En un mundo globalizado donde a través de Internet se conocen otras culturas y maneras de ver la realidad, me pregunté qué significa ser madre para las guatemaltecas de 2026. Para averiguarlo, al menos de manera extremadamente limitada, me di a la tarea de preguntar a mujeres amigas, conocidas y familiares para que, de manera breve y según su experiencia me dijeran qué significa para ellas ser mamá. Las edades de las encuestadas oscilan entre los 21 y 60 años, todas viven en la capital y cuentan con estudios universitarios que van desde los primeros semestres hasta el doctorado. El 43% no tiene hijos y el 14% es madre y jefa del hogar. Transcribo las respuestas en orden descendente.
Dice Rebeca* (60): «Ser madre es una decisión, porque no implica solo el hecho de dar a luz, sino de asumir la responsabilidad de dar amor incondicional, de darse a sí misma, cobijar, corregir, guiar. Es decir, aplicar la palabra “madre” con todas sus letras».
Por su lado, para Gabriela (59), «la maternidad es transformadora, tanto para el hijo como para la madre. Es amor incondicional, fuerza, entrega y vocación. Para nada se trata de perfección y corrección constantes, sino de estar presente. De estar allí para tu hijo».
En este sentido, agrega Valeria (55): «Mamá es la mujer que cuida a otro ser humano desde que este es muy pequeño y no puede valerse por sí mismo. Se le brindan cuidados, protección y amor para que sobreviva y se desarrolle. Tal labor genera un vínculo profundo de amor que los une de por vida».
Asimismo, para Cintya (46) dice: «El significado de la palabra madre, para mí, ha cambiado con el paso de los años. Al inicio significó cuidar, proteger y formar al ser humano que traje al mundo. A medida que mi hijo fue creciendo y sus necesidades también, madre, para mí significó ser la compañera de juegos, la motivadora, la educadora y organizadora de momentos memorables. Ahora que mi hijo es adulto, la palabra continúa transformándose. Madre es quien, a pesar de que sus hijos se hagan mayores, siempre está pendiente de su bienestar y lo acompaña cuando es necesario».
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De igual modo, Johana (33) comenta: «Desde muy pequeña supe que no quería ser madre. Ver a las mujeres de mi familia sostener sus hogares, extender sus jornadas laborales y procurar el bienestar de todos a costa del abandono de sí mismas, de la negación de un proyecto personal más allá del rol de madres, me horrorizó. Ser mamá, desde esa perspectiva, es una renuncia al autocuidado y al bienestar. En ese sentido, rechazo la idea del sacrificio materno como connotación del amor, porque pone en un segundo plano la voluntad, necesidades y deseos de las mujeres que maternan».
Para Vivian (30): «Ser mamá significa ser comprensiva y amar incondicionalmente a sus hijos, apoyándolos. Por el momento, no quiero ser mamá, porque siento que no sería una buena madre como la mía no lo fue conmigo y siento que no sería justo para mi hijo o hija».
Finalmente, Melanie (21) agrega: «Ser mamá es una responsabilidad muy grande, que va más allá de dar a luz. Es formar a una persona, acompañarla en cada etapa de su vida, darle valores. En esta etapa de mi vida no es algo que desee, porque implica cambios físicos y en el estilo de vida. Ser mamá debe ser una decisión consciente, no una obligación».
Si bien la mayoría de las mujeres encuestadas viven o vienen de un hogar integrado, es importante tener presente que: «En Guatemala según la ENEI 2021 el número de hogares que están constituidos por una mujer que es madre y jefa de hogar, siendo un tercio del total de hogares guatemaltecos».
Mucho para analizar y reflexionar sobre estos roles, ¿verdad?
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* Todos los nombres se cambiaron para proteger la identidad de las encuestadas.
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