de inmediato pero tampoco a largo plazo. Estamos considerando este año 2026 como un lapso de preparación y el inicio del 2027 como fecha de inicio. Como toda programación de una obra de la Compañía de Jesús, será sin prisas pero sin pausas. Partimos de la premisa de que «Las cosas de Dios o se hacen bien hechas o no se hacen».
Como un adelanto, déjenme compartirles que ya contamos con un comité a cargo, en el que participan personas de Salamá y Rabinal. Los primeros hallazgos de necesidades —producto de nuestras visitas— nos están orientando hacia la salud y la educación como escenarios de trabajo, en niveles técnico (profesorados incluidos) y de licenciatura.
Todo aquello que se sueña se puede concretar si se da el primer paso (y todos los siguientes) con fe, alegría y determinación.
¡Muy feliz y próspero 2026!
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