En una carta enviada a nuestro Rector, el R.P. Miquel Cortés Bofill, S.J. se indicó en su parte conducente: «Desde el año 2022, al cumplir la liga 70 años de fundación, se instituyó el reconocimiento “Jacobo Árbenz Guzmán” para distinguir a personas o instituciones, cuyo trabajo social o comunitario ha sido importante en el desarrollo de las personas a quienes se enfocan. Este año, con el 73 aniversario, hemos pensado reconocer el trabajo del Centro Landivariano Integral de Proyección “Profa. Matilde Col Choc” por los servicios que ofrece a los comunitarios de Alta Verapaz».
De esa cuenta, en un acto protocolario celebrado el día 28 de marzo recién pasado, se nos hizo entrega de una placa conmemorativa. Participaron por la Liga su director el Dr. Marco Antonio Garavito Fernández y la Licda. Angela Reyes; y por el Sistema Universitario Landivariano el Lic. Julio Estrada, el Lic. Guillermo Meza (de la Dirección de Proyección Universitaria) y mi persona como director del Campus San Pedro Claver, S. J., de la Verapaz. Julio, Guillermo y yo intervenimos en representación de nuestro Rector, el R. P. Miquel Cortés Bofill, S. J.
Desde que recibí la noticia y fuimos designados por nuestro Rector para representarlo experimenté tres momentos con diferentes sentimientos que comparto a continuación.
[frasepzp1]
El primero fue de escepticismo. La razón era atinente a una sensación que yo tenía creyendo muy prematuro el reconocimiento. Nuestro Centro Integral de Proyección fue inaugurado el 30 de mayo del año 2023. No hemos cumplido ni dos años de servicio. Por esa razón, ya en un diálogo más coloquial con los personeros de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental les pregunté la razón de haber sido nosotros los escogidos. La respuesta de ellos fue breve y precisa: «Los casos que de allí conocemos han sido muy bien tratados y las personas se han sentido muy bien atendidas». Recordé entonces el consejo rectoral del día de la inauguración del Centro: «Buscar el bien y hacerlo bien». Sin duda alguna, la proactividad con autonomía funcional que se nos ha permitido y el hecho de que estemos imbuidos en el compromiso para mejorar la calidad de vida de los más necesitados en orden a las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús que son: mostrar el camino hacia Dios, acompañar a los jóvenes en el camino, acompañar y velar por las personas excluidas (yo agrego las más excluidas entre las excluidas), está dando fruto.
El segundo fue una vivencia de esa realidad que a veces olvidamos fácilmente. Ya en la sede de dicha liga conocí a dos personas originarias de Alta Verapaz, de ascendencia q’eqchi’, que recién habían tenido un reencuentro con su familia después de muchos años de separación a causa del Conflicto Armado Interno de nuestro país que finalizó el 29 de diciembre de 1996. Cuando fueron separados eran solo unos niños. Fue gratificante e inspirador verlos unidos a los suyos, sin resentimientos, sin tirrias y con el solo deseo de tener vida en plenitud.
El tercero correspondió a una renovación de compromisos. En las obras de la Compañía de Jesús decimos con frecuencia, al final de nuestras intervenciones: «Todo, a mayor gloria de Dios». Y me vino a la mente la pregunta que me hice el 30 de mayo 2023: «Pero, ¿qué es la gloria de Dios?». Esa vez, la primera respuesta vino de san Ireneo, un obispo del siglo II: «La gloria de Dios consiste en que el hombre viva y la vida del hombre consiste en la visión de Dios». Y la segunda, de nuestro Rector quien nos recordó que San Romero de América había añadido a la frase de san Ireneo: «La vida de Dios es que el pobre viva».
De nuevo, nuestro agradecimiento a la Liga Guatemalteca de Higiene Mental porque todo lo que sucede tiene una razón en la vida.
Más de este autor