Pues, asústese usted, estimado lector: la intolerancia vial, lejos de menguar ante semejantes hechos, no solo continuó, sino que aumentó. El día 6 de los corrientes se dio a conocer en redes sociales un video en el cual se ve cómo un hombre adulto se baja de un vehículo liviano para emprenderla a batazos contra la ventana de un camión pequeño[2]. Para fortuna suya, el conductor del camioncito y su acompañante guardaron la calma y se limitaron a fotografiar el número de matrícula del carro del agresor.
Esa noticia me hizo buscar sucesos similares y encontré otros donde salieron a relucir armas de fuego (a manera de amenaza), insultos y agresiones físicas en la calzada Roosevelt, en la calzada San Juan y en la carretera Palín-Escuintla. Un caso patético fue el ataque a un piloto cuyos agresores resultaron ser padre e hijo.
[frasepzp1]
Ante el desamparo que nos embarga a quienes circulamos a diario por arterias muy transitadas, lo único que se me ocurre –en tanto las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto–, es dar a conocer el protocolo que se maneja por parte de las personas que son verdaderamente expertas en artes marciales para mejor manejar los conflictos que se le pueden presentar fuera de sus territorios de entrenamiento. Lo describo a continuación.
- No responder a insultos y provocaciones.
- Mantener una distancia prudente con relación al provocador.
- Mantener la calma aún bajo la presión de una agresión inminente.
- Si le es posible, disminuir la magnitud de la violencia verbal mostrando atención y capacidad de escucha. Algunos tratadistas llaman a esta gestión Jiu-Jitsu verbal. Se trata de reducir la tensión sin lanzar (ni recibir) un solo golpe.
- Su postura y sus gestos deben ser neutros y conciliadores.
- Si va acompañado, la otra persona debe de llamar a la policía de manera inmediata. No a familiares o amigos que están lejos, sino al centro de atención telefónica de la policía. Ellos sabrán ubicar su localización para enviar ayuda lo más pronto posible.
- Si aún así el agresor ataca, resguárdese lo mejor posible dentro de su vehículo. Para entonces habrá personas que ya estén solicitando ayuda a la autoridad. Y de ser necesario aléjese, sin prisas pero sin pausas. En defensa personal a esta acción se le llama priorizar la huida. Sobre todo, si se está acompañado de niños.
Para quienes son verdaderos expertos en artes marciales (reitero las palabras verdaderos expertos) el escenario número ocho es defenderse, y créanme, no es el mejor para el agresor o los agresores. Pero no todas las personas saben de estas artes y los siete momentos previos pueden ser aplicados por adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, especialmente si están en estado de vulnerabilidad o indefensión.
Y no quiero dejar de enviar un mensaje a las personas violentas. Recuerden que cargar un arma (que puede ser arma blanca, de fuego o una improvisada como un bate de beisbol) a sabiendas de la incapacidad propia para manejar adecuadamente emociones que los remitan a la ira, es danzar con la muerte. Un momento de insensatez puede llevarlos a cometer un homicidio y acabar así con su proyecto de vida y arruinar la vida de su familia nuclear.
A las autoridades que concierna, les pido con mucho respeto y también con mucha firmeza, poner atención a estas escaladas de violencia. Se están volviendo ya una especie de epidemia. Humanizar las vías es imprescindible como un antídoto contra la intolerancia vial.
Recordemos, por favor, el mejor combate es el que no se pelea. El violento, el brincón, se destantea en una atmósfera de calma.
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[1] https://www.plazapublica.com.gt/opinion/recobremos-la-sensatez
[2] https://emisorasunidas.com/viral/2026/05/06/automovilista-protagoniza-in...
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