Ha de recordarse que León XIII fue quien escribió la primera de por lo menos 11 encíclicas sociales, siendo esta la Rerum Novarum, que trata sobre la situación de los obreros. Digo «por lo menos 11 encíclicas sociales» porque no sé si Lumen Fidei (2013) y Dilexit Nos (2024) del papa Francisco, aunque sí tratan de cuestiones sociales, están catalogadas como tales.
Si a mí me tocara darle un nombre al recorrido del papa lo llamaría Ver rostros, ver pies y abrir el corazón.
Ver rostros:
Puede imaginarse el lector los semblantes de las personas que habitan en los países más pobres de África que, dicho sea, tienen las riquezas más grandes que se pueda imaginar en su propio subsuelo. Diamantes, oro, petróleo, Uranio y Cobalto entre muchas otras, sumidas en la permanente paradoja de corrupción (malos gobiernos) y la voracidad de los países explotadores. Bien lo describe Massimiliano Menichetti en su artículo África, el viaje del Papa: una llamada a cambiar el corazón: «El viaje del Papa a África nos pide que abramos los ojos, que cambiemos el latido de nuestro corazón para hacerlo más vivo, nos exhorta a actuar para que el rostro de la humanidad sea más auténtico. En estos días, miles de personas esperan y acompañan al Santo Padre abarrotando las polvorientas calles de tierra roja o las avenidas de las ciudades; muchas veces, detrás de los cordones de seguridad hay casas con techos de hojalata, estructuras derruidas y en ruinas, y sin embargo los ojos de todos están llenos de alegría, las sonrisas brotan en cuanto una mirada se cruza con un saludo»[1].
Ver pies:
Me refiero a ver los recorridos. Los de las personas más pobres entre los pobres, en esos caminos polvorientos, con las llagas cubiertas no con una costra sino con una mezcla de sangre y polvo. Ver los lugares de donde provienen esos pies que andan cientos de kilómetros para poder llegar a un hospital poco o mal equipado.
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Esos pies que transitan por los mismos caminos que recorren los vehículos que se llevan sus riquezas. Sí, esos pies que sostienen miembros, abdomen, tórax, cuellos y cabezas de cuyo rostro, no obstante sus desgracias, como describe Menichetti: «las sonrisas brotan en cuanto una mirada se cruza con un saludo»[2].
Abrir el corazón:
Para qué o para quién. Vistos sus gestos, escuchado sus discursos y encarnadas sus exhortaciones solo se me ocurre una respuesta: Para dar cabida a la esperanza. Ese fue uno de los principales cometidos de su tercer viaje apostólico internacional. Fueron cuatro países transitados durante 11 días de viaje: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Y los temas centrales fueron migración y corrupción (en medio) disertados entre sus llamados a la paz y a la conservación de los recursos naturales.
Cuando el papa llamó a la conservación de los recursos naturales tuve una especie de déjà vu: «Ver pies y ver rostros antes de conocer a detalle las instalaciones del Campus» me pidió el año 2014 nuestro penúltimo Rector, el R.P. Eduardo Valdés Barría, S.J., cuando nos visitó en su primer arribo. Se refería a nuestros alumnos y su lugar de procedencia. En aquella ocasión lo llevé al cerro Los Chorros, un lugar limítrofe entre Alta Verapaz y Quiché que ha sido un lugar donde han ocurrido muchas tragedias (producto de la inestabilidad geológica y la terrible deforestación que provoca la ambición humana). La más espantosa, un catastrófico derrumbe el año 2009 que provocó la muerte de unas 30 personas y muchos lesionados (incluidos alumnos de nuestro Campus). Recordé ese preciso momento –el padre Valdés, el Mgtr. Werner López (a la sazón Director de Campus y Sedes) y yo en Los Chorros– cuando el papa dijo en Angola: «Queridos hermanos, les mencioné las riquezas materiales que intereses prepotentes acaparan, incluso aquí en su país. ¡Cuánto sufrimiento, cuántas muertes, cuántas catástrofes sociales y ambientales trae consigo esta lógica extractiva! Ya vemos en todas las latitudes cómo ella alimenta un modelo de desarrollo que discrimina y excluye, pero que aun así pretende imponerse como el único posible»[3].
Imposible no reflexionar sobre ese paralelismo (África y nosotros).
De vuelta en el presente: Ya al final de su visita, no dejó de lado León XIV el llamado a Construir la paz y el diálogo entre las religiones. Fue muy enfático en su exhortación a «seguir promoviendo, como ya estamos haciendo en otros lugares y como lo ha hecho el Papa Francisco durante su pontificado, el diálogo, la promoción de la fraternidad, la comprensión, la aceptación y la construcción de la paz con personas de todas las confesiones»[4].
Así que, como cerré mi publicación del 9 de mayo de 2025[5]: «¡Larga vida al papa León XIV!». Sus lecciones han sido discernidas y encarnadas.
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[1] https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2026-04/africa-el-viaje-del-...
[2] Ibid.
[3] https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/april/documents/...
[4] https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-04/el-papa-estoy-en-africa-...
[5] https://www.plazapublica.com.gt/opinion/leon-xiv-consideraciones
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