Estará a cargo de Franco Sandoval, quien, a más de ser un consumado escritor, tiene una sólida formación académica en sociología, ciencias políticas, letras y filosofía. Entre sus haberes cuenta con una licenciatura en Letras y Filosofía por la Universidad Rafael Landívar, una licenciatura en Ciencias Sociales por la Universidad del Valle y un doctorado en Sociología y Ciencias Políticas por la Pontificia Universidad de Salamanca.
Con Franco Sandoval compartimos un particular interés por la novela histórica. Hemos publicado en la misma editorial española y nos une el vínculo de la búsqueda acerca de Bartolomé de las Casas (ambos tenemos una novela publicada en relación con los quehaceres de este fraile). En 2016 obtuvo el premio de novela de la LXXXIX edición de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango con su obra Las huellas de Rubén (importantísima en tanto descubre para el lector facetas desconocidas del poeta nicaragüense Rubén Darío). En esa ocasión yo obtuve el premio de ensayo con mi libro La poesía mística en la vida y obra literaria de León Felipe. Se trataba del centenario de dichos juegos florales.
Según me ha compartido, son diez los talleres que impartirá. Están distribuidos así: 1) la lectura y los signos de puntuación, claves del autor; 2) el comienzo de un relato; 3) el cuento; 4) la idea, el tema y la trama del relato; 5) el tratamiento del tema, la trama y los esquemas; 6) claves del relato; 7) el ambiente de un relato; 8) el final de un relato; 9) el punto de vista, y 10) sentido y razón del arte literario.
Cuando me habló de la actividad y de su contenido, no pude menos que alegrarme porque una de las falencias de muchos escritores es la ausencia de una adecuada metodología del trabajo escrito.
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Cabe decir que para ser un escritor exitoso no necesariamente se tiene que haber pasado por las aulas universitarias. O haber estudiado bajo una rigurosidad académica literatura, letras, filosofía y otras disciplinas conexas. Diríase que ser escritor es una vocación (en tanto inclinación para dedicarse a una actividad específica) que nace, se trae o se forja. Pero, cuando se conjuntan la formación académica y la vocación, el maridaje es perfecto. Franco Sandoval es una personificación de ello.
Indistintamente del escenario donde pivotemos (academia o no academia), vale la pena preguntarse cómo adquirir los presaberes para iniciar un camino exitoso. Vamos a la teoría del aprendizaje significativo.
Hay dos lemas universitarios que me fascinan. Uno es el de la Universidad de Padua: «Universa universis patavina libertas» (la libertad de Padua es total para todos). Se refiere no solo a la condición de la persona que no está sometida a la voluntad de otra o de una institución, sino también al derecho que se tiene en cuanto a obtener conocimiento. Y el conocimiento, cuando se le sabe buscar, se deja encontrar. Digo «cuando se le sabe buscar» porque una condición para alcanzarlo es la humildad. En caso contrario, cuando se pretende obtenerlo bajo aquella postura de sabelotodo, no solo se vuelve inaccesible, sino que el rastreador se coloca bajo el falso abrigo de la soberbia, que conduce a la nada. Viene entonces a mi mente el otro lema universitario que me encanta. Es el de la Universidad de Salamanca: «Quod natura non dat Salmantica non præstat» (lo que la naturaleza no da Salamanca no lo presta).
Es decir, el camino se inicia buscando con humildad y con mucha constancia.
En relación con la perseverancia, Hipócrates de Cos decía: «Ars longa, vita brevis» (el arte es largo de aprender y la vida corta). Creo, sin temor a equivocarme, que este aforismo dedicado a la medicina se puede trasvasar a la literatura.
Quienes inicien o retomen su camino literario en estos talleres tienen una ventaja colosal: Franco Sandoval no es un carcelero del conocimiento. Comparte lo suyo.
Felicitaciones a Adesca y a la Casa de la Cultura de Santa Cruz Verapaz por tan plausible gestión.
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